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29.10.2010

“Este presidente no se hizo en ninguna biblioteca, se formó junto al pueblo”

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Cristina permanecía firme despidiendo a su compañero, amigo y esposo. En ocasiones se acercaba a los miles de argentinos que fueron a despedir los restos de Néstor Kirchner. Algo la conmovía y la trasladaba hacia la valla que los separaba pero que se desvanecía con los abrazos. En un momento un grupo de militantes de la agrupación Soberanía Nacional representado por Elsa Huwiler, Fernando Aloia, Ernesto Naclerio y Armando Valbuena se acercaron con algo en sus manos. Tenían una bandera y una foto. Cuando Cristina vio quiénes estaban retratados, quiso llevarla hacia el féretro. Antes se la mostró a sus hijos y les contó al oído quiénes estaban en la foto: Posaban los compañeros de militancia de Lupín: Achem, Carlos Miguel y Hugo Bacci.

Es justamente Bacci, amigo de militancia de Kirchner, el que se emociona y lo cuenta: "Nosotros hicimos esa foto para dársela a Néstor. Estamos Achem, Miguel, yo y otros compañero en una fiesta en aquellos años. Para nosotros es algo muy emocionante ver que Cristina sintió que debía estar junto a él".

Bacci fue uno de los primeros militantes de la Federación Universitaria de la Revolución Nacional y uno de los que le dio la bienvenida al joven peronista llegado de Río Gallegos en 1969. En una charla con Diagonales cuenta cómo eran esos años de militancia y las vivencias que compartió con Kirchner.

"Éramos compañeros de militancia y amigos. La FURN era un grupo muy pequeño y durante un tiempo largo no creció. Al ser un grupo muy cerrado se había dado una hermandad muy grande", recuerda Bacci quien aclara que su grupo era "un poco mayor que el de Néstor. Nosotros habíamos empezado en el año 64. Él se incorporó en el 69 y fue un compañero más, un luchador".
En su relato resalta el contexto en el que les tocó militar: "Era muy difícil decir que uno era peronistas dentro de la Universidad. Era peor que si hubieran visto al Diablo".

Al instante recuerda una anécdota: en la Universidad la FURN estaba enfrentada con la derecha y con los sectores de izquierda. Para un 20 de noviembre la agrupación reivindicaba el Día de la Soberanía y en una oportunidad habían sacado unos afiches con los que habían empapelado la Universidad y en el centro de La Plata. Tenía la imagen del Brigadier Juan Manuel de Rosas y anunciaba un acto para el día siguiente. Un grupo de militantes de izquierda se animaron a pintarle cuernos. Nunca imaginaron que los dueños de los afiches tendrían el coraje de enfrentarlos.

Durante una asamblea en la que participaban más de 200 militantes de izquierda, Bacci, Kunkel, Kirchner y una veintena de compañeros de la FURN irrumpieron pidiendo explicaciones a los gritos. No dudaron ni temieron a las consecuencias. Sus ideas no iban a acallarse ni con gritos ni con trompadas, y así lo dejaron en claro.

"A Néstor lo recuerdo como un compañero más, como un buen compañero. Yo lo seguí viendo. Vino a mi casa cuando era intendente de Río Gallegos. Hicimos un reencuentro de todos los que habíamos militado en La Plata en esa época. Él vino un día antes a casa para decirme que no iba a poder venir porque ese día iba Alfonsín a Río Gallegos y, como intendente, lo tenía que recibir. Siempre en broma se lo eché en cara y a el no le gustaba mucho", dice Bacci.

Bacci asegura que Kirchner sobresalía por sus conceptos y por su compromiso en la lucha. "Fue algo que le reconocí en el primer discurso como Presidente y que me lo confirmó con los hechos", sostiene su compañero de militancia que destaca su protagonismo en el Lucha y Vuelve que produjo el regreso de Perón luego de 18 años de exilio.

"Este presidente no se hizo en una biblioteca, se hizo junto a nosotros y decía lo que pensábamos en esa época. Tenía una formación política que nunca traicionó", señala Bacci que recuerda que en los momentos de ocio predominaban las charlas sobre política: "Éramos monotemáticos. Estábamos alienados con la política y con Perón. Nosotros nos escribíamos con Perón".

En una oportunidad unos compañeros de la JP de Chaco, sabiendo que tenían llegada al General, les enviaron una carta para que hicieran de intermediario. La misiva estaba abierta y la leyeron. Le contaban que estaban yendo al monte para prepararse para la lucha armada. Cuando volvió la respuesta de Perón, también la leyeron. La sabiduría del General respondía: 'Respeto y valoro mucho la voluntad que tienen, yo les diría que más que prepararse para la lucha armada se preparen para la que se va a armar. Nosotros lo que necesitamos son predicadores'. Aún conmocionado y con la mirada en una foto en la que posaban juntos, Bacci dice: "Kirchner lo que estaba haciendo tres o cuatro veces por semana era predicar, y el resultado de su predicamento lo vimos en la plaza".



Militante y estudioso, rasgos del joven que llegó a la ciudad
José "Quino" Pantaleo, lo recuerda un compañero


Inteligente, autocrítico, analítico y sobre todo militante. Así lo definió a Néstor, José "el Quino" Pantaleo, amigo y compañero de estudio en la ciudad platense. "Estuve en La Plata entre del 69 al 75, porque yo soy de Olavarría, pero me fui a la ciudad a estudiar Derecho. Mi papá trabajaba en la empresa Loma Negra y me consiguió una beca", cuenta, sereno y tranquilo. Antes de ingresar a la Universidad lo conoció a Néstor, y una vez dentro de la carrera se convirtieron en compañeros de estudio. "Hicimos prácticas y preparamos finales en su casa, allá por calle 60 entre 16 y 17", recuerda Pantaleo. Con mate de por medio o café, Néstor tomaba lo que preparaban sus amigos y charlaban de fútbol, pero sobre todo de política. Si bien era de Racing, en la ciudad de las diagonales "se inclinó por el Lobo, sobre todo porque Cristina es de Gimnasia" -dice Pantaleo-, "pero la verdad que esos años eran muy fervorosos políticamente hablando, así que los temas de conversación pasaban por ahí".

Tal vez, la mejor imagen del Néstor de los 70, Quino la define en una sola frase: "Siempre fue un tipo de lucha, y porfiado, pero en el buen sentido, porque aceptaba las opiniones y las ideas diferentes…era como cuando fue Presidente, un gran militante".

LA FACULTAD Y CRISTINA. Como estudiante de derecho, el ex presidente "era una persona que estudiaba mucho, la verdad que pocas veces vi a alguien con semejante memoria. Se acordaba de todo", remarca Pantaleo. "Era una persona muy memoriosa, se acordaba de cada detalle y, además, tenía muchas facilidades para estudiar".

La facultad fue uno de los primeros lugares que compartió con Cristina, quien también estudió y terminó la carrera allí. "A Cristina la conoció después de mediados del `73" confiesa Pantaleo, y agrega: "La había visto varias veces en los pasillos de la facultad, pero formalmente la conocí cuando ya estaba de novio con Néstor".

REENCUENTRO. José Pantaleo nunca militó con Néstor, y por problemas de salud terminó su carrera en 1981. "Me volví a mi ciudad en el 75 porque estaba anémico. Después me tocó hacer el servicio militar, y con el correr de los años rendí las últimas materias libres y me recibí". Es por ello, que a mediados de 1975 perdió el contacto con Néstor pero la vida los volvió a reencontrar en el 2007, 32 años después, en el Salón Sur de la Casa Rosada.

"Néstor había ido a Olavarría por un acto presidencial, y le preguntó al Intendente por mi. Yo estaba enfermo y por eso no lo había podido ir a ver. Entonces me invitó a que vaya a la Casa Rosada. Me acuerdo que cuando fui, había muchísima gente, dirigentes y sobre todo intendentes, porque se firmaban convenios entre los municipios y Nación. Al acto había ido con un amigo y periodista de Necochea, Daniel Ferrer (hoy fallecido), y estábamos esperando que Néstor terminara de saludar a la gente que estaba en el lugar.

Recuerdo que le había contado a Daniel que el presidente me quería ver y me decía  '¿pero a vos te parece que se va a acordar de vos después de tantos años?', y yo le decía que sí, porque él me había invitado". Entonces, Daniel se acercó a Néstor a unos 3 metros de distancia y le gritó: ¡Está Quino Pantaleo!, y Néstor se dio vuelta y empezó a gritar alegremente "¿Dónde está?, ¿dónde está?".

Pantaleo recuerda: "Levantaba los brazos y todo el mundo se quedó paralizado…hasta que me vio y me abrazó como un minuto. Y cuando me miró a la cara me dijo sonriente: '¡estas más viejo que yo!'. Se acordaba como si me hubiera visto el día anterior en La Plata".







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