Ponerse en víctima
Debemos entender que cuando una persona lo hace, pone la culpa y los problemas afuera y si todo depende del afuera entonces la solución también estará ahí. Pone la pelota afuera, comienza a quejarse, empieza a buscar gente que la acompañe, y se genera un círculo vicioso donde no puede hacerse nada para modificar la realidad.
Por:
Bernardo Stamateas
La persona que se victimiza busca quienes la acompañen y a quienes le puedan generar lástima. Y suelen encontrar personas que las abracen y les digan que su vida es difícil.
Otra característica es que manejan el lenguaje pasivo "me lastimaron", "el vaso se rompió". La diferencia entre reconocerse víctima o protagonista radica en que el último dice: "¿qué puedo hacer para cambiar esta circunstancia?", "me pasó a mí", "¿qué puedo hacer yo ahora con esto?". Mientras que la víctima dice: "¿por qué a mí?".
Es decir que la persona que decide ser protagonista se pregunta "¿por qué no a mí?" y, de esta manera, recupera el control remoto, vuelve a ser arquitecto de su propio destino y comienza a decir que puede hacer algo para cambiar esa circunstancia.
¿De dónde viene el espíritu de víctima? Hay personas que lo transmiten. "A tu edad y sin hijos, ¡qué duro debe ser!…" Otros fueron criados donde, hicieran lo que hicieran, no alcanzaba, entonces, no tenían control para modificar la realidad y de ahí viene el lenguaje pasivo, quejarse, ponerse a llorar, y demás.
En todas las áreas de la vida tenemos que tener un balance.Hay que encontrar un balance: no todo tiene que ver con el afuera ni con el adentro.
No somos responsables de las cosas que nos hicieron, pero sí somos responsables de qué vamos a hacer de ahora en más. Recuperar el control remoto nos hace libres y podemos modificar la realidad que nos angustia.
Columna publicada en Tiempo Argentino































