Espectáculos
07.02.2009
En busca de una alianza que mira para atrás
Los fantasmas que reaparecen con vista a las elecciones legislativas de este año.
Por:
INFOnews
Por Daniel Cecchini
Periodista
Mientras el justicialismo disidente apura el armado de una estructura electoral que pueda enfrentar con alguna pretensión al kirchnerismo, las distintas vertientes de la oposición panradical buscan limar asperezas y conseguir acuerdos básicos para llegar a octubre con un sueño compartido: obtener un caudal de votos que recuerde pasados tiempos de gloria de la histórica UCR. El entramado no parece sencillo –ya que requiere soslayar enconos personales y heridas todavía recientes de fracturas políticas– pero quienes intentan tejerlo son conscientes de una urgencia casi metafísica: la de ser o no ser una alternativa convocante en el plano nacional.
La cumbre entre Gerardo Morales y Julio César Cobos en Mendoza, a cuyo término ambos
referentes expresaron la voluntad de armar un frente provincial en las próximas elecciones, parece haber abierto las puertas para que los cobistas se sumen al armado de la UCR y la Coalición Cívica en el resto del país. Para el sociólogo Gabriel Puricelli, esta confluencia de los tres sectores –a los que se suma el devaluado Ricardo López Murphy– es casi una vuelta de la historia: “Más que aliarse, están reconstituyendo la UCR. Quienes en su momento abandonaron el partido, lo hicieron porque el camino más corto hacia las candidaturas pasaba por fuera de la estructura partidaria. Es decir, se ‘saltaron al rango’ el trabajo de convencer a los afiliados y movilizarlos a las urnas de la interna, para ser consagradas (López Murphy quedará indudablemente en la banquina o limitado a ministro de Economía in pectore) en una mesa de negociación entre caciques. El eje es el antiperonismo más desembozado (tradición que el alfonsinismo había saludablemente enterrado); es el otro programa político, contracara repetitiva del PJ, que permite mezclar ‘progresistas’ y conservadores con vistas a la eficacia electoral”, dice.
La posibilidad de alcanzar acuerdos está lubricada por un dato coyuntural insoslayable: las de octubre son elecciones legislativas, lo que facilitará el armado de las listas sin poner en disputa –por lo menos no de manera abierta– las aspiraciones presidenciales que cada uno de los actores tiene para 2011. Es esta realidad la que le permitió el viernes a Elisa Carrió tirar un puente casi impensado al enigmático Carlos Reutemann al decir que si el senador justicialista decide “estar realmente en el campo de la oposición, las puertas están abiertas para él”.
La última pata del armado la configura un Partido Socialista dispuesto a jugar evaluando sus conveniencias en cada distrito: “En el caso del PS hay un mero cálculo. Su proximidad en 2009 al panradicalismo se debe a la necesidad de alcanzar bancas en distritos donde carece de fuerza propia (en particular la provincia de Buenos Aires y Córdoba) –dice Puricelli–. Hacia el 2011 mantiene su juego abierto, ya que su líder más destacado puede salir muy fortalecido en Santa Fe, distrito donde no necesita realmente del radicalismo re-unido y ‘cívico’”.
Periodista
Mientras el justicialismo disidente apura el armado de una estructura electoral que pueda enfrentar con alguna pretensión al kirchnerismo, las distintas vertientes de la oposición panradical buscan limar asperezas y conseguir acuerdos básicos para llegar a octubre con un sueño compartido: obtener un caudal de votos que recuerde pasados tiempos de gloria de la histórica UCR. El entramado no parece sencillo –ya que requiere soslayar enconos personales y heridas todavía recientes de fracturas políticas– pero quienes intentan tejerlo son conscientes de una urgencia casi metafísica: la de ser o no ser una alternativa convocante en el plano nacional.
La cumbre entre Gerardo Morales y Julio César Cobos en Mendoza, a cuyo término ambos
referentes expresaron la voluntad de armar un frente provincial en las próximas elecciones, parece haber abierto las puertas para que los cobistas se sumen al armado de la UCR y la Coalición Cívica en el resto del país. Para el sociólogo Gabriel Puricelli, esta confluencia de los tres sectores –a los que se suma el devaluado Ricardo López Murphy– es casi una vuelta de la historia: “Más que aliarse, están reconstituyendo la UCR. Quienes en su momento abandonaron el partido, lo hicieron porque el camino más corto hacia las candidaturas pasaba por fuera de la estructura partidaria. Es decir, se ‘saltaron al rango’ el trabajo de convencer a los afiliados y movilizarlos a las urnas de la interna, para ser consagradas (López Murphy quedará indudablemente en la banquina o limitado a ministro de Economía in pectore) en una mesa de negociación entre caciques. El eje es el antiperonismo más desembozado (tradición que el alfonsinismo había saludablemente enterrado); es el otro programa político, contracara repetitiva del PJ, que permite mezclar ‘progresistas’ y conservadores con vistas a la eficacia electoral”, dice.
La posibilidad de alcanzar acuerdos está lubricada por un dato coyuntural insoslayable: las de octubre son elecciones legislativas, lo que facilitará el armado de las listas sin poner en disputa –por lo menos no de manera abierta– las aspiraciones presidenciales que cada uno de los actores tiene para 2011. Es esta realidad la que le permitió el viernes a Elisa Carrió tirar un puente casi impensado al enigmático Carlos Reutemann al decir que si el senador justicialista decide “estar realmente en el campo de la oposición, las puertas están abiertas para él”.
La última pata del armado la configura un Partido Socialista dispuesto a jugar evaluando sus conveniencias en cada distrito: “En el caso del PS hay un mero cálculo. Su proximidad en 2009 al panradicalismo se debe a la necesidad de alcanzar bancas en distritos donde carece de fuerza propia (en particular la provincia de Buenos Aires y Córdoba) –dice Puricelli–. Hacia el 2011 mantiene su juego abierto, ya que su líder más destacado puede salir muy fortalecido en Santa Fe, distrito donde no necesita realmente del radicalismo re-unido y ‘cívico’”.







