Sudán y Sudán del Sur, una relación al borde del estallido
Frente a la posibilidad de que se desate una guerra entre estos países africanos, un especialista en la región explicó a INFOnews los ejes de una historia de guerra civil. El papel del petróleo y los actores internacionales.
Por:
Ammiel Elia
En el 2011 el gobierno de Sudán convocó a un referéndum que llevó a la partición del territorio y la independencia de Sudán del Sur. Un año después, el conflicto interregional continúa y existe la posibilidad de que se desate una guerra entre ambos países.
El coordinador del área de África del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI), Ezequiel Escudero, explicó a INFOnews cuál es el origen del conflicto y los intereses internacionales en juego.

Sudán es un Estado soberano, ubicado en el llamado Cuerno de África, región principalmente musulmana conformada por Sudán del Sur, Eritrea, Etiopía, Djibouti, Somalia, Kenya y Uganda. Si bien logró su independencia de Gran Bretaña en 1956, el pueblo sudanés está disgregado y su historia está atravesada por un continuado de enfrentamientos civiles.
“Entre 1884 y 1885 las potencias europeas se dividieron el continente africano a puño y lápiz y así comenzaron a crear nuevos Estados”, relató Escudero.
Hasta la división en 2011, Sudán era la extensión territorial más grande de África, con una sociedad multi-cultural, multi-étnica, multi-lingüística y multi-religiosa. Pero la separación “a puño y lápiz” de las fronteras hizo que en esa gran extensión quedaran unificados, bajo un mismo Estado, grupos musulmanes ubicados al norte y un amplio sector cristiano y animista al sur. Estos grupos constituyen el 60 y el 40 por ciento de la población respectivamente.
"Los actores internacionales toman los recursos energéticos aprovechándose de la inestabilidad política”.

“Cuando se convoca al referéndum en 2011, Omar al Bashir (presidente de Sudán, reconfirmado en el poder ese año) crea un acuerdo con Salva Kiir (principal opositor del partido para la liberación de Sudán del Sur y actual presidente de ese país) para mantener el status quo”, explicó Escudero.
Afirmó que “esa situación ha sido rota, pero no sólo por una cuestión étnico-religiosa, como se lo quiere ver, sino también porque hay interesas fuertes de los actores internacionales que a través de sus empresas toman como caballos de batalla a los actores políticos internos para poder tomar así aquellos recursos energéticos aprovechándose de la inestabilidad política”.
En este sentido, el especialista señaló que existen multinacionales “como la francesa Total, (la inglesa) British Petroleoum, o la principal empresa productora e importadora de petróleo china” que tienen intereses específicos en la zona.
Los actores internacionales y su papel en el conflicto

Luego de los atentados del 11-S, “EE.UU. empieza a tener una visión direccionada hacia el mantenimiento de la paz o del control de esa región”. Por este motivo, Washington apoya “la independencia de un Sudán del Sur cristiano y animista, con una gran ascendencia norteamericana, como un puente de acceso directo al Cuerno de África para poder ejercer un control terrorista en la región”, sostuvo Escudero.
En esta línea también se ubica Gran Bretaña, ya que “British Petroleoum ve con muy buenos ojos la división por la posibilidad de tener acceso al control del traspaso petrolero de una región a otra”, indicó el especialista.
Por otro lado, hay grandes potencias que pujan en otra dirección y no en pos de la división clara y pacífica entre Sudán y Sudán del Sur.

Sin embargo, Escudero explicó que “al mismo tiempo, por izquierda, Beijing le comenzó a vender armas a los rebeldes para mantener la inestabilidad, que es la principal fuente de permeabilidad para que los poderes externos puedan interferir”.
Así, lo que aparenta ser sólo un conflicto religioso muestra una perspectiva compleja en el trayecto hacia una solución que es todavía desconocida.
































