Espectáculos
14.02.2011
Te amo, enigma amado
Por:
INFOnews
El día de San Valentín se localiza en nuestra cultura como día de los enamorados.
Por ello nada mejor que hacer del día 14 de febrero, día de San Valentín, la fecha que localiza el amor en una jornada. Pues se podría llamar, el día de los equívocos amorosos.
La fundamentación:
Hasta 1969 para la iglesia católica se nominaba el día 14 de febrero por tres Valentinos:
1. Un sacerdote romano que sufrió el martirio cerca del año 269 y fue enterrado en la Vía Flaminia.
2. En el año 197 fue nombrado obispo de Interamna, otro Valentín también enterrado en la Vía Flaminia, pero en otro lugar que San Valentín de Roma. Sus reliquias se encuentran en la Basílica de San Valentino en Terni.
3. Un tercer santo llamado Valentín (según la Enciclopedia católica) era mencionado en primitivos escritos bajo la misma fecha (14 de febrero). Sólo se dice que fue martirizado en África con varios compañeros.
En el año 1969 en el Concilio Vaticano II, según la Enciclopedia Católica, se determinó, porque no había suficientes elementos históricos que probaran su existencia, sacar el día de San Valentín del calendario católico.
Por otro lado, la fiesta de San Valentín es mucho más antigua que el propio cristianismo: se enlaza con las fiestas lupercales del Imperio Romano, rituales paganos en homenaje a Fauno Luperco (de "lupus", lobo, Pan para los griegos) que protegía a los pastores y los rebaños, y que se celebraban el 15 de febrero de cada año, cinco semanas antes del comienzo de la primavera.
Como toda leyenda tiene recorridos en la historia.
Por lo general se apunta a que en este día el regalo del amante a la amada sean bombones o rosas y el encuentro de ellos en una cena o en una escena amable.
En esta época donde el sostén del amor es frágil, cuando el sostenimiento de una pareja se hace dificultoso, el día de los enamorados debería llamarse el día de los amantes luchadores.
El ardoroso empuje al goce sexual de la época nos lleva a objetalizar al sujeto amado.
Con lo cual la caída del deseo por el cuerpo del otro lo hace nominar como caída del amor.
Por ello no pocos científicos cognitivistas le dan al amor una medida posible en meses ("serios estudios investigativos" hablan de dieciocho meses). Ello supone lo que nominan como apego romántico.
El concepto de apego permite des-subjetivar lo que en el amor supone el ser implicado. Apego romántico es dar lo que se tiene a alguien que es (competente y exitoso) y supone una respuesta conceptual y creciente al apresuramiento de época.
Así como son los laboratorios los que definen los cuadros del DSMIV, son las compañías de seguro las que dan los parámetros de lo que hoy puede llamarse apego previsible y escribir los términos de un contrato.
El contrato capitalista impulsa a hacer del otro del amor, que es incierto e inaprensible, de una consistencia definible y de un valor preciso, como bien diría un psicólogo "científico". El otro del apego será, en una elección adaptada a la lógica de la globalización, un otro con ropajes, de Dior, y con esencia, de caja de seguridad. ¿No es acaso la principal cuestión, para el mercado, las cuestiones de seguridad?
Esa definición del amor en Lacan, que es dar lo que no se tiene (eso que no se sabe) a alguien que no lo es (todo lo que uno espera que será) es hacerlo enigmático y por lo tanto fuera de los parámetros de la seguridad.
Si, el amor es inseguro, y por lo tanto, no es algo que promueva la lógica capitalista.
El amor es intuir en el sujeto amado un saber particularizado sobre el sujeto amante. Y es también desear al otro como objeto y amarlo como sujeto. Es lo que podría llamarse amor deseante, el amor de pareja.
Es la consideración de la dignidad lo que posibilita la valentía ante fatal destino.
De allí entonces se sostiene que el amor configura la única forma en que se ponen en relación dos sujetos.
Esto permite diferenciar el amor como nominación y entre dos sujetos, de:
1. La pasión amorosa: aquello donde lo que predomina es el otro como objeto y al que se puede matar, secuestrar, perseguir o simplemente desear. Sea el objeto un semejante o un fetiche apasionante. El otro como puro objeto.
2. La amistad: aquello que hace al otro sujeto amable, sin articularse a la pasión por el otro como objeto.
3. Enamoramiento: captación profusa e imaginaria del otro, bañado por los brillos que lo decoran en la mirada.
4. Amor apasionado: El amor apasionado deforma las imágenes de los seres verdaderos.
Por ello en esta época sostener el recíproco amor es valentía ante fatal destino.
El debilitamiento del otro como deseado y sus reivindicaciones con los diferentes recursos posibles, suelen ser los problemas de pareja a enfrentar.
Y eso es factible siempre y cuando se pueda sostener la dignidad y la confianza en el otro como sujeto.
Por eso debería llamarse el día de los valientes amantes.
Profesor e investigador sobre amor UNLP
Por ello nada mejor que hacer del día 14 de febrero, día de San Valentín, la fecha que localiza el amor en una jornada. Pues se podría llamar, el día de los equívocos amorosos.
La fundamentación:
Hasta 1969 para la iglesia católica se nominaba el día 14 de febrero por tres Valentinos:
1. Un sacerdote romano que sufrió el martirio cerca del año 269 y fue enterrado en la Vía Flaminia.
2. En el año 197 fue nombrado obispo de Interamna, otro Valentín también enterrado en la Vía Flaminia, pero en otro lugar que San Valentín de Roma. Sus reliquias se encuentran en la Basílica de San Valentino en Terni.
3. Un tercer santo llamado Valentín (según la Enciclopedia católica) era mencionado en primitivos escritos bajo la misma fecha (14 de febrero). Sólo se dice que fue martirizado en África con varios compañeros.
En el año 1969 en el Concilio Vaticano II, según la Enciclopedia Católica, se determinó, porque no había suficientes elementos históricos que probaran su existencia, sacar el día de San Valentín del calendario católico.
Por otro lado, la fiesta de San Valentín es mucho más antigua que el propio cristianismo: se enlaza con las fiestas lupercales del Imperio Romano, rituales paganos en homenaje a Fauno Luperco (de "lupus", lobo, Pan para los griegos) que protegía a los pastores y los rebaños, y que se celebraban el 15 de febrero de cada año, cinco semanas antes del comienzo de la primavera.
Como toda leyenda tiene recorridos en la historia.
Por lo general se apunta a que en este día el regalo del amante a la amada sean bombones o rosas y el encuentro de ellos en una cena o en una escena amable.
En esta época donde el sostén del amor es frágil, cuando el sostenimiento de una pareja se hace dificultoso, el día de los enamorados debería llamarse el día de los amantes luchadores.
El ardoroso empuje al goce sexual de la época nos lleva a objetalizar al sujeto amado.
Con lo cual la caída del deseo por el cuerpo del otro lo hace nominar como caída del amor.
Por ello no pocos científicos cognitivistas le dan al amor una medida posible en meses ("serios estudios investigativos" hablan de dieciocho meses). Ello supone lo que nominan como apego romántico.
El concepto de apego permite des-subjetivar lo que en el amor supone el ser implicado. Apego romántico es dar lo que se tiene a alguien que es (competente y exitoso) y supone una respuesta conceptual y creciente al apresuramiento de época.
Así como son los laboratorios los que definen los cuadros del DSMIV, son las compañías de seguro las que dan los parámetros de lo que hoy puede llamarse apego previsible y escribir los términos de un contrato.
El contrato capitalista impulsa a hacer del otro del amor, que es incierto e inaprensible, de una consistencia definible y de un valor preciso, como bien diría un psicólogo "científico". El otro del apego será, en una elección adaptada a la lógica de la globalización, un otro con ropajes, de Dior, y con esencia, de caja de seguridad. ¿No es acaso la principal cuestión, para el mercado, las cuestiones de seguridad?
Esa definición del amor en Lacan, que es dar lo que no se tiene (eso que no se sabe) a alguien que no lo es (todo lo que uno espera que será) es hacerlo enigmático y por lo tanto fuera de los parámetros de la seguridad.
Si, el amor es inseguro, y por lo tanto, no es algo que promueva la lógica capitalista.
El amor es intuir en el sujeto amado un saber particularizado sobre el sujeto amante. Y es también desear al otro como objeto y amarlo como sujeto. Es lo que podría llamarse amor deseante, el amor de pareja.
Es la consideración de la dignidad lo que posibilita la valentía ante fatal destino.
De allí entonces se sostiene que el amor configura la única forma en que se ponen en relación dos sujetos.
Esto permite diferenciar el amor como nominación y entre dos sujetos, de:
1. La pasión amorosa: aquello donde lo que predomina es el otro como objeto y al que se puede matar, secuestrar, perseguir o simplemente desear. Sea el objeto un semejante o un fetiche apasionante. El otro como puro objeto.
2. La amistad: aquello que hace al otro sujeto amable, sin articularse a la pasión por el otro como objeto.
3. Enamoramiento: captación profusa e imaginaria del otro, bañado por los brillos que lo decoran en la mirada.
4. Amor apasionado: El amor apasionado deforma las imágenes de los seres verdaderos.
Por ello en esta época sostener el recíproco amor es valentía ante fatal destino.
El debilitamiento del otro como deseado y sus reivindicaciones con los diferentes recursos posibles, suelen ser los problemas de pareja a enfrentar.
Y eso es factible siempre y cuando se pueda sostener la dignidad y la confianza en el otro como sujeto.
Por eso debería llamarse el día de los valientes amantes.
Profesor e investigador sobre amor UNLP
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