15.09.2011
¡NO! La palabra que puede salvar su vida
Stents, cirugía de rodilla, incluso resonancias, algunos procedimientos y tests comunes no sólo son caros, sino que también pueden ser nocivos.
Por Sharon Begley
Buenos aires, cada vez más mujeres después de los 45 ó 50 años reciben el consejo de su ginecólogo de hacerse una ecografía transvaginal por año para la detección precoz de cáncer de ovario, una enfermedad en la que tres de cada cuatro diagnósticos son tardíos. Suena razonable. Pero los resultados de esta práctica son "desastrosos", según define Enrique Casal, miembro honorario y ex presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Interna General. "No está demostrado que este examen de rutina aumente la sobrevida. Y, por el contrario, a muchas pacientes les encuentran quistes simples sin importancia clínica pero que provocan alarma e intervenciones innecesarias", precisa Casal, quien fue profesor de Medicina Interna en el Hospital de Clínicas de la UBA y hoy dirige la Casa Médica Centrada en el Paciente.
No se trata de un hecho aislado. El Dr. Stephen Smith, profesor emérito de Medicina Familiar de la Universidad Brown, exigió a su médico que no le indique un análisis de sangre para la detección precoz del cáncer de próstata (el dosaje de "antígeno prostático específico" o PSA) ni un electrocardiograma anual "preventivo", ya que, sostiene, no hay evidencias de que sirvan para salvar vidas. En cambio, a menudo ambas pruebas detectan anomalías inocuas que luego derivan en una peligrosa sucesión de pruebas y procedimientos. Rita Redberg, catedrática de Medicina de la Universidad de California en San Francisco y editora de la prestigiosa Archives of Internal Medicine, ni piensa en hacerse una mamografía de rutina, aunque hace tiempo que cumplió 50: la edad a partir de la cual se aconseja a las mujeres que empiecen a practicarse una anual. Esos exámenes, afirma, identifican demasiados "falsos positivos" (puntos sospechosos que, después de la biopsia, resultan ser inocuos) y tumores que pueden remitir por sí solos. Otra vez, hay escasas o nulas pruebas de que ese procedimiento salve vidas.
La nota completa, en la edición impresa de Newsweek