Espectáculos
15.11.2010
Cumbre del G-20: debate áspero y poco productivo
Por:
INFOnews
Acallados los comentarios relativos a la reunión del Grupo de los 20 (G-20) que finalizó en Seúl el viernes pasado, convendría formularse al menos dos preguntas sobre el evento: ¿a quién favorece la falta de consenso para implementar medidas comunes a todos los países emanada de la cumbre? Y, ¿cómo afectará a los mercados dicha situación y la subsiguiente amenaza de una guerra comercial global?
En primer lugar, en Seúl se acordó aplazar hasta mediados del año que viene el análisis a fondo de los desequilibrios comerciales globales, algo de lo que sacará ventaja China. Por tanto, las condiciones objetivas que habilitaron la llamada guerra de monedas siguen al rojo vivo, lo cual refuerza los riesgos de un conflicto generalizado por el control del comercio mundial, dado que cada país quedó librado a instrumentar las políticas que en ese sentido le parezcan más conveniente para la defensa de sus intereses particulares.
Por supuesto,el presidente de los EE.UU., Barack Obama, fue quien más presionó para poner límite a los excedentes comerciales, pero su postura fue rechazada no sólo por China –como sería lógico– sino también por Alemania y hasta por?el Reino Unido, tradicionales aliados del país del Norte.
También el mandatario norteamericano recibió críticas por el relajamiento monetario en su país, lo cual fue asociado como el “combustible” para las burbujas especulativas creadas en los mercados emergentes.
Por otro lado, y en relación con el tema de la volatilidad de las monedas, el G-20 acordó vagamente evitar las “devaluaciones competitivas”, discurso poco útil ya enunciado en reuniones anteriores. En ese sentido el presidente surcoreano Lee Myung Bak sostuvo que “por el momento el mundo está lejos de una guerra de monedas”. Sin embrago, y dada la falta de un mecanismo internacional que evite la volatilidad de las divisas, sus dichos se diluyeron frente a la agitación y desconcierto que se percibe en los mercados FOREX (Foreign Exchange) del mundo.
Mientras tanto, China sigue con su política de pausada apreciación del yuan (subió 3% frente al dólar, al mismo tiempo que esta moneda se devaluaba en todo el mundo), algo que los EE.UU. recibieron con satisfacción.
Podría decirse que ninguna decisión de fondo se logró en esta reunión de mandatarios de los principales países del mundo; prueba de que el G-20 está lejos de ser un organismo útil y ejecutivo para resolver los principales problemas de la agenda económica global. Y si bien durante la crisis del 2008 estas cumbres sirvieron para generar cierto consenso entre las naciones acuciadas por el miedo, una vez pasado tal momento, parecería que dejó de ostentar el poder de coordinación necesario para contener los múltiples y contradictorios intereses económicos del mundo actual.
Así, los distintos actores deberán tomar medidas individuales, un hecho que beneficia a los EE.UU., el país más poderoso para aplicar sus políticas en forma individual en temas clave como política comercial y tipo de cambio. En segundo término, la falta de resultados conjuntos de la cumbre favoreció a aquellos países con superávit comercial elevado como China, Alemania y Japón. A su vez, de esta manera, Washington puede dar más tiempo a Beijing para que avance con su política de apreciación del yuan hasta junio del?2011 –fecha límite para discutir a fondo los desbalances comerciales–.
Mercados. Naturalmente las Bolsas globales seguirán su curso a corto plazo signadas tanto por el ingente flujo de dólares que recibe el mercado como por los temores a que la crisis europea se agrave. En ese marco, existen distintas alternativas coyunturales?a considerar.
– Monedas: Según lo expuesto, la política expansiva de la FED se mantendrá y por tanto el dólar continuará débil frente a la canasta de divisas globales. No obstante, muchos signos monetarios ya aumentaron su valor considerablemente durante este año, si se las compara con el precio relativo que tenían frente al greenback antes de la crisis de Lehman Brothers.
El real brasileño sería una excepción a tal comentario, y por tanto podría apreciarse aún más. Vale recordar que en septiembre del 2008 valía 1,54 por dólar; mientras que hoy cotiza alrededor de 1,70, por lo que tendría un rango de apreciación que recorrer todavía.
Además la tasa de corto plazo de Brasil es cercana al 10,75%, algo que resulta atractivo para los inversores.
Con relación al Euro, el rebrote de la crisis e la deuda de la Unión Europea (UE) –vía Irlanda– obliga a recordar la existente debilidad de la alianza para reencauzar su economía y, por lo tanto, para fortalecer la divisa europea que cayó casi 6% frente al dólar?en los últimos diez días. Esa tendencia bajista, según nuestra opinión, continuará a mediano plazo.
– Acciones: un dato distintivo lo constituyó al declaración de el titular de la FED, Ben Bernanke, en el sentido de que el organismo que preside se preocuparía por mantener un precio target para las acciones americanas, como un medio de revitalizar el proceso económico de su país.
En los hechos, ese comentario podría indicar a futuro un tipo de “precio sostén” al aumento de los mencionados activos.
– Oro: El metal mantiene el interés de los inversores, aunque su cotización disminuyera levemente durante los últimos días ante el anuncio de un posible aumento de la tasa de interés en China.
La inestabilidad y los riesgos de la economía, además de llevar el valor del metal a sus máximos históricos, reavivaron la discusión sobre la posibilidad de establecer un nuevo sistema monetario basado en el metal precioso.
Quienes postulan el establecimiento de un “estándar de oro” creen en su capacidad para limitar el gasto de los gobiernos, habida cuenta que los bancos centrales verían limitada su posibilidad de emitir moneda a la cantidad de metal precioso que poseyeran.
En síntesis, mientras continúe la lluvia de dinero en los mercados existirá combustible para que algunos activos financieros puedan continuar su curva ascendente siempre que, claro está, ninguna situación macro vuelva a traer miedo a los inversores, como por ejemplo podría ocurrir con un recrudecimiento de la crisis del mercado de deuda europeo.
Más aún, si existen dudas acerca de la estabilidad macro global a corto plazo, más incertidumbre genera la dificultad de descubrir alternativas de inversión tales que permitieran repetir el año entrante los buenos resultados obtenidos durante el 2010 en la administración de los portafolios de inversión.
* Especialista en mercados globales, docente universitario, director de HR Global
En primer lugar, en Seúl se acordó aplazar hasta mediados del año que viene el análisis a fondo de los desequilibrios comerciales globales, algo de lo que sacará ventaja China. Por tanto, las condiciones objetivas que habilitaron la llamada guerra de monedas siguen al rojo vivo, lo cual refuerza los riesgos de un conflicto generalizado por el control del comercio mundial, dado que cada país quedó librado a instrumentar las políticas que en ese sentido le parezcan más conveniente para la defensa de sus intereses particulares.
Por supuesto,el presidente de los EE.UU., Barack Obama, fue quien más presionó para poner límite a los excedentes comerciales, pero su postura fue rechazada no sólo por China –como sería lógico– sino también por Alemania y hasta por?el Reino Unido, tradicionales aliados del país del Norte.
También el mandatario norteamericano recibió críticas por el relajamiento monetario en su país, lo cual fue asociado como el “combustible” para las burbujas especulativas creadas en los mercados emergentes.
Por otro lado, y en relación con el tema de la volatilidad de las monedas, el G-20 acordó vagamente evitar las “devaluaciones competitivas”, discurso poco útil ya enunciado en reuniones anteriores. En ese sentido el presidente surcoreano Lee Myung Bak sostuvo que “por el momento el mundo está lejos de una guerra de monedas”. Sin embrago, y dada la falta de un mecanismo internacional que evite la volatilidad de las divisas, sus dichos se diluyeron frente a la agitación y desconcierto que se percibe en los mercados FOREX (Foreign Exchange) del mundo.
Mientras tanto, China sigue con su política de pausada apreciación del yuan (subió 3% frente al dólar, al mismo tiempo que esta moneda se devaluaba en todo el mundo), algo que los EE.UU. recibieron con satisfacción.
Podría decirse que ninguna decisión de fondo se logró en esta reunión de mandatarios de los principales países del mundo; prueba de que el G-20 está lejos de ser un organismo útil y ejecutivo para resolver los principales problemas de la agenda económica global. Y si bien durante la crisis del 2008 estas cumbres sirvieron para generar cierto consenso entre las naciones acuciadas por el miedo, una vez pasado tal momento, parecería que dejó de ostentar el poder de coordinación necesario para contener los múltiples y contradictorios intereses económicos del mundo actual.
Así, los distintos actores deberán tomar medidas individuales, un hecho que beneficia a los EE.UU., el país más poderoso para aplicar sus políticas en forma individual en temas clave como política comercial y tipo de cambio. En segundo término, la falta de resultados conjuntos de la cumbre favoreció a aquellos países con superávit comercial elevado como China, Alemania y Japón. A su vez, de esta manera, Washington puede dar más tiempo a Beijing para que avance con su política de apreciación del yuan hasta junio del?2011 –fecha límite para discutir a fondo los desbalances comerciales–.
Mercados. Naturalmente las Bolsas globales seguirán su curso a corto plazo signadas tanto por el ingente flujo de dólares que recibe el mercado como por los temores a que la crisis europea se agrave. En ese marco, existen distintas alternativas coyunturales?a considerar.
– Monedas: Según lo expuesto, la política expansiva de la FED se mantendrá y por tanto el dólar continuará débil frente a la canasta de divisas globales. No obstante, muchos signos monetarios ya aumentaron su valor considerablemente durante este año, si se las compara con el precio relativo que tenían frente al greenback antes de la crisis de Lehman Brothers.
El real brasileño sería una excepción a tal comentario, y por tanto podría apreciarse aún más. Vale recordar que en septiembre del 2008 valía 1,54 por dólar; mientras que hoy cotiza alrededor de 1,70, por lo que tendría un rango de apreciación que recorrer todavía.
Además la tasa de corto plazo de Brasil es cercana al 10,75%, algo que resulta atractivo para los inversores.
Con relación al Euro, el rebrote de la crisis e la deuda de la Unión Europea (UE) –vía Irlanda– obliga a recordar la existente debilidad de la alianza para reencauzar su economía y, por lo tanto, para fortalecer la divisa europea que cayó casi 6% frente al dólar?en los últimos diez días. Esa tendencia bajista, según nuestra opinión, continuará a mediano plazo.
– Acciones: un dato distintivo lo constituyó al declaración de el titular de la FED, Ben Bernanke, en el sentido de que el organismo que preside se preocuparía por mantener un precio target para las acciones americanas, como un medio de revitalizar el proceso económico de su país.
En los hechos, ese comentario podría indicar a futuro un tipo de “precio sostén” al aumento de los mencionados activos.
– Oro: El metal mantiene el interés de los inversores, aunque su cotización disminuyera levemente durante los últimos días ante el anuncio de un posible aumento de la tasa de interés en China.
La inestabilidad y los riesgos de la economía, además de llevar el valor del metal a sus máximos históricos, reavivaron la discusión sobre la posibilidad de establecer un nuevo sistema monetario basado en el metal precioso.
Quienes postulan el establecimiento de un “estándar de oro” creen en su capacidad para limitar el gasto de los gobiernos, habida cuenta que los bancos centrales verían limitada su posibilidad de emitir moneda a la cantidad de metal precioso que poseyeran.
En síntesis, mientras continúe la lluvia de dinero en los mercados existirá combustible para que algunos activos financieros puedan continuar su curva ascendente siempre que, claro está, ninguna situación macro vuelva a traer miedo a los inversores, como por ejemplo podría ocurrir con un recrudecimiento de la crisis del mercado de deuda europeo.
Más aún, si existen dudas acerca de la estabilidad macro global a corto plazo, más incertidumbre genera la dificultad de descubrir alternativas de inversión tales que permitieran repetir el año entrante los buenos resultados obtenidos durante el 2010 en la administración de los portafolios de inversión.
* Especialista en mercados globales, docente universitario, director de HR Global







