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04.10.2011

Sin suelo

Sandra Cornejo nació en La Plata en abril del 62. Publicó "Borradores" (Sudestada, 1989), "Ildikó" (Último Reino, 1998), "Sin Suelo" (Ediciones Vox, 2001) y "Partes del Mundo" (Alción Editora, 2005).

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Por:
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LA SOMBRA
DEL CUARTO

La presa era
ese terraplén de tierra
sobre arcilla y peñasco
que crecía
en el sitio más estrecho
del río
 
El liquen se adhería al encofrado   
los  pinos enraizaban       
y otro orden iba izándose
     
Paseábamos por esos
desfiladeros
    
Alguna vez
cuando retumbaba el viento
en las paredes del dique
y la casa flotaba en la cima
pensábamos
cuánto soportaría la presa
cuánto descargaría el vertedero
 
Entonces la luna
se erguía detrás
de la curva
y una sombra
una ausencia sin suelo
cubría la casa
las máquinas quietas
el río

***

En la casa
los ruidos
y el reflejo de la luna
se hunden
en la noche
    
Los niños
los hijos de las sombras
de la casa
     juegan
al filo de la luna

***

Dátiles de Argelia
 
ciervos

almendras de marfil
sobre la mesa
 
El día abre
claro
 
En el vaso aún turbio trepa
lo confuso
brandy
con gajitos de naranja
 
¿falta de luz será
en esta casa?
 
Ausencias en el cuerpo
iluminado

a medias

prestado

***

Observo
les miro el gesto
este tic de voyeur
que toma nota
en el único espacio
permitido:
sobrio
mesurado segundo plano

Un fogón sin estridencias en la casa

el padre se sirve coñac
la niña sonríe
el niño atiza el fuego

Detrás del ventanal, glacial
la montaña

***

El paredón chorreado por la lluvia
troncos de un bosque que ha de desaparecer
aguas arriba
un álbum de fotos al inicio

                  ¿tocarás el piano?
 
Padece el invierno todo cuanto no crece
se enreda a las sogas del puente
que cruza la orilla hacia Esquel
El dolor
es el dolor del invierno

                ¿tocarás el piano?
¿subirás a la buhardilla?
 
Ha crecido el sol
y el sol es un tentáculo de hielo

***

Ir de allí hacia ninguna parte
                
Un calibre 22 perdido en las mudanzas
Amor por las armas
jamás para cazar
horas ante el blanco preciso
jamás para dañar
amor, el de la niña,  por las armas
 
Daba igual en el pueblo
un uniforme
que frutillas
 
Íbamos al bosque,
buscábamos, bajo la fronda cerrada,
hongos
y frutillas
 
Venían de Buenos Aires
traían canastas y uniformes
riendo
entre nosotros
juntaban las frutillas silvestres
***

Esquíes:
la nieve dora la piel mejor que la arena
 
Lo sabían:
el tono de piel, el color
lo que se ve
 
Los veíamos irse
pasaban
no eran de aquí, no pertenecían
 
Tanto miramos que nos parecimos:
huéspedes, muñecos de nieve
 
Se ha roto el puente de sogas
que cruza la orilla
hacia Esquel

***

La casa del sótano era diferente
a la de las luciérnagas

cierto crujir
o esa apariencia de maldad
en sus hojas encrespadas
la convertía en un tren
de fantasmas
 
Los sótanos debajo de las casas
hacen que las casas tiemblen:
es una constante
 
Cimientos dudosos, los de la niña
los de las casas vacías

***

Es peligroso jugar al borde de los arrecifes
decían
Palabras aprendidas 
como cueva
como trampa
peligroso
¿Y quién de qué temía?
 
El niño
       y su arma
un juego apenas audible
en el suburbio de vidrios rotos
El mar
el precipicio donde la espuma estalla
 
       Peligroso
a pasos de los arrecifes
en horas de marea alta
a pasos de casa

***

¿Hay fotos en día de lluvia?
¿Alguna imagen de su primera cara?

No entres en el túnel, se derrumba
y jugaba afuera con el ripio
y la lluvia caída
       
Como el aire toca la empalizada
detrás de la casa, leve
la niña cuenta con las piedras
una y otra herida en la montaña
hasta que se abre el boquete
y empieza a crecer hacia adentro
ese oscuro laberinto
prohibido
     
Túneles que aliviarán al lago
en la zona de la presa
cuando la presa crezca

***

Todo lo que buscabas
era una huella en la nieve

no imaginaste que al cruzar la frontera
el percutor gatillaría a tu animal
como a un gato montés
o una liebre
 
alguien lo había intuido
con una vela encendida
en una habitación cerrada,
al salir
te asombraron esos seres,
no eran tu padre
ni tu madre
ni quien ocupara un lugar
en tu cuerpo

¿Qué querías
fragor o tersura?
Al puerto de aguas profundas
no irías por las aguas del deshielo
irías al embalse
cuenco turbio, hondo
susurro pidiéndote que caigas
 
Animal desarmado
buscabas un cuerpo a la intemperie
su huella
en época de caza

***

Leía un libro
donde los cuáqueros mataban cerdos
tenía doce años
y esperaba en ese consultorio
a la mujer que interpretaba
palabras
 
Atenta a los leños
creía que ella como los leños
comprendería el valor de la ceniza

Era tarde
la chimenea iluminaba
el almanaque
ella descifraba por qué cuáqueros o cerdos,
la madera ardía
              
Al irme imaginaba un cementerio
pálido, de invierno
no aquél que era verde y arbolado
Me acercaba a la muerte
piedra tallada sobre tierra
mitad mía disuelta en la ceniza
 
Ella escribía

sólo era un libro
las palabras crujían en el fuego

***

Nos unía la presencia
de las casas apartadas 
el umbral de la obra
el margen previsible para fundar
un mundo
montaje articulado por lugares fugaces
por túneles
y tubos encastrados
 
Al irnos
cambiaban los nombres
los puentes provisorios
el desvío
y había una sensación
de paisaje quebrado
que
unía

Falta la construcción de un mundo
dijiste
hablabas de un poema,
el poema de un mundo
sin márgenes de tiempo
sin obraje,
rama expuesta a ras de la creciente
 
Y giraron los nombres
que tocaste
y los puentes provisorios
volvieron
a fundarse

***

Esta mujer
cuya cara envejece
mansamente
será alguien más
al atardecer,
cuando el sol caiga en el aro del invierno
y brille una hoja de arce
en la boca de la noche
 
Envejece
y enciende fogatas
en el noble
y sinuoso camino de la ladera

Acomoda su mirada en el estuario
y es imposible seguirle los rastros
de cuanto mira
¿Cómo puede mirar lo que mira?
 
Esta mujer, cuya cara envejece,
será alguien más al atardecer
cuando el viento se ensañe contra las persianas
y el verano aún caliente
 
Otro resplandor
otra gota de luz
como esa presencia
que a través del sueño
sin manos, sin cara, sin fuego
enciende un pabilo
y desbroza la sombra del cuarto
el muérdago marchito de los árboles
***

HUÉSPEDES

Por la noche
cuando amenaza
la soledad
y el camino se convierte
en una naturaleza
incierta
como la velada
resonancia
de los puertos,
una especie de belleza
devasta las tinieblas
un nombre
un tono
irrumpe
como un alumbramiento,
un haz,
luego de enmarañados
corredores
***

No aparecen, son reales

Se reúnen cada noche
alrededor de su cama

Le silban en la oreja
prenden la luz de su mesita
la acosan, la despiertan
la molestan de un modo casi infantil
       
En realidad le tienen miedo
Quieren saber,
quieren ver en sus ojos
quién es

***

Son fríos y una cadena
les ata el vientre

Pupilos de la tristeza
bisagra de lo oscuro con lo oscuro

Nunca aciertan la frontera
giran
círculos concéntricos
que surcan
un borroso cuarto

***

No quisiera que se disfracen
y salgan a indagar en tu libertad

Los preferiría en esas ciudades
donde nadie encuentra a nadie

No quisiera que
tomaran finalmente tu cuerpo

Son dignos de desconfianza

Cada noche rumorean mi ausencia
como un bisturí 
un zombie

Son de cristal y precipitan
son de papel y se incendian
Caminan dos pasos y yo uno
saltan
y yo tropiezo

te están alcanzando
yo escribo

***

Criaba conejos
En cada pata
un fantasma de cabellera
blanca
En cada oreja
una veta de pelo gris,
casi plateado

Criaba conejos
Ponía el trébol
en la jaula de alambre tejido
del invierno
Su mirada
era el límite del habla
la textura de una frase
nunca dicha

Criaba conejos que le sonreían
¿Qué haría con ellos
qué conmigo?
Me dejó una casa
con un pozo ciego
¿lo sabía?

Olía a resina
a canto rodado de julio
a naranjas

                                                        
                                         a Piojo, siempre

***

Para ser reina
se debe ser valiente

No dio otra razón al abdicar

Era enero y los árboles
estaban sedientos
La torre vacía 
la alameda señalaba un estrecho
hacia las tierras más bajas

Un mensaje apacible:
para ser reina

como si fuera posible abdicar
sin  ser valiente

***

Era una fuente en el Támesis y la casa de Keats
La ardilla entre los plátanos y un día de sol
Byron, la sombra de un film,
algunas ropas viejas
y el Churchill
que veía como a una aparición

Fue un largo camino el de regreso
La Isla jamás se fue del corazón
y menos sus cuervos
como ahora

¿Quién traiciona a quién entre su bruma de solitario Kingdom?

***

Era un camino estrecho surcado a fuerza de caminarlo
era un desfiladero donde arrojábamos piedritas de caolín

Creíamos en las ciudades
el otro mundo
la otra cara del mundo
Guardaríamos ahí las máscaras

Nunca ocurrió

Había un atajo en ese sitio
donde volaron el sueño

Te lo advertí
no era un juego
no había instrucciones

Mirabas con ojos inquietos
una mueca, una ajena inocencia

La vida es un segundo, un milagro
acordamos
En ella cabe tanta luz como tanta oscuridad
acordamos

Demasiado dolor seca la fronda

Nunca ocurrió

nunca dejaría de ocurrir
tu nombre
el toque de ese nombre
marcado en mi línea de la vida

***

Recuerdo esa noche
en el snack de la Shell.
Te ibas a París. Tomábamos
dos lágrimas  y brillaban
las hojas de los tilos
en el boulevard de la Avenida 32

Dejabas el hueco  que no podías más

Perder, o ser, en cierto caso,
la posibilidad de ser alguien
a cambio del suspendido todo
en una nada.

Dejar,
adquirir marcas, funerales,
perder de una manera inusual
pero ordinaria
común
y genérica

¿Qué vivir
una casa de otro
un nombre de otro
un no ser en nombre propio?
Título de acompañante
o acompañante sin título

Era mayo
Sacaste la Saint-Exupéry
Nadie tiene su lugar para vivir
en ninguna parte sin sus
500 libras
parafraseaste con una trizada
sonrisa

El hijo, el rehén
quedó para el dolor

***

Su traje era beige
la blusa suave
los zapatos claros
segura
serena
pero algo triste
                
y yo me fui
bajando la escalera

Del mundo
le traje una foto de otra escalera
en Berggasse 19
Viena

ya la tenía
también tenía  un dibujo que le regalé
quince años atrás

Por la noche dormí en la terraza 
la mujer de traje y la terraza
eran semejantes, pensé
una casa sin techo a la que cubre el rocío

***

Un abedul
cuando llueve,
una arboleda que aclara
al arañar la pista
y desciende el avión en un aeropuerto
donde las mujeres beben vodka
a las seis de la mañana hora local
Era acogedor el frío
aunque temible
Cantabas en mi idioma
pero con otro acento
Afuera la hilera de abedules
los aviones solos sobre el cemento mojado
  
Detrás de las cabinas
los soldados
te miraban cantar
  
Algunas veces, por un instante
la historia debería sentir compasión
y alertarnos 
***

La luna,
nunca tan excesiva
como hoy
  
Qué  ocurrirá
salvo
este extrañamiento
salvo
ese estupor violeta
entre las nubes
  
La niebla empieza a tejer,
atemoriza
a quien no conoce la niebla

Tristes
sauces
bordean el camino
    
Gente en ráfagas,
destellos,
una encrucijada más
y la curva
por donde entra
espesa
            la noche

***

Cruza sin saber
qué habrá

Vuelve a contarse
en la lengua hostil
de las estaciones secas

La palabra agua daña, piensa, daña visceralmente
No es agüita,
es agua en estado de sequía:
Es palabra

Corazón
sin engranaje
funcionando a recuerdo

Cruza
Masculla una amenaza
Memoriza miniaturas:
un ojo, un hombro
el húmedo toque de la greda

Habría que caer?
Habría que romperse en la palabra?

Intrincada geografía
de cosas y palabras
Cornisa
Camino
Agua 

Cruza
posible como una aparición
un templo
hilito de luz,
umbral
 

***

Dame esta estación para contarme
esta restauración

No dejes que mis huesos  otra vez se dispersen
como queja de animal subterráneo
como hambre hondo
de cazador errante

La resina en los árboles conmueve
Nuestro bosque conmueve

Ahí te buscaba la sombra que fui

En ese vestigio abriste la fosa de la niña,
la memoria suficiente para concebirme

Lunar y lobuna tu piel
criba un mundo
bajo tierra,
arraigado en el vientre

Sobran razones
para esculpir
un pacto

Encuevo mi miedo en tu manada

No hay aire ya
No hay sitio que no seas

 

***

 







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