En los últimos años, la cantidad de trabajadores que perciben el beneficio de la asignación por hijo fue decreciendo y quienes la cobran, cobran menos. A la vez, por efecto de distintos retrasos en las actualizaciones del mínimo no imponible al impuesto a las ganancias, el número de asalariados registrados que abonaron ese impuesto pasó del ocho por ciento del total en 2000 al 17 por ciento en el 2011.
Estos números destacan en un extenso documento de trabajo elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra), “Información sobre asignaciones familiares e impuesto a las ganancias. Cómo afectan a los trabajadores”. Cifra es un centro de estudios ligado a la CTA más cercana al Gobierno y su máximo referente es Eduardo Basualdo, un economista brillante que acaba de incorporarse al directorio de la YPF recuperada. El trabajo dice en sus conclusiones que es imperioso actualizar tanto el mínimo no imponible de Ganancias como los montos que se perciben por asignaciones familiares. Pero no por eso deja de subrayar el carácter progresivo de un impuesto que cae en mayor medida sobre los que más ganan: “Mientras que un soltero sin hijos que percibe un ingreso neto mensual de $ 7.800 debe pagar un impuesto anual equivalente a casi medio sueldo ($ 3.484), otro trabajador soltero pero con ingresos de $ 15.000 aporta anualmente en una cuantía similar a dos salarios mensuales".
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