Espectáculos
15.09.2011
“El viento de cola solo no basta"
Bernardo Kliksberg, el economista de la ONU citado dos veces por Cristina Kirchner en una semana, elogia el rumbo de la economía y asegura que no se explica únicamente por un contexto global favorable.
Por:
INFOnews
Por Andrés Fidanza
Tanto el día del atentado a las Torres Gemelas como el de su aniversario número diez, Bernardo Kliksberg los pasó en Nueva York, la ciudad en que vive y trabaja asesorando a las Naciones Unidas en políticas para el desarrollo social. Kliksberg, que se recibió de economista, sociólogo y contador en la UBA, y hasta la fecha escribió 50 libros, define aquella operación de Al Qaeda, audaz y también cinematográfica, como "el mal absoluto". Porque para Kliksberg no existen argumentos políticos capaces de justificar la acción de la organización terrorista que mató a más de tres mil personas. Ahora, este especialista en tópicos de pobreza denuncia que otra forma de fundamentalismo se extiende e instala en Europa y Estados Unidos: el de las recetas populistas de derecha como único método para enfrentar la crisis financiera mundial. El reverso ético, según Kliksberg, de los esfuerzos que actualmente realizan los Gobiernos progresistas de Latinoamérica, con Cristina Kirchner entre las líderes más destacadas, para alcanzar "una economía con rostro humano".
Entusiasta respecto al panorama argentino y muy pesimista sobre las respuestas de la ortodoxia europea para capear la crisis, Kliksberg atiende a NEWSWEEK desde su casa neoyorquina, el domingo 11 de septiembre de 2011. Acaba de almorzar junto a su familia y, a unas cuadras de ahí, Barack Obama comparte el emocionante y patriótico acto de recordación junto a George W. Bush, vuelto a la vida pública por la primera década de los atentados.
Le pido que me haga de cronista. ¿Cómo percibe que los neoyorquinos procesan los diez años del 11/9?
Es un momento de mucha tristeza. Hay muchos niños que casi no conocieron a sus padres participando del homenaje, porque en el World Trade Center trabajaban muchos hombres y mujeres jóvenes. No hay una sensación de psicosis ni de temor colectivo, sino de tristeza ante la injusticia de los asesinatos.
La nota completa, en la edición impresa de Newsweek
Tanto el día del atentado a las Torres Gemelas como el de su aniversario número diez, Bernardo Kliksberg los pasó en Nueva York, la ciudad en que vive y trabaja asesorando a las Naciones Unidas en políticas para el desarrollo social. Kliksberg, que se recibió de economista, sociólogo y contador en la UBA, y hasta la fecha escribió 50 libros, define aquella operación de Al Qaeda, audaz y también cinematográfica, como "el mal absoluto". Porque para Kliksberg no existen argumentos políticos capaces de justificar la acción de la organización terrorista que mató a más de tres mil personas. Ahora, este especialista en tópicos de pobreza denuncia que otra forma de fundamentalismo se extiende e instala en Europa y Estados Unidos: el de las recetas populistas de derecha como único método para enfrentar la crisis financiera mundial. El reverso ético, según Kliksberg, de los esfuerzos que actualmente realizan los Gobiernos progresistas de Latinoamérica, con Cristina Kirchner entre las líderes más destacadas, para alcanzar "una economía con rostro humano".
Entusiasta respecto al panorama argentino y muy pesimista sobre las respuestas de la ortodoxia europea para capear la crisis, Kliksberg atiende a NEWSWEEK desde su casa neoyorquina, el domingo 11 de septiembre de 2011. Acaba de almorzar junto a su familia y, a unas cuadras de ahí, Barack Obama comparte el emocionante y patriótico acto de recordación junto a George W. Bush, vuelto a la vida pública por la primera década de los atentados.
Le pido que me haga de cronista. ¿Cómo percibe que los neoyorquinos procesan los diez años del 11/9?
Es un momento de mucha tristeza. Hay muchos niños que casi no conocieron a sus padres participando del homenaje, porque en el World Trade Center trabajaban muchos hombres y mujeres jóvenes. No hay una sensación de psicosis ni de temor colectivo, sino de tristeza ante la injusticia de los asesinatos.
La nota completa, en la edición impresa de Newsweek







