“Soy muy extremista, los extremos tienen pasión”
Sol Canesa, una actriz entre el teatro y la tevé. Empezó animando fiestas infantiles. No le gustaba la tele hasta que llegó a Paka Paka. La obra que nació en un diario íntimo.
Por:
INFOnews
Sol Canesa es una actriz moderna, aunque ella crea que vive un poco fuera del mundo. Eso la pone en sintonía con la modernidad modelo 2012. Como por ejemplo no ver televisión, o muy poca. “Un día se me rompió la tele, y estuve como un mes así. Me di cuenta de que estaba bueno estar sin tele. Leía más, me concentraba más en otras cosas. Un día la arreglé y ya me había acostumbrado a no verla. La prendo de vez en cuando para ver qué pasa, pero también te podés enterar por Internet. Y hay cosas que no sé para qué mirarlas. Es un poco para no ver tanta gente boludeando y minas en pelotas. Además si la prendo lo hago a la noche y no me puedo dormir, me desvela. Me cuelga ver la tele; no puedo tenerla de fondo”, agrega y ríe, en un acto más de modernidad.
–Pero en el teatro no te pasa.
–No, está todo concatenado. La vivencia con el texto y con la acción es como una misma cosa. Ahí no tengo conflictos de atención. Tengo bastante buena memoria con los textos, los leo y al toque casi los sé. Además, no sólo es cuestión de buena memoria. Siempre trabajé como con partituras de acciones, que es un trabajo de relacionar el texto con la acción: primero viene esta acción, después esta; es una partitura realmente. La partitura sería ir a agarrar el guardapolvo, ir a guardarlo a la otra caja, encontrar el pizarrón, asombrarse de encontrarlo, colgarlo; hay una sucesión de acciones que vendría a ser toda la partitura de la obra, y siempre con la acción asociada a la emoción y al texto. Es la forma más rápida que tengo. Laburé mucho partitura de acciones con Guillermo Angelelli, que es un maestro. Y una obra es como una melodía: comienza, termina, tiene su ritmo, y las acciones, más allá de esta listita que digo, también tienen sus modulaciones, su rítmica, sus intencionalidades. Esas cosas, pasada tras pasada, se van tiñendo de otros matices. Está bueno, una vez armada la puesta, encontrar la partitura que vas a hacer. Después aparece la devolución del público. Porque el teatro es aquí y ahora, y eso es como una aventura nueva. Trato de que así sea. Es la manera de disfrutarlo, hacer un viajecito ahí, de principio a final.








