Política
17.11.2011
Minas de oro
Boom de mujeres escritoras. Desde hace tres meses lideran los rankings y mueven el mercado. Por qué las elige un público variado: temática o estilo. Opinan las autoras y los editores. Mirá la galería de fotos.
Por:
INFOnews
En 1832, las novelas Indiana y Leila, de George Sand, escandalizaban a la sociedad francesa al hablar del amor por fuera de las imposiciones de la civilización. En 1846, sin mucho éxito, se publicaba un libro de poesía firmado por los señores Currer, Ellis y Acton Bell. En 1859, George Eliot publicaba la novela Adam Belle que, con el correr de los años, se convertiría en uno de los textos utilizados en las universidades para el estudio de la literatura inglesa del siglo XIX. Pero ninguno de estos hombres en realidad existió.
Esos escritos pertenecen a autoras que, como muchas otras, por los prejuicios de su época decidieron firmar bajo seudónimos: Amandine Aurore Lucile Dupin, las hermanas Brontë –Charlotte, Emily y Anne– y Mary Anne Evans, respectivamente. “Currer Bell, George Eliot, George Sand, víctimas todas ellas de una lucha interior como revelan sus escritos, trataron sin éxito de velar su identidad tras un nombre masculino. Así honraron la convención, que el otro sexo no había implantado, pero sí liberalmente animado (…) de que la publicidad en las mujeres es detestable. La anonimidad corre por sus venas”, escribió Virginia Woolf en su ensayo Una habitación propia, de 1929. Un siglo después de que Woolf escribiera este ensayo, todo parece haber cambiado.
Leé la nota completa en el sitio de Veintitrés
Esos escritos pertenecen a autoras que, como muchas otras, por los prejuicios de su época decidieron firmar bajo seudónimos: Amandine Aurore Lucile Dupin, las hermanas Brontë –Charlotte, Emily y Anne– y Mary Anne Evans, respectivamente. “Currer Bell, George Eliot, George Sand, víctimas todas ellas de una lucha interior como revelan sus escritos, trataron sin éxito de velar su identidad tras un nombre masculino. Así honraron la convención, que el otro sexo no había implantado, pero sí liberalmente animado (…) de que la publicidad en las mujeres es detestable. La anonimidad corre por sus venas”, escribió Virginia Woolf en su ensayo Una habitación propia, de 1929. Un siglo después de que Woolf escribiera este ensayo, todo parece haber cambiado.
Leé la nota completa en el sitio de Veintitrés
MÁS LEÍDAS | MÁS COMENTADAS
Política
Periodista de Clarín en la casa de Báez: “No había ninguna bóveda”
Política
Cristina anunció aumentos en la AUH y las asignaciones familiares
Política
Un juez vetó parcialmente el DNU de Macri sobre libertad de prensa
Política
Carta Abierta prepara un duro texto contra las denuncias de Lanata







