Trelew: 40 años de la fuga
Cuatro décadas pasaron desde que un grupo de militantes presos en el penal de Rawson se dieran a la fuga y desataron lo que después se conocería como la masacre de Trelew. INFOnews habló con dos de sus protagonistas que contaron detalles de la huida.
Por:
Natalia Coronel

Ex integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) Pedro Cazes Camarero y Alejandro Ferreyra hablaron con INFOnews y contaron en primera persona qué pasó aquel 15 de agosto: El día de la fuga.
Pedro Cazes Camarero, era uno de los detenidos en el penal. Había llegado a raíz del secuestro de Oberdan Sallustro, cuando el gobierno decidió dificultar las negociaciones que se llevaban a cabo con la empresa Fiat. “Lanusse estaba seguro que nos mandaba a Siveria, un lugar de donde era imposible fugarse. Cuando llegué, estaban Santucho, Gorriarán y un grupo de distintas inclinaciones y con ellos planemos la fuga durante meses hasta que llegó el día”, contó.

Sobre al plan para secuestra el avión que los llevaría a Chile, gobernado por el socialista Salvador Allende, Ferreira narró: “En el aeropuerto esperaban tres compañeros, Jorge Luís Marco, en ese momento responsable militar del ERP y Ana Abisman de la FAR. Mientras Ana vigilaba el avión, Marco se encargaba de monitorear el aeropuerto con el penal. Los compañeros de afuera avisaban a los de adentro. Se inició la fuga. A partir de ahí ya estaba todo en marcha: lo que ocurrió fue que el avión no estaba ni siquiera en la cabecera de la pista sino muy cerca del aeropuerto y nosotros notamos una situación extraña. decidimos avanzar sobre el avión. Entonces, Palmeiro se encargó de la cabina y yo de controlar a las azafatas. Llevamos el avión a la cabecera de la pista porque suponíamos que ya venían todos los compañeros fugados del penal”.

El escape fue estudiado durante meses por dirigentes del ERP y la FAR que estaban dentro y fuera del penal. Ferreira rememoró: “Yo pertenecía al Comité Capital del ERP y me tocó ir. Recorrí durante dos meses la Patagonia. Mi tarea consistía en encontrar alternativas para liberar a mis compañeros, ver cómo cavar pozos. Pero eso era imposible. Y llegó un momento en que la única posibilidad era el vuelo de Austral y así lo hicimos”, sostuvo.
En rigor, Ferreira siguió con su relato: “Imagínese un avión, de 100 plazas, que tiene que bajar a todos los pasajeros en el aeropuerto en medio de la confusión y subir a 140 compañeros. Los que estaban en el penal eran 115, cinco que venían en los camiones, otros tres que eran los encargados de organizar la fuga, más los que ya venían en el avión y lo más complicado, los 10 compañeros, entre los que estaba yo, encargados de reducir a los marinos de la base. El tiempo era límite y todos sabíamos que nos jugábamos la vida. Nos jugamos la vida”, exclama.

Hoy bajo un gobierno democrático conmemoran éste hecho como una “marca generacional”. Al respecto Camarero sostiene que sigue “apostando a esta conducción, aun con diferencias y contradicciones. En aquella época, teníamos objetivos más profundos que diferencias y la militancia era el eje de nuestras vidas. Hoy estamos igual, porque tenemos una construcción que apunta a los valores de la militancia de aquellos años”.
Para Ferreira, la masacre de Trelew es un hecho simbólico. “Fue cuando miles de jóvenes decidimos participar de una militancia que nos llevaría a que respeten nuestros derechos y sostengo que las luchas por la libertad siempre valen porque gracias a eso hoy tenemos esta democracia que es una necesidad de la vida”, concluyó.
































