México va a votar con la sensación de que el resultado es aún incierto
El movimiento estudiantil reclama contra la sospechosa alianza entre el priista Peña Nieto y el principal grupo mediático del país. Se habría reducido la diferencia que mostraba el candidato del PRI.
Por:
INFOnews
Quienes preveían que la campaña presidencial mexicana fuera a ser aburrida y previsible ante la distancia que separaba al favorito Enrique Peña Nieto de sus contrincantes se equivocaron. Fueron 90 días llenos de sorpresas, en los que la diferencia del candidato del Partido Revolucionario Institucional se reducía, mientras aparecían nuevos actores en escena.
El movimiento estudiantil fue el encargado de alzar la bandera de la democracia, temerosa de que la vuelta del PRI sea el retorno a viejas prácticas fraudulentas que lograron mantener al partido por más de 70 años en el poder. Todo comenzó con los abucheos que recibió Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana, y el intento de su partido de restarle importancia al escrache. Primero aseguraron que fue gente infiltrada (lo que se desmintió más tarde), y después declararon que sólo hubo 131 personas involucradas. A partir de allí nació el movimiento “Yo soy 132” y, con él, la participación estudiantil más comprometida de los últimos tiempos.
Otro empujón al interés de la campaña fue la denuncia del diario inglés The Guardian de un pacto entre el gigante mediático Televisa y el candidato del PRI. La finalidad de la alianza consistía en desprestigiar al representante del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, Andrés Manuel López Obrador, y ensalzar a Peña Nieto.































