Espectáculos
25.05.2011
La Inteligencia Territorial o una ciencia al servicio de la sociedad
Culminó el 5º Seminario Internacional sobre este nuevo paradigma
Por:
INFOnews
Son científicos, pero están muy lejos del estereotipo: no se enfrascan en las teorías ni en los libros. Su laboratorio es al aire libre. Trabajan con “Inteligencia Territorial”, un nuevo paradigma dentro de la ciencia que escucha a la gente y luego aplica el método científico para convertir sus ideas en proyectos que puedan desarrollarse de manera sustentable, por medio de la obtención del financiamiento suficiente. Una verdadera ciencia al servicio de la sociedad.
“Nuestro laboratorio es la gente y su territorio, y después aplicamos la ciencia”, resumió en diálogo con Diagonales Horacio Bozzano, Coordinador por Argentina en Groupe De Recherche International “International Network of Territorial Intelligence” de Territorio, Actores y Gobernanza para la Transformación (TAG), un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata.
Entre el lunes y ayer, el investigador fue el anfitrión del 5º Seminario Internacional de Inteligencia Territorial que se desarrolló en la ciudad. Allí, con la presencia del francés Jean Jacques Girardot, creador del concepto “Inteligencia Territorial”, se lanzó oficialmente en Argentina una red de coordinación científica organizada por el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), en Francia.
Dicha red fue reconocida por una evaluación científica internacional, comenzó su actividad el 1º de enero de 2011 y se desarrollará hasta el fin de diciembre de 2014 con siete equipos de investigación pertenecientes a cinco países, seleccionados por su movilidad y producción científica entre 72 equipos y grupos de cuatro continentes. Dos de sus instituciones partícipes son de Argentina: el CONICET y la UNL. Los restantes son organismos científicos (CNRS Francia y FNRS Bélgica) y otras universidades: UFC, UB, UTBM y URennes (Francia), UHU (España), ULG (Bélgica) y UniSa (Italia).
PROTAGONISTAS. ¿De qué manera se plasma que la ciencia esté al servicio de la sociedad? Desde hace tres años, Latinoamérica tomó como propia la idea que hace tres décadas surgió en Europa. “Que los mismos actores, la gente, haga el trabajo, que sus ideas para concretar avances a sus necesidades se enmarquen en proyectos que puedan aplicarse a la realidad, y la ciencia no se quede en lo discursivo”, explicó Bozzano.
En rigor, la inteligencia territorial surgió en la frontera más atrasada de Europa medieval, a fines de los años ‘70, entre Portugal y Extremadura, España. Allí, un grupo de científicos preocupados por la baja calidad de vida de sus habitantes se preguntó qué podía hacer por estas personas y poblaciones vulnerables, y pusieron manos a la obra a sus necesidades.
En América Latina se investiga teóricamente y en terreno con numerosas comunidades territoriales y actores institucionales desde 2007, en más de 20 proyectos concretos de transformación.
Con la experiencia de estos años, el grupo de investigadores latinoamericano descubrió que los proyectos que salen de la gente, en general, se enmarcan dentro de siete grupos: de economía social y trabajo –por ejemplo, cooperativas, empleos–; sociales –como iniciativas en torno a problemáticas tales como síndrome de down, actividades deportivas–; culturales –concreción de museos, fiestas populares–; turísticas; de urbanismo –medioambientales–; de macroproyectos –políticas de estado, como puede ser la unificación de las ferias artesanales de una localidad–; y empresariales, para industrializas –por ejemplo, del cuero de tiburón–.
Los financiadores de los proyectos, en tanto, además del sostén de las universidades y del Conicet, son Fundaciones y programas de los gobiernos provinciales y nacionales. La premisa es que entre el 66 y el 85% de los recursos destinados a cada proyecto vaya a la gente. Cada idea puede llevar entre 6 meses y cuatro años para verse debidamente concretada, aunque los primeros logros comiencen a verse, siempre, a los tres meses de iniciado un proyecto.
EXPERIENCIA LOCAL. Si bien La Plata es la sede de la red Latinoamericana, Bozzano confiesa que la ciudad de las diagonales no es la que mayor convocatoria conquistó con este tipo de ciencia. “En lugares como Chaco, Córdoba, Santiago del Estero y otras provincias, la gente se envolvió mucho más en la propuesta”, señala el científico, aunque destaca la propuesta de la cooperativa Vinos de la Costa, de Berisso, como un ejemplo de trabajo aplicado a la Inteligencia Territorial.
En Uruguay, por ejemplo, Bozzano participó de manera voluntaria en Inteligencia Territorial aplicada a Lavalleja, un pueblito cercano a Piriápolis, en donde “en seis meses pusimos la oreja a 1.200 personas, lo que derivó en el apuntalamiento de 46 proyectos emplazados por las necesidades de ese territorio, y 15 grupos que los financiarán”, comentó el investigador.
El próximo año, está previsto que La Plata sea la sede del evento mundial de Inteligencia Territorial, al que concurrirán, entre otras personalidades, Premios Nobel científicos.
Bases de la inteligencia territorial
El científico es inútil, la ciudadanía construye los proyectos.
La Inteligencia Territorial no se hace en la oficina, sino en el terreno.
Es un desarrollo simultáneo de la construcción del sujeto, del territorio y de proyectos.
El objetivo es el desarrollo sustentable de los pueblos.
Se utilizan diferentes métodos científicos para hacer cada proyecto sustentable.
La convocatoria de proyectos es abierta, y se puede hacer vía mail a través de www.territoriosposibles.com.
El número
400
Científicos en el mundo trabajan bajo la lógica de la Inteligencia Territorial. 110 se emplazan en Latinoamérica y 60 de ellos, en Argentina.
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