Espectáculos
13.11.2008
Amor amarillo
La novia argentina de Matt Groening. La historia de un amor peculiar.
Por:
INFOnews
Por Diego Rojas
Un joven periodista lo descubrió en una librería de la Recoleta. Estaba delante suyo, en la caja, portando varios libros de historietas de Rep y de Liniers. Le parecía que conocía al hombre de barba de algún lado. Cuando el extraño terminó de pagar, tuvo un rapto de inspiración. Casi sin habla, le preguntó al cajero: “¿Ese señor que se acaba de ir no es Matt Groening?”. El cajero se fijó en el recibo de la tarjeta y respondió afirmativamente. El joven periodista, emocionado, lo corrió, pero el gran dibujante ya había tomado un taxi. A partir de ese momento, un enigma recorrió redacciones, atelieres y bares trasnochados: ¿por qué motivo el creador de Los Simpson visitaba Buenos Aires? ¿Qué razones lo habían llevado a desembarcar en esta ciudad del sur del mundo, tan alejada de la Springfield que tan bien supo pergeñar? ¿Las ventajas monetarias de la devaluación, las clases de tango para turistas, el español para extranjeros, la búsqueda de nuevos talentos en el campo del dibujo para incorporar al equipo que hace la familia más amarilla –y popular y genial y divertida– de toda la televisión? No. “Vino para visitarme a mí”, asegura a Veintitrés Agustina Picasso, la plástica argentina miembro del grupo artístico Mondongo. Sí, el amor, el amor, el amor. El amor promotor de milagros. El amor impulsor de grandes acontecimientos. El amor fue la causa de las visitas de incógnito de Groening a nuestro país.
“Nos conocimos en una exposición que hicimos con Mondongo en Los Angeles”, cuenta Picasso, de 31 años. La muestra, que se realizó en la galería Track 16 –propiedad de Tom Patchett, creador de la serie Alf– reunió a varias celebridades el día de su inauguración: Dennis Hopper, Viggo Mortensen y Kiefer Sutherland admiraban las obras colgadas, pero Groening, de 54 años, sólo tenía ojos para Picasso.
Esta revista tuvo acceso al dibujito de Homero Simpson que Groening le regaló en aquella oportunidad. “Feliz cumpleaños, Agustina. Tu amigo Matt. Marzo 16, 2007”, rezaba la esquela. Esa jornada, el dibujante le confesó a Camila –uno de los dos hijos que Picasso tuvo con Eduardo Constantini (h), productor de cine e hijo del empresario y fundador del Malba, con quien se había casado de muy jovencita– que la oreja de Homero está dibujada con la M y la G de sus iniciales. La amistad de esa época entre el dibujante y la artista mutó, con el tiempo, en romance. “Estoy muy de novia”, reconoce Picasso, “aunque lo queríamos tener guardado. Bueno, ahora se enteraron”.
Groening imaginó hace 21 años a la familia que se convertiría en un retrato mordaz de los estadounidenses promedio y que conquistaría el fanatismo de millones de espectadores alrededor de todo el mundo. Los Simpson van por su vigésima temporada televisiva, el año pasado se estrenó su primera película y nada amenaza a su reinado en el mundo de la animación. Picasso forma parte, junto a Juliana Laffitte y Manuel Mendanha, del grupo Mondongo, un colectivo artístico que se hizo famoso por los retratos que realiza con materiales insólitos: retrataron a la Familia Real española con espejitos y vidrios de colores, a Amalita Fortabat con perlas y a George Bush con preservativos, entre otras obras que los lanzaron a la primera plana del mercado de arte mundial. “Este lunes parto hacia Londres, donde haremos una exposición, y allí me encontraré con Matt”, revela la artista con el tono que sólo el romance y la pasión le otorgan a las palabras. Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie bailan tango en Springfield para celebrar el amor argentino que vive su creador.
Un joven periodista lo descubrió en una librería de la Recoleta. Estaba delante suyo, en la caja, portando varios libros de historietas de Rep y de Liniers. Le parecía que conocía al hombre de barba de algún lado. Cuando el extraño terminó de pagar, tuvo un rapto de inspiración. Casi sin habla, le preguntó al cajero: “¿Ese señor que se acaba de ir no es Matt Groening?”. El cajero se fijó en el recibo de la tarjeta y respondió afirmativamente. El joven periodista, emocionado, lo corrió, pero el gran dibujante ya había tomado un taxi. A partir de ese momento, un enigma recorrió redacciones, atelieres y bares trasnochados: ¿por qué motivo el creador de Los Simpson visitaba Buenos Aires? ¿Qué razones lo habían llevado a desembarcar en esta ciudad del sur del mundo, tan alejada de la Springfield que tan bien supo pergeñar? ¿Las ventajas monetarias de la devaluación, las clases de tango para turistas, el español para extranjeros, la búsqueda de nuevos talentos en el campo del dibujo para incorporar al equipo que hace la familia más amarilla –y popular y genial y divertida– de toda la televisión? No. “Vino para visitarme a mí”, asegura a Veintitrés Agustina Picasso, la plástica argentina miembro del grupo artístico Mondongo. Sí, el amor, el amor, el amor. El amor promotor de milagros. El amor impulsor de grandes acontecimientos. El amor fue la causa de las visitas de incógnito de Groening a nuestro país.
“Nos conocimos en una exposición que hicimos con Mondongo en Los Angeles”, cuenta Picasso, de 31 años. La muestra, que se realizó en la galería Track 16 –propiedad de Tom Patchett, creador de la serie Alf– reunió a varias celebridades el día de su inauguración: Dennis Hopper, Viggo Mortensen y Kiefer Sutherland admiraban las obras colgadas, pero Groening, de 54 años, sólo tenía ojos para Picasso.
Esta revista tuvo acceso al dibujito de Homero Simpson que Groening le regaló en aquella oportunidad. “Feliz cumpleaños, Agustina. Tu amigo Matt. Marzo 16, 2007”, rezaba la esquela. Esa jornada, el dibujante le confesó a Camila –uno de los dos hijos que Picasso tuvo con Eduardo Constantini (h), productor de cine e hijo del empresario y fundador del Malba, con quien se había casado de muy jovencita– que la oreja de Homero está dibujada con la M y la G de sus iniciales. La amistad de esa época entre el dibujante y la artista mutó, con el tiempo, en romance. “Estoy muy de novia”, reconoce Picasso, “aunque lo queríamos tener guardado. Bueno, ahora se enteraron”.
Groening imaginó hace 21 años a la familia que se convertiría en un retrato mordaz de los estadounidenses promedio y que conquistaría el fanatismo de millones de espectadores alrededor de todo el mundo. Los Simpson van por su vigésima temporada televisiva, el año pasado se estrenó su primera película y nada amenaza a su reinado en el mundo de la animación. Picasso forma parte, junto a Juliana Laffitte y Manuel Mendanha, del grupo Mondongo, un colectivo artístico que se hizo famoso por los retratos que realiza con materiales insólitos: retrataron a la Familia Real española con espejitos y vidrios de colores, a Amalita Fortabat con perlas y a George Bush con preservativos, entre otras obras que los lanzaron a la primera plana del mercado de arte mundial. “Este lunes parto hacia Londres, donde haremos una exposición, y allí me encontraré con Matt”, revela la artista con el tono que sólo el romance y la pasión le otorgan a las palabras. Homero, Marge, Bart, Lisa y Maggie bailan tango en Springfield para celebrar el amor argentino que vive su creador.
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