Espectáculos
17.11.2011
Aires turbulentos
Quiénes se benefician con el boicot a Aerolíneas. Una serie de sabotajes sindicales provocó pérdidas millonarias y miles de usuarios varados. El rol de Ricardo Cirielli, el delfín de Barrionuevo que quiere controlar la compañía. Mirá la galería de fotos.
Por:
INFOnews
Las turbulencias comenzaron el jueves 10 de noviembre en Aerolíneas Argentinas, aunque la aerolínea de bandera atravesó el pasaje más complicado del frente de tormenta político el fin de semana anterior. Esta vez no fueron las cenizas las que paralizaron los vuelos en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza o las que generaron demoras en Aeroparque sino un conflicto gremial que terminó enfrentando al gobierno nacional con Ricardo Cirielli, el secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), identificado desde el oficialismo como el cerebro de una maniobra que buscaría desestabilizar a Mariano Recalde, referente de La Cámpora y responsable de conducir la empresa estatal. La figura del “paro encubierto e injusto para todos los argentinos” fue acuñada por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Cirielli se defendió: “Se nos acusa de algo que no hicimos, no estamos de paro”. Pero, lejos de ceder, la disputa se fue incrementando minuto a minuto hasta llegar a niveles insospechados: sólo por mencionar una estadística, desde el inicio del conflicto se suspendieron cerca de cien vuelos y hubo pasajeros varados en los aeropuertos por más de tres días.
Para graficar las consecuencias que generan las acciones de Cirielli, el gobierno nacional convirtió en números la parálisis: según especificaron diversas autoridades, la empresa sufrió pérdidas superiores a los 20 millones de dólares. “Un país no puede estar supeditado al humor de un dirigente sindical”, se quejó Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte de la Nación. Pocos, muy pocos, fueron los que conocían quién es este gremialista detrás de la noticia.
Leé la nota completa en el sitio de Veintitrés
Para graficar las consecuencias que generan las acciones de Cirielli, el gobierno nacional convirtió en números la parálisis: según especificaron diversas autoridades, la empresa sufrió pérdidas superiores a los 20 millones de dólares. “Un país no puede estar supeditado al humor de un dirigente sindical”, se quejó Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte de la Nación. Pocos, muy pocos, fueron los que conocían quién es este gremialista detrás de la noticia.
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