Espectáculos
08.01.2009
Enemigos internos
Quién es el capitán Juan Cardozo, uno de los oficiales detenidos vinculados al secuestro del empresario. Su mano derecha en la Bonaerense también cayó.
Por:
INFOnews
Por Lucas Cremades
Por los pasillos de la policía departamental de Quilmes y Berazategui reina el temor. Cada vez que en un caso de corrupción aparece alguno de sus uniformados como principales implicados, ellos, los jefes distritales, son los primeros en rodar escaleras abajo y sin la gorra que acostumbran a usar mientras están en actividad.
Es que a partir del ruido ocasionado tras las detenciones de los oficiales adscriptos a la comisaría de Berazategui, sospechados de tener alguna participación en el secuestro del empresario Leonardo Bergara, quien se encuentra cautivo desde hace 15 días y por el que se pide un rescate de 500 mil dólares para liberarlo, la encumbrada tradición mafiosa de la “maldita policía” bonaerense vuelve a situarse como eje central de los principales sospechados.
El capitán Juan Vicente Cardozo de la departamental de Berazategui fue detenido el último martes al determinarse que recibió una llamada telefónica desde un celular que, instantes después, fue utilizado para extorsionar a la familia de Bergara. Rápido de reflejos, el propio Cardozo, según allegados a la causa, habría implicado a su subordinado, el teniente Víctor Vega, al alegar que era él quien tenía su teléfono celular cuando, el martes 30 de diciembre pasado, quedó registrado un llamado de los raptores del empresario. Como si esto fuera poco, al momento de las detenciones de los policías, en una casaquinta ubicada en la localidad de Ringuelet en donde Vega trabaja de casero, se incautaron seis kilos de marihuana.
Cardozo nació como policía provincial en la localidad de Ezpeleta, desde donde pasó a la comisaría cuarta de Varela, en la localidad de Bosques. Allí saltó a la convulsionada 1ra. de Berazategui, donde estuvo hasta el primer semestre de 2008, para desembarcar en el departamento que conduce el comisionado Roque Luján. Lo hizo junto a otros seis capitanes y le dieron la difícil tarea de ocuparse de investigar el tráfico de estupefacientes.
La dupla Cardozo y Vega, al parecer, sabe de procedimientos de drogas. El año pasado, participaron en dos allanamientos, uno realizado el 30 de octubre, donde la policía de Berazategui secuestró más de 100 kilos de marihuana y detuvo al dueño de la vivienda. Y el otro, el 12 de noviembre, esta vez en la localidad aledaña de Quilmes, se incautó una cantidad similar de marihuana y seis kilos de cocaína. Allí se detuvo a una mujer sospechada de ser la dueña de la “mercadería”. Los investigadores sospechan que parte de la droga incautada quedó en el camino y la justicia decidió investigar a Cardozo y Vega por esto. Además hay que sumarle su posible participación en este secuestro extorsivo, por lo que la “maldita policía” volvió a ocupar un lugar oscuro en las filas de los uniformados.
En tanto, el jefe de la distrital de Berazategui, el comisionado Roque Lujan, aclaró que fue él, junto al jefe Departamental de Quilmes, Adrián Cisterna, quienes procedieron a la detención de sus subordinados. En diálogo con un periodista del sitio www.artículo14.com, y sin demasiados deseos de ofrecerle explicaciones a la prensa en general, el funcionario se encargó de explicar la situación: “recibimos la notificación por parte del Juzgado Federal y fuimos nosotros mismos quienes procedimos a la detención de Cardozo y Vega”. Pero una vez que la información sobre las detenciones de los policías comenzó a recorrer los medios de comunicación en donde se mencionaba a uno de los policías involucrados con el tráfico de drogas, el oficial dijo desconocer la versión. En realidad, la justicia llegó hasta la casa de Cardozo pensando que allí se encontraría el empresario secuestrado, quien no aparece desde el 22 de diciembre pasado, cuando fue “levantado” de su camioneta 4x4 en la localidad de Ranelagh. La vivienda fue allanada por pedido de la fiscal federal de Quilmes, Silvia Cavallo, y contó con la autorización del juez Federal Luís Armella, del mismo distrito. La pesquisa llegó a los policías a raíz del entrecruzamiento de llamados telefónicos realizados por la justicia. Se detectó que hubo una comunicación entre el teléfono del capitán y uno empleado por los captores para contactar a la familia Bergara. Así llegaron hasta el oficial y su ayudante, ambos entre rejas.
Esta vez, como en su momento fue el secuestro del hoy jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, el ojo de la justicia mira hacia los propios agentes de la policía. En aquella oportunidad se habló de “mano de obra desocupada”. Hoy, están trabajando, pero además, parece, hacen horas extras en otros menesteres. Será la justicia la que determinará qué rol jugaron Cardozo y Vega en el secuestro extorsivo de Bergara.
Por los pasillos de la policía departamental de Quilmes y Berazategui reina el temor. Cada vez que en un caso de corrupción aparece alguno de sus uniformados como principales implicados, ellos, los jefes distritales, son los primeros en rodar escaleras abajo y sin la gorra que acostumbran a usar mientras están en actividad.
Es que a partir del ruido ocasionado tras las detenciones de los oficiales adscriptos a la comisaría de Berazategui, sospechados de tener alguna participación en el secuestro del empresario Leonardo Bergara, quien se encuentra cautivo desde hace 15 días y por el que se pide un rescate de 500 mil dólares para liberarlo, la encumbrada tradición mafiosa de la “maldita policía” bonaerense vuelve a situarse como eje central de los principales sospechados.
El capitán Juan Vicente Cardozo de la departamental de Berazategui fue detenido el último martes al determinarse que recibió una llamada telefónica desde un celular que, instantes después, fue utilizado para extorsionar a la familia de Bergara. Rápido de reflejos, el propio Cardozo, según allegados a la causa, habría implicado a su subordinado, el teniente Víctor Vega, al alegar que era él quien tenía su teléfono celular cuando, el martes 30 de diciembre pasado, quedó registrado un llamado de los raptores del empresario. Como si esto fuera poco, al momento de las detenciones de los policías, en una casaquinta ubicada en la localidad de Ringuelet en donde Vega trabaja de casero, se incautaron seis kilos de marihuana.
Cardozo nació como policía provincial en la localidad de Ezpeleta, desde donde pasó a la comisaría cuarta de Varela, en la localidad de Bosques. Allí saltó a la convulsionada 1ra. de Berazategui, donde estuvo hasta el primer semestre de 2008, para desembarcar en el departamento que conduce el comisionado Roque Luján. Lo hizo junto a otros seis capitanes y le dieron la difícil tarea de ocuparse de investigar el tráfico de estupefacientes.
La dupla Cardozo y Vega, al parecer, sabe de procedimientos de drogas. El año pasado, participaron en dos allanamientos, uno realizado el 30 de octubre, donde la policía de Berazategui secuestró más de 100 kilos de marihuana y detuvo al dueño de la vivienda. Y el otro, el 12 de noviembre, esta vez en la localidad aledaña de Quilmes, se incautó una cantidad similar de marihuana y seis kilos de cocaína. Allí se detuvo a una mujer sospechada de ser la dueña de la “mercadería”. Los investigadores sospechan que parte de la droga incautada quedó en el camino y la justicia decidió investigar a Cardozo y Vega por esto. Además hay que sumarle su posible participación en este secuestro extorsivo, por lo que la “maldita policía” volvió a ocupar un lugar oscuro en las filas de los uniformados.
En tanto, el jefe de la distrital de Berazategui, el comisionado Roque Lujan, aclaró que fue él, junto al jefe Departamental de Quilmes, Adrián Cisterna, quienes procedieron a la detención de sus subordinados. En diálogo con un periodista del sitio www.artículo14.com, y sin demasiados deseos de ofrecerle explicaciones a la prensa en general, el funcionario se encargó de explicar la situación: “recibimos la notificación por parte del Juzgado Federal y fuimos nosotros mismos quienes procedimos a la detención de Cardozo y Vega”. Pero una vez que la información sobre las detenciones de los policías comenzó a recorrer los medios de comunicación en donde se mencionaba a uno de los policías involucrados con el tráfico de drogas, el oficial dijo desconocer la versión. En realidad, la justicia llegó hasta la casa de Cardozo pensando que allí se encontraría el empresario secuestrado, quien no aparece desde el 22 de diciembre pasado, cuando fue “levantado” de su camioneta 4x4 en la localidad de Ranelagh. La vivienda fue allanada por pedido de la fiscal federal de Quilmes, Silvia Cavallo, y contó con la autorización del juez Federal Luís Armella, del mismo distrito. La pesquisa llegó a los policías a raíz del entrecruzamiento de llamados telefónicos realizados por la justicia. Se detectó que hubo una comunicación entre el teléfono del capitán y uno empleado por los captores para contactar a la familia Bergara. Así llegaron hasta el oficial y su ayudante, ambos entre rejas.
Esta vez, como en su momento fue el secuestro del hoy jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, el ojo de la justicia mira hacia los propios agentes de la policía. En aquella oportunidad se habló de “mano de obra desocupada”. Hoy, están trabajando, pero además, parece, hacen horas extras en otros menesteres. Será la justicia la que determinará qué rol jugaron Cardozo y Vega en el secuestro extorsivo de Bergara.







