Espectáculos
19.02.2011
Festival Shakespeare Buenos Aires: más que un sueño de una noche de verano
En su primera edición el festival confirma la predilección del público por el autor inglés
Por:
INFOnews
No se trata de rendir tributo al autor inglés ni de una convención de fanáticos de los personajes repitiendo sus postulados a raja tabla. Menos de un fenómeno que pueda ser catalogado de culto, simplemente es un espacio que se hace eco de la constante presencia de sus obras en las carteleras de teatro independiente tanto de la ciudad de Buenos Aires como en el resto del país. El Festival surge entonces como una cita de encuentro entre los grupos que producen en ese sentido y el público se identifica con el abordaje que el autor hace sobre temas universales. Desde el 11 de febrero hasta el cierre en el día de hoy, se presentaron cinco obras que dan cuenta del amplio espectro del que se habla cuando se invoca el nombre del autor.
Según el director, Patricio Orozco “me sorprende que la media sabe muchísimo del autor. Quizás por prejuicio dudé si iba a funcionar un festival dedicado a su obra en afluencia de gente, durante el verano y pleno carnaval. Pero las entradas se agotan y en el público que se acercó al festival veo un ánimo importante de aproximarse a estos textos y a la manera de hacerlo que, como en la época que se escribieron, es yendo al teatro. En ese sentido la gente confirma que no da lo mismo leerlo en tu casa, que te cuenten la historia y que Shakespeare no es sólo para gente del palo del teatro”.
El evento no presenta ningún tipo de subsidio de organismos estatales y toda la ganancia del borderaux, queda como ganancia tanto para el teatro como para la compañía que ha trabajado. En vistas de cubrir los gastos los organizadores del festival invitan al público en general a hacer donaciones.
Orozco se embarcó en la creación de este festival pensando en replicar la experiencia de otras ciudades de afuera, pero también con la confianza que le brindó producir cinco ediciones del Festival Beckett con gran éxito. Más allá de los motivos, también es cierto que en formación personal la figura del autor fue una constante, en sus inicios como actor en el taller actoral de Agustín Alesso que luego continúo profundizando en la Shakespeare Royal Company en Inglaterra. Cuenta Patricio que a diferencia de la solemnidad con la que es tratado el autor fuera de ese país “me impactó lo apropiado que tienen los textos de Shakespeare. Vas a una clase allá y todos además de conocer los textos los tienen incorporados, te citan las líneas de las obras ‘en Otelo, segundo acto o en la cuarta escena en la tercera línea cuando hable de tal cosa hace referencia a’. Me pasaba que tenía que ir con el libro, buscando cada una de las referencias. Más allá de saberse los textos es el sentido, lo que está incorporado. Y después también descubrí al leerlo en su idioma original que él escribía no sólo pensando en lo que decía, sino en la musicalidad del texto. Esa música con la que vos vas diciendo los textos, va marcando claramente el ritmo del personaje. El tipo de palabras que usa cada personaje, te da data sobre el carácter del mismo. Acá la mayoría de las actuaciones de Shakespeare tienden a ser muy ensimismadas, profundas. Cuando vos ves las obras que ellos hacen, el ser o no ser, o los soliloquios de Ricardo III no son monólogos, los hacen como verdaderamente se debe hacer como un diálogo con el público presente haciéndolos participes de lo que sucede en escena. Ver eso me abrió el panorama de cómo se puede hacer un Shakespeare”.
Dentro del circuito independiente, organizar un festival basado en la obra de un autor que murió hace 400 años reabre la discusión sobre qué valor tienen en la Argentina 2011 reponer sus obras. En respuesta Patricio afirma que “los clásicos no son clásicos porque son viejos, son clásicos porque son buenos. Por algo cuatrocientos años después de la muerte de este muchacho seguimos hablando de estos textos. Y a mí entender tiene que ver con que él ha retratado de forma muy poética la condición del alma humana y las pasiones. Y quizás en el teatro independiente estén faltando autores de textos como este. Lo último que vi cercano a esta figura fue la obra de Kartun El niño argentino que está escrita en verso con una técnica impresionante y una dramaturgia extremadamente poética. Hay mucho dramaturgo contemporáneo, de chicos jóvenes que hacen obras a partir de sus propios textos. Abundan las obras de sillón, living y familia disfuncional o muchos elencos multitudinarios de chicos jóvenes todos hablando al mismo tiempo. Ese tipo de espectáculos se ve con frecuencia, es una formula que se repite”.
Al cierre de su primera edición, el Festival encuentra su gran hallazgo en desmitificar que es preciso ser solemne para demostrar autoridad en la materia, porque la palabra de Shakespeare a esta altura es palabra autorizada.
Según el director, Patricio Orozco “me sorprende que la media sabe muchísimo del autor. Quizás por prejuicio dudé si iba a funcionar un festival dedicado a su obra en afluencia de gente, durante el verano y pleno carnaval. Pero las entradas se agotan y en el público que se acercó al festival veo un ánimo importante de aproximarse a estos textos y a la manera de hacerlo que, como en la época que se escribieron, es yendo al teatro. En ese sentido la gente confirma que no da lo mismo leerlo en tu casa, que te cuenten la historia y que Shakespeare no es sólo para gente del palo del teatro”.
El evento no presenta ningún tipo de subsidio de organismos estatales y toda la ganancia del borderaux, queda como ganancia tanto para el teatro como para la compañía que ha trabajado. En vistas de cubrir los gastos los organizadores del festival invitan al público en general a hacer donaciones.
Orozco se embarcó en la creación de este festival pensando en replicar la experiencia de otras ciudades de afuera, pero también con la confianza que le brindó producir cinco ediciones del Festival Beckett con gran éxito. Más allá de los motivos, también es cierto que en formación personal la figura del autor fue una constante, en sus inicios como actor en el taller actoral de Agustín Alesso que luego continúo profundizando en la Shakespeare Royal Company en Inglaterra. Cuenta Patricio que a diferencia de la solemnidad con la que es tratado el autor fuera de ese país “me impactó lo apropiado que tienen los textos de Shakespeare. Vas a una clase allá y todos además de conocer los textos los tienen incorporados, te citan las líneas de las obras ‘en Otelo, segundo acto o en la cuarta escena en la tercera línea cuando hable de tal cosa hace referencia a’. Me pasaba que tenía que ir con el libro, buscando cada una de las referencias. Más allá de saberse los textos es el sentido, lo que está incorporado. Y después también descubrí al leerlo en su idioma original que él escribía no sólo pensando en lo que decía, sino en la musicalidad del texto. Esa música con la que vos vas diciendo los textos, va marcando claramente el ritmo del personaje. El tipo de palabras que usa cada personaje, te da data sobre el carácter del mismo. Acá la mayoría de las actuaciones de Shakespeare tienden a ser muy ensimismadas, profundas. Cuando vos ves las obras que ellos hacen, el ser o no ser, o los soliloquios de Ricardo III no son monólogos, los hacen como verdaderamente se debe hacer como un diálogo con el público presente haciéndolos participes de lo que sucede en escena. Ver eso me abrió el panorama de cómo se puede hacer un Shakespeare”.
Dentro del circuito independiente, organizar un festival basado en la obra de un autor que murió hace 400 años reabre la discusión sobre qué valor tienen en la Argentina 2011 reponer sus obras. En respuesta Patricio afirma que “los clásicos no son clásicos porque son viejos, son clásicos porque son buenos. Por algo cuatrocientos años después de la muerte de este muchacho seguimos hablando de estos textos. Y a mí entender tiene que ver con que él ha retratado de forma muy poética la condición del alma humana y las pasiones. Y quizás en el teatro independiente estén faltando autores de textos como este. Lo último que vi cercano a esta figura fue la obra de Kartun El niño argentino que está escrita en verso con una técnica impresionante y una dramaturgia extremadamente poética. Hay mucho dramaturgo contemporáneo, de chicos jóvenes que hacen obras a partir de sus propios textos. Abundan las obras de sillón, living y familia disfuncional o muchos elencos multitudinarios de chicos jóvenes todos hablando al mismo tiempo. Ese tipo de espectáculos se ve con frecuencia, es una formula que se repite”.
Al cierre de su primera edición, el Festival encuentra su gran hallazgo en desmitificar que es preciso ser solemne para demostrar autoridad en la materia, porque la palabra de Shakespeare a esta altura es palabra autorizada.
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