Espectáculos
10.11.2011
Ojos que saltan barreras
El Centro Cultural Ricardo Rojas presenta la muestra fotográfica "Pura Pinta" de Gabriel Orge hasta fin de mes.
Por:
INFOnews
Por Eugenio Palma Genovés
“La Fotografía para mí fue un proceso terapéutico, porque cuando era adolescente me costaba mu-cho comunicarme con los demás. Entonces fue un desafío el salir a hablar con la gente, parar a alguien en la calle y decirle “te quiero hacer una foto”. Así comienzo mi charla con el fotógrafo cordobés Gabriel Orge. Su muestra “Pura Pinta” se puede ver en el Hall Central del Centro Cultural Rojas hasta fin de mes.
Gabriel siente fascinación por las personas, por conocer, acercarse y generar una imagen. “Me interesa la calle, por ser el lugar donde circula la gente común, como yo, que camina por la vereda y no anda en auto. Me llama la atención cómo se visten, la actitud que tienen, algunos rasgos específicos, y a partir de eso me aproximo para intentar retratarlos”.
Al contrario de la tradición Bresoniana, Gabriel trata de generar una presencia muy fuerte en la calle a la hora de retratar. Esa visibilidad en muchos casos tiene que ver con armar un pequeño estudio en la calle o en una plaza. Un set con luces. Y desde ahí salir a buscar a las personas que captan su ojo y generar un acontecimiento fotográfico.
“La foto te permite transformar, yo desde siempre vi la realidad de una forma y cuando la fotografiaba la veía cambiada. Me interesa mucho esa posibilidad de ficcionar que te brinda una foto. De la misma manera hay ciertas particularidades en las personas que se esfuerzan por construir su identidad e imagen de manera más cuidada que otras, tratan de diferenciarse del resto” .
Gabriel, quien supo en su adolescencia tener una banda dark-punk con reminicencias a The Cure, Bauhaus y Joy Division, ahonda sobre la ficción de la imagen. Me cuenta que su trabajo gira en torno a la construcción de la identidad a través de la apariencia. Rescata el aspecto psicológico del retrato. “La fotografía te da un margen para la ilusión, las personas se pueden correr un poco de su registro real y se pueden transformar en un personaje. No necesariamente somos lo que mostramos. Muchas veces el retratado proyecta su deseo. Y también estoy yo del otro lado, como fotógrafo, con mi propio rollo y mi propia ficción”.
En el Rojas podemos ver tanto las imágenes que realizó Gabriel en la vía pública y plazas de Córdoba como también dos series más que interesantes. Se trata de adolescentes en un correccional y chicas travestis en la intimidad de su hogar.
Durante seis meses utilizó la fotografía como espejo. “Hay un proceso de cambio muy notorio entre los 14 y 17 años. Estos chicos están presos y no pueden verse, no tienen registro de sus propios cambios ya que en el correccional no hay espejos” La consigna de trabajo fue “cómo me gustaría que me vean” y ahí cada chico expresaba su deseo a través de la pose y el gesto.
En el caso de las travestis: “Primero conozco a una y decido retratarla en un ambiente íntimo, para no hacerlo en la calle, y acceder un poco más a su identidad. Además de construirla desde nuestra ropa también lo hacemos a partir de nuestros objetos y hogares. Son retratos documentales, esas personas son lo que son, lo que desean ser y están en un espacio que les pertenece”. Gabriel relata que se dan varios encuentros hasta hacer la foto, y de a poco conoce detalles de la personalidad de las chicas. Así se encontró con Karina, una travesti creyente, super católica, que genera una contradicción entre su fé y el discurso de la iglesia. Y también a “La dolorosa”, otra chica rompe prejuicios fanática de Nirvana. Coleccionista de recuerdos y posters de la banda.
Para despedirnos le pregunto si en alguna oportunidad trató de encontrar a una de las personas que fotografió en la calle para obsequiarle su imagen. Es ahí donde Gabriel me cuenta esta historia: “A la señora del vestido brillante yo la fotografié en el 2004 en una plaza, ella le daba de comer a los gatos que están frente a la Catedral de Córdoba. Ella accedió. La llevé a donde estaban las luces armadas. Pasaron los años y cuando surge la posibilidad de hacer esta muestra en el Rojas, yo quería que ella estuviera en la tapa del catálogo y salí a buscarla seis años después por la plaza. Hablé con un policía, y me dijo que fuera a ver a una persona, así llego al geriátrico donde vivía ella. Ahí me entero que hacia cuatro meses que había fallecido y no tenía familiares ni se sabía más nada de su historia pasada”.
Un caso más en el que la fotografía trasciende nuestro tiempo.
Pura pinta
Gabriel Orge
Centro Cultural Ricardo Rojas
(Corrientes 2038)
Hasta el 25 de Noviembre
Lunes a sábado de 9 a 20 hs
“La Fotografía para mí fue un proceso terapéutico, porque cuando era adolescente me costaba mu-cho comunicarme con los demás. Entonces fue un desafío el salir a hablar con la gente, parar a alguien en la calle y decirle “te quiero hacer una foto”. Así comienzo mi charla con el fotógrafo cordobés Gabriel Orge. Su muestra “Pura Pinta” se puede ver en el Hall Central del Centro Cultural Rojas hasta fin de mes.
Gabriel siente fascinación por las personas, por conocer, acercarse y generar una imagen. “Me interesa la calle, por ser el lugar donde circula la gente común, como yo, que camina por la vereda y no anda en auto. Me llama la atención cómo se visten, la actitud que tienen, algunos rasgos específicos, y a partir de eso me aproximo para intentar retratarlos”.
Al contrario de la tradición Bresoniana, Gabriel trata de generar una presencia muy fuerte en la calle a la hora de retratar. Esa visibilidad en muchos casos tiene que ver con armar un pequeño estudio en la calle o en una plaza. Un set con luces. Y desde ahí salir a buscar a las personas que captan su ojo y generar un acontecimiento fotográfico.
“La foto te permite transformar, yo desde siempre vi la realidad de una forma y cuando la fotografiaba la veía cambiada. Me interesa mucho esa posibilidad de ficcionar que te brinda una foto. De la misma manera hay ciertas particularidades en las personas que se esfuerzan por construir su identidad e imagen de manera más cuidada que otras, tratan de diferenciarse del resto” .
Gabriel, quien supo en su adolescencia tener una banda dark-punk con reminicencias a The Cure, Bauhaus y Joy Division, ahonda sobre la ficción de la imagen. Me cuenta que su trabajo gira en torno a la construcción de la identidad a través de la apariencia. Rescata el aspecto psicológico del retrato. “La fotografía te da un margen para la ilusión, las personas se pueden correr un poco de su registro real y se pueden transformar en un personaje. No necesariamente somos lo que mostramos. Muchas veces el retratado proyecta su deseo. Y también estoy yo del otro lado, como fotógrafo, con mi propio rollo y mi propia ficción”.
En el Rojas podemos ver tanto las imágenes que realizó Gabriel en la vía pública y plazas de Córdoba como también dos series más que interesantes. Se trata de adolescentes en un correccional y chicas travestis en la intimidad de su hogar.
Durante seis meses utilizó la fotografía como espejo. “Hay un proceso de cambio muy notorio entre los 14 y 17 años. Estos chicos están presos y no pueden verse, no tienen registro de sus propios cambios ya que en el correccional no hay espejos” La consigna de trabajo fue “cómo me gustaría que me vean” y ahí cada chico expresaba su deseo a través de la pose y el gesto.
En el caso de las travestis: “Primero conozco a una y decido retratarla en un ambiente íntimo, para no hacerlo en la calle, y acceder un poco más a su identidad. Además de construirla desde nuestra ropa también lo hacemos a partir de nuestros objetos y hogares. Son retratos documentales, esas personas son lo que son, lo que desean ser y están en un espacio que les pertenece”. Gabriel relata que se dan varios encuentros hasta hacer la foto, y de a poco conoce detalles de la personalidad de las chicas. Así se encontró con Karina, una travesti creyente, super católica, que genera una contradicción entre su fé y el discurso de la iglesia. Y también a “La dolorosa”, otra chica rompe prejuicios fanática de Nirvana. Coleccionista de recuerdos y posters de la banda.
Para despedirnos le pregunto si en alguna oportunidad trató de encontrar a una de las personas que fotografió en la calle para obsequiarle su imagen. Es ahí donde Gabriel me cuenta esta historia: “A la señora del vestido brillante yo la fotografié en el 2004 en una plaza, ella le daba de comer a los gatos que están frente a la Catedral de Córdoba. Ella accedió. La llevé a donde estaban las luces armadas. Pasaron los años y cuando surge la posibilidad de hacer esta muestra en el Rojas, yo quería que ella estuviera en la tapa del catálogo y salí a buscarla seis años después por la plaza. Hablé con un policía, y me dijo que fuera a ver a una persona, así llego al geriátrico donde vivía ella. Ahí me entero que hacia cuatro meses que había fallecido y no tenía familiares ni se sabía más nada de su historia pasada”.
Un caso más en el que la fotografía trasciende nuestro tiempo.
Pura pinta
Gabriel Orge
Centro Cultural Ricardo Rojas
(Corrientes 2038)
Hasta el 25 de Noviembre
Lunes a sábado de 9 a 20 hs







