Espectáculos
25.04.2009
La puja Carrió-Cobos llega a la Convención radical bonaerense
Los históricos prefieren al Vice y Alfonsín, a Lilita. Impulsan colectoras. La embestida la comandan Leopoldo Moreau y Federico Storani, referentes de las dos líneas históricas del partido -Modeso y Corriente de Opinión Nacional- y ahora aliados para enfrentar al hijo del ex presidente.
Por:
INFOnews
La Convención radical de la provincia sesionará hoy en Cañuelas con un clima empañado por denuncias cruzadas tras la interna del pasado domingo, y presiones a Ricardo Alfonsín para que abra la lista de diputados nacionales y endurezca la posición del partido en la negociación con la Coalición Cívica por la creación de un frente opositor.
La embestida la comandan Leopoldo Moreau y Federico Storani, referentes de las dos líneas históricas del partido -Modeso y Corriente de Opinión Nacional- y ahora aliados para enfrentar al hijo del ex presidente. La única posición común que surgiría hoy sería la de avalar el frente que a nivel nacional la UCR selló con la Coalición Cívica y el socialismo, aunque preservando la autonomía de los comités locales para hacer acuerdos locales y regionales. Si bien esta concesión es difícil de objetar, ya que en los hechos significa permitir a quien quisiera competir sólo con el sello radical, para Moreau y Storani resulta la llave para impulsar listas propias en los distritos y en las ocho secciones electorales en sociedad de los dirigentes afines al vicepresidente Julio Cobos. Como aporte a esta jugada, los laderos del mendocino inscribieron un sello propio, como anticipó Diagonales, para las elecciones bonaerenses denominado Consenso Bonaerense Solidario, con una sigla que apunta a ser taquillera: CO.BO.S.
La ofensiva golpea de lleno al alfonsinismo, proclive a conservar la armonía con la fuerza de Elisa Carrió. La convención es presidida por Diego Martínez, leal a Storani, junto a Moreau, hacedor de la mayoría de los convencionales. El dilema por los enlaces derivaría en fuertes discusiones y, tal vez, en intensos debates para la redacción del documento final.
Los alfonsinistas despertaron ayer sorprendidos por el rumor de que Storani buscaría en la Convención de hoy abrir la lista de diputados nacionales para colocar en segundo lugar al necochense Pedro Azcoiti, movida confirmada a Diagonales por sus aliados. La bronca data del día posterior a la muerte de Raúl Alfonsín, cuando Moreau y Storani retiraron la lista de aspirantes al Congreso a la espera de que, como respuesta, el hijo del ex jefe de Estado sume algunos de sus adeptos a su nómina. Pero nada de eso ocurrió: Ricardo presentó su lista con él a la cima y escolatado por seis dirigentes ajenos al dueto Storani-Moreau. Esos nombres, proclamados el domingo, son los que deberían intercalarse con los partidos de la Coalición Cívica, cuyas fuerzas preponderantes (ARI y GEN) quieren que la UCR y el cobismo ocupen cuatro de los primeros diez casilleros.
O sea, de la actual lista de la UCR cotizan los primeros dos (Alfonsín y el bahiense Juan Tunessi) y, también, por cuestiones de cupo femenino, María Luisa Storani, hermana de Federico y casada con Ricardo Campero, de no muy buena relación con el platense. En los hechos, la grilla está oficializada, aunque los históricos buscaban alguna artimaña legal para abrirla. Sectores del alfonsinismo no lo creían posible, y hablaban de presiones para reducir los reclamos por algunos resultados de las internas, que derivaron en impugnaciones y hasta en denuncias penales (ver aparte).
La embestida la comandan Leopoldo Moreau y Federico Storani, referentes de las dos líneas históricas del partido -Modeso y Corriente de Opinión Nacional- y ahora aliados para enfrentar al hijo del ex presidente. La única posición común que surgiría hoy sería la de avalar el frente que a nivel nacional la UCR selló con la Coalición Cívica y el socialismo, aunque preservando la autonomía de los comités locales para hacer acuerdos locales y regionales. Si bien esta concesión es difícil de objetar, ya que en los hechos significa permitir a quien quisiera competir sólo con el sello radical, para Moreau y Storani resulta la llave para impulsar listas propias en los distritos y en las ocho secciones electorales en sociedad de los dirigentes afines al vicepresidente Julio Cobos. Como aporte a esta jugada, los laderos del mendocino inscribieron un sello propio, como anticipó Diagonales, para las elecciones bonaerenses denominado Consenso Bonaerense Solidario, con una sigla que apunta a ser taquillera: CO.BO.S.
La ofensiva golpea de lleno al alfonsinismo, proclive a conservar la armonía con la fuerza de Elisa Carrió. La convención es presidida por Diego Martínez, leal a Storani, junto a Moreau, hacedor de la mayoría de los convencionales. El dilema por los enlaces derivaría en fuertes discusiones y, tal vez, en intensos debates para la redacción del documento final.
Los alfonsinistas despertaron ayer sorprendidos por el rumor de que Storani buscaría en la Convención de hoy abrir la lista de diputados nacionales para colocar en segundo lugar al necochense Pedro Azcoiti, movida confirmada a Diagonales por sus aliados. La bronca data del día posterior a la muerte de Raúl Alfonsín, cuando Moreau y Storani retiraron la lista de aspirantes al Congreso a la espera de que, como respuesta, el hijo del ex jefe de Estado sume algunos de sus adeptos a su nómina. Pero nada de eso ocurrió: Ricardo presentó su lista con él a la cima y escolatado por seis dirigentes ajenos al dueto Storani-Moreau. Esos nombres, proclamados el domingo, son los que deberían intercalarse con los partidos de la Coalición Cívica, cuyas fuerzas preponderantes (ARI y GEN) quieren que la UCR y el cobismo ocupen cuatro de los primeros diez casilleros.
O sea, de la actual lista de la UCR cotizan los primeros dos (Alfonsín y el bahiense Juan Tunessi) y, también, por cuestiones de cupo femenino, María Luisa Storani, hermana de Federico y casada con Ricardo Campero, de no muy buena relación con el platense. En los hechos, la grilla está oficializada, aunque los históricos buscaban alguna artimaña legal para abrirla. Sectores del alfonsinismo no lo creían posible, y hablaban de presiones para reducir los reclamos por algunos resultados de las internas, que derivaron en impugnaciones y hasta en denuncias penales (ver aparte).







