Espectáculos
09.11.2011
Rock
Este sábado a la noche hasta el Galpón de la Grieta para presentar su nuevo disco.
Por:
INFOnews
"Puede ser cierto o no/ Acaso importa en realidad/ Por una vez, no juntes fuerzas para escapar/ El triunfo es modernidad, es el sueño devorador/ El grito en la piel/ Juntando sangre en ríos de ansiedad/ El fracaso es el juego de la eternidad/ El humor sin remate de la humanidad/ Tiempo lento buscando estabilidad/ La sonrisa perdida es todo cuanto hay/ El camino es, sin una señal/ La distancia al fin/ Es una excusa para reaccionar" ("El fracaso", Perfecto, 2011).
Por Flavio Mogetta
Hay riesgos artísticos, claro está. Y también existen (aunque el grueso de la gente se resista a creerlo) los riesgos periodísticos. ¿Enviado a un conflicto bélico? No tan literal. Uno puede correr riesgos (placenteros, obviamente) cuando decide entrevistar a cuatro músicos tan irónicos e ingeniosos como verborrágicos, que además integran una banda de rock que no sólo escapa a la media sino que procura romper con los estereotipos del paradigma rockero. Así entonces llegamos a Mostruo!, próximos a presentar su tercer trabajo discográfico (el próximo sábado a las 20, en el Galpón de la Grieta -18 y 71- junto a Rubin y los subtitulados, en el marco del Ciclo Nuevos Discos). ¿El periodista exagera? Probablemente, pero qué decir cuando Kubilai Medina confiesa: “No somos lindos pero tocamos mejor que todos” y Luciano Mutinelli redondea: “Por eso nuestro disco es perfecto”. ¿Creídos? Nada de eso. Un gran chiste, el entender (¡finalmente alguien lo hace!) que todo esto es un gran juego, que la música sacra debe circunscribirse a los templos religiosos. Lo que sigue a continuación es una charla anárquica con este cuarteto platense, que lejos está desde lo formal-musical de serlo, “nadie se banca nada más o menos, ninguno de los cuatro”, por lo que esta entrevista que procuraba ser perfecta termine (quizás) haciendo agua.
La ficha técnica de Perfecto señala que fue grabado entre 2010 y 2011, en estudios Hollywood (City Bell, La Plata), bajo la mano “dura” de Alfredo Calvelo. Un largo camino, ¿no?
Lucas Finocchi: –Lo empezamos a grabar en enero de 2010 para que te des una idea, y va a terminar saliendo en noviembre de 2011.
Luciano Mutinelli: –Es un disco viejo.
L.F.: –Es un disco que para nosotros es reviejo. Igual que el proceso haya sido largo responde a una decisión. Porque fuimos con las maquetas de los temas y algunos sin resolver al estudio y los laburamos ahí, entonces todo eso lleva tiempo. Después hubo un padre en el medio.
Kubilai Medina: –Aparte somos así.
Federico Mutinelli: –Son los momento para sacar un disco, la urgencia quién la pone, para qué. La edición física es un enigma. Teníamos que pensar muchas cosas, si la edición la hacíamos como los otros discos con la gente de Ultrapop poniendo plata, si lo bancábamos nosotros o que sentido tenía hacer algo, sacarlo.
K.M.: –Y además están los tiempos de la vida, tuve una nena. Todos trabajamos, es complicado coordinar los horarios, con el estudio, coordinar la gráfica, con el ilustrador, con quien lo imprime, en los tiempos que puede cada uno. Todo se va dilatando y lo que llevaría dos días termina llevando dos semanas.
F.M.: –La motivación, la falta de certezas, qué recorrido va a tener, si va a ser el último. Eso pesa. La energía que le ponés sin ser menor es distinta, más cauta, no está esa ansiedad de que salga el disco ya.
L.F.: –Hay tiempos que te marca la industria que nosotros los sabemos porque nos los dijeron, no porque los hayamos vivenciado. De hecho sacamos el disco en diciembre, que es un mes que todo el mundo te dice que no hay que sacar los discos. Dijimos vamos a tratar de sacarlos en un mes de los que conviene y en realidad no llegamos, así que lo sacamos cuando estuvo, de hecho pusimos la fecha de la presentación y el disco va a estar ese día, como siempre sucede. Nosotros tenemos los tiempos que tiene la obra. A nosotros este disco nos llevó este tiempo, creo que por eso también quedó bueno. Mucho tiempo de revisión, de escucha, poder invitar gente. Queríamos invitar gente y teníamos tiempo para hacerlo, por eso está (Juan) Ravioli, Tiki Cantero y Hernán (Ascoñiga).
–Cero presión…
L.F.: –La presión era nuestra. Yo soy remanija y quería que esté, quería que salga en marzo.
L.M.: –Al no existir compañía discográficas ni presiones, los discos anteriores tampoco se agotan. Por ahí se nos agotó un poco Grosso, pero lo seguimos tocando.
L.F.: –Los discos circulan entre los que les gusta Mostruo! Conocen los temas, de hecho las canciones nuevas ya las conocen. Los que nos van a ver se van a encontrar con algunos que no escucharon.
K.M: –Con alguno que tocamos poco.
L.F: –Como obra me parece que ha tenido el recorrido que debía tener. De hecho fue medio precipitado ir a grabar. No había 25 temas y sacamos diez. Había 9 e hicimos dos. Eso te marca que por ahí apurás un poco el inicio y lo otro se acomoda solo. No hay otra urgencia que la obra quede bien.
K.M.: –La idea es hacer todos los temas del disco y después los hits de los otros discos, los más conocidos. Y van a estar los invitados.
L.F.: –Estamos con ganas de poner un coro masculino, un bonus.
La importancia del nombre
Si algo caracteriza a Mostruo! es su búsqueda (desde los comienzos) constante de sacarle el aura sacra al rock. Porque no hay nada mejor que romper son el mito del "rock star". Para muestra valen sus títulos de discos ¿vanidosos? Quizás para quienes no los conozcan. Así pasó: Grosso, La nueva gran cosa y ahora Perfecto. ¿Una decisión muy razonada?
L.M.: –Por azar…
L.F.: –Ese es nuestro chiste.
K.M: –Es para sacarle solemnidad, rigidez a eso de ser la estrella de rock.
F.M.: –Para nosotros a esta altura es una cuestión completamente hedónica. No perseguimos dinero, riqueza ni nada. Cosas que no van a llegar de todas maneras así que sería tonto pretenderlas.
L.F.: –Además después de Grosso y La nueva gran cosa teníamos que llegar a Perfecto por una cuestión obvia. Le íbamos a poner un nombre más raro, más estrambótico pero parecía un disco de Catupecu Machu y desistimos. Se llama Perfecto y es un chiste. De perfecto no tiene nada. Está lindo pero 'perfecto' nada.
L.M. –Lindo es el próximo.
F.M.: –Ya no está tan bueno, es lindo (risas).
L.F.: –Vamos a poner un saxo y unos teclados en todos los temas. De hecho en este hay saxo y teclado.
“Me parece que lo disfrutamos bastante más”, refiere Kubilai entorno a la experiencia de grabación y los hermanos Mutinelli coinciden en remarcar que ellos “grabamos todo en dos días” y después sólo restó disfrutar y “mirar, no hice más nada”. Después de registrar las bases fue el turno del resto: “Tiene muchas sobregrabaciones de voces, por ahí nos colgamos mucho con eso. Y mezclándolo”, aclara Finocchi.
Y el cuelgue responde más que nada a congeniar “horarios”.
L.F.: –En tiempo real de disco habrán sido dos semanas de laburo, pero como todos trabajamos de otra cosa y no estábamos apurados por terminar, terminó llevando lo que lleva. Y además porque nadie se banca nada más o menos, ninguno de los cuatro. Yo con la gráfica me chupa un huevo y por ahí decía: 'bueno vamos hagamos un librito y que salga'. Y ellos que son enfermos de todo eso, vamos a terminar sacando una serigrafía que está buenísima, pero que también lleva su proceso. A ‘Chulito’ (Juan Soto) lo tuvimos dibujando como un esclavo. Es un laburo que está súper cuidado más allá de ser independiente. Tiene mucha exigencia del cómo va a quedar. Entonces lleva tiempo.
K.M: –Se mandó unos lindos dibujos.
L.F.: –En realidad el disco es como una tira
K.M.: –Hay cinco cuadros y el último es la tapa. Así que el Chulo tuvo bastante laburo.
L.F.: –El resultado de todo ese ida y vuelta es algo que tiene mucho sustento, y del que nadie está dudando. No es que sale el disco y pensamos: 'hummm...'
K.M.: –¿No?
L.F.: –Al menos yo no, lo único que me parece que para mi gusto suena un poco bajo. Yo quiero que suene fuerte como el de Bicicletas. (risas)
–Así como hay un manejo de la ironía a la hora de bautizar los discos, la misma está presente en las letras. ¿Cómo se les aparecen?
L.F.: –Algunas están escritas por uno solo y otras son pavadas del ensayo. 'La feria jipi" me acuerdo calcado que es una letra que hicimos en el camarín de Plasma, riéndonos mucho. La del "quemado y aburrido" es en un ensayo, y para nosotros es "El oso II".
K.M.: –Y que en realidad "Es el más allá".
L.F.: –Después está "El capitán" que la escribí yo.
K.M.: –Este disco particularmente tiene las que escribiste y después ensayos y todo eso.
L.F.: –En realidad siempre parte de uno y termina como algo general. De hecho los temas de Mostruo! son todos de Mostruo!. Salen de ahí, algunas de una cosa más individual y otras de una cosa más colectiva. Las que son más serias, más autorreferenciales, son más individuales.
L.M: –Es una banda que necesita lo espontáneo para que nos sintamos cada uno en su lugar. Si hubiera algo más armado uno le tiraría la bronca a otro y así. Nadie se anima a imponerle nada a nadie.
L.F.: –Y aparte que es como una de las bases nuestras.
K.M.: –Está implícito el no imponerse. Mostruo! somos los cuatro.
L.F.: –Tenemos como una regla que cualquiera tiene derecho a veto, que es medio implícita pero que funciona en los hechos. Lo cual a veces es hinchapelotas pero que termina generando que cada uno pueda terminar defendiendo lo que está tocando.
L.M.: –Y cuatro personalidades muy fuertes.
L.F.: –Estamos cumpliendo siete años, que no es poco. Tres discos. Vamos a ver, viene el 2012…
F.M.: –Por ahí se acaban todas las bandas.
L.F.: –Ahora viene la era de acuario, estamos muy predispuestos.
K.M.: –¿Viene la era de acuario o se termina?
L.F.: –Viene, viene.
La charla deriva en cuestiones zoodíacas, proyecciones y conclusiones. Dos de los Mostruo! deberían tener el futuro encaminado, y ¿y los otros dos? “A nosotros nos va ir como el culo entonces”.
La Plata, ¿capital del rock?
Si algo caracteriza por estos días a la ciudad de La Plata es la efervescencia que se vive en sus calles, artísticamente hablando. En el plano musical, sin dudas que los Mostruo! son una de las cabezas visibles. ¿Lo ven así?
L.F.: –Hubo como un bache antes de 2005 y siempre pasa eso en La Plata. Como 5 o 6 años después de los Gorriones y todas esas bandas como que quedó una estela rollinga importante. Hay buenas bandas que han salido de ahí, no es por discriminar, pero no de la onda platense. Lo que te das cuenta que valoran los porteños en realidad es que hay muchas bandas buenas en el mismo lugar.
L.M.: –Y con independencia estilística
F.M.: –No hay otra pretensión que satisfacerse a uno mismo. Creo poder hablar de El Mató, a los Faunos, NormA. Son gente que básicamente quieren satisfacerse a ellos mismos. Y en Buenos Aires, la competencia o la falta de espacios genera mucho exitismo, el otro lo ve como una amenaza y se pierde el placer. Y cuando vienen acá se cagan de risa y los van a ver el doble de gente que los que lo ven allá. La pasan muy bien y se van recopados.
L.F.: –Con respecto a la prensa especializada, el Sí de Clarín hizo ya dos veces la tapa del rock de La Plata pero después no cubre el rock de La Plata. Y lo mismo ocurre con los periodistas más grossos, que ten dicen para mí las mejores bandas son estas pero después no las pueden poner en los medios que laburan porque son parte de un multimedio, y ninguno patalea porque en el fondo son todos bastante cagones. El mercado está repartido así y la única opción para entrar en el mercado masivo a nivel nacional es entrar en una discográfica, y nosotros no tenemos ganas de entrar en una discográfica. Entonces ahí nosotros ponemos el límite y me parece que La Plata sigue teniendo un encanto por que lo sigue poniendo ese límite. No sé si lo pone tanto por decisión propia o porque las cosas se dan así, funcionan así. Nosotros estamos afuera del mercado masivo y entonces somos under, y somos cool también. Y eso vende, es canchero ser del rock de La Plata. Pero después nadie cuenta cómo es. Nosotros seguimos llevando el equipo, lo traemos… y somos gente grande y putéas. Esta bueno que no sea todo lo mismo.
F.M.: –Ahora hay muchos lugares. Y son lugares que medianamente están bien. Hay tres o cuatro.
L.F.: –Hace algunos años era solo Ciudad Vieja, después se sumó Pura Vida. Ahora los chicos de la Estación Provincial.
K.M.: –Está también el tema de los Centros Culturales.
F.M.: –Hay lugares de distintos tipos que funcionan todos los fines de semana, esta ebullición en Buenos Aires está en otras cosas.
K.M.: –Por ahí en Buenos Aires, todos esos lugarcitos que tenemos acá están a media hora de auto cada uno del otro. Acá podés ir caminando de un lugar al otro. El tamaño de la ciudad de Buenos Aires te mata, tiene un poco eso también.
L.M.: –Todas las ciudades tienen su movida y hay veces que hay proyección hacia los medios y hay veces que no. Todas las ciudades tienen 5 o 6 bandas que están bien.
L.F.: –Lo que por ahí no tienen es el circuito y el lugar para tocar. Está pasando que se vienen pibes a vivir acá para hacer música. Eso es reloco y está buenísimo. Después estaría bueno que haya un acompañamiento del estado.
F.M.: –No en el sentido de subvención. Sino de permitir y fomentar.
L.F.: –De dejar hacer.
F.M.: –No hay nada que haya tenido tanto espacio, que haya medido tanto centímetro en los medios como el rock de La Plata y no tiene el apoyo proporcional a eso. Es raro.
L.F.: –Y el rock dejó de ser esa actividad marginal y contracultural que era.
L.M.: –Es como ir a jugar a la pelota tener una banda.
L.F.: –Cualquiera tiene una banda.
K.M.: –El otro día no me acuerdo con quien hablábamos pero coincidíamos que ahora lo cool en La Plata es 'no tener una banda'.
L.F.: –Está lindo el caldo. Y en algún momento va a pasar. Porque si no lo acompañás o no lo dejás fluir.
Claro que a juzgar por los músicos esta efervescencia no es casual. “No está alejada de la realidad político y social que hay alrededor. No es casual que en estos últimos años que está todo más o menos acomodado haya crecido todo. O que un padre le compre la guitarra a su hijo, hace 5 años por ahí le decía: 'andá a laburar vago de mierda'”.
F.M.: –Y otra cosa rara es que los pibes estudian y lo hacen con la pasión que antes guardaban para causas mejores. Y tocan muy bien a edades muy tempranas.
Si algún curioso recorrió las agendas rockeras, sin dudas habrá descubierto la intensidad con la que los Mostruo! vivieron musicalmente hablando este 2011. Por eso para el año que se viene la idea es otra: “Más salidas al interior y por ahí tocar menos en La Plata y hacer buenas fechas”. Porque como lee acertadamente Kubilai : “Después nos damos cuenta que al tocar tanto el esfuerzo se atomiza, se divide en muchos cachitos en lugar de decir: 'vamos a hacer esto y toda la energía ponerla en alguna cosa y que sea más grande'”. Y si de algo “grosso” hablamos es indispensable acercarse este sábado a la noche hasta el Galpón de la Grieta, porque hay un disco nuevo de por medio y el plan ya dejó de ser "el mejor del mundo" para volverse en un asunto perfecto.







