Una revista para viajeros inmóviles
Siwa es el nombre de un exquisito proyecto editorial que va a contrapelo del mercado. Su gráfica oscila entre el Siglo de Oro español y el siglo XIX, muchos de sus textos tienen sabor añejo.
Por:
INFOnews
Siwa. Biblioteca Universal de Literatura Geográfica. Dedicada a los secretos y prodigios de la naturaleza, descripción de países, costumbres, antigüedades, viajes, cultos, ceremonias, bestias de tierra, agua y aire, piedras, reliquias, ritos, mapas, libros, islas. De mucho gusto para el ingenio y distracción de hombres agudos y curiosos." Así se autodefine Siwa desde su tapa deliberadamente anacrónica. Siwa es el nombre de un oasis del oeste de Egipto al que llegó Alejandro de Macedonia para consultar el oráculo de Júpiter. Pero es también el nombre de un proyecto editorial que no se parece a ningún otro y que llevan a cabo Salvador Gargiulo, Christian Kupchik y Héctor Roque Pitt. De edición limitada y con cada ejemplar firmado de puño y letra por sus tres editores, la revista acaba de editar su tercer número. Sus páginas se apartan de los cánones del diseño actual y exhiben guardas y grabados de viejas enciclopedias. "Memorial de faros: una teoría de la oscuridad", "Isla de los contrahechos", "La vocación del viajero", "Diccionario de evocaciones", son algunos de los literarios títulos del tercer número en el que figuran artículos firmados, entre otros, por Alberto Manguel, Luis Gusmán, Luis Chitarroni, Ariel Dilon y los propios editores. En sus páginas no hay un solo aviso (¿qué línea aérea querría promocionar viajes a tierras de ficción, a geografías literarias?). Se puede comprar a través de Internet o en el Club Burton (Estados Unidos 700). Entre los devotos admiradores de este proyecto que circula a contramano del mercado editorial figura nada menos que el legendario editor Jacobo Siruela.
Tiempo Argentino dialogó con dos de sus editores, Salvador Gargiulo y Christian Kupchik. Ambos comparten el gusto por los libros de páginas amarillentas que nadie reedita, los viajes literarios, los grabados antiguos y los viejos mapas cuyos mares estaban llenos de sirenas.
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