Espectáculos
27.04.2009
El ex presidente Duhalde, al compás de la música militar
Su principal espada, "Chicho" Basile, tras las figuras de Pando y Patti.
Por:
INFOnews
Por Gabriela Juvenal
gjuvenal@miradasalsur.com
Faltaba poco para que Néstor Kirchner asumiera como presidente de la República. Estaba en su tierra natal esperando la llegada de su entonces amigo y ex presidente Eduardo Alberto Duhalde, con quien se había citado para terminar de definir algunas cuestiones de la agenda que se le venía. Lo cierto es que al aterrizar el avión, se abrió la compuerta y le cayó una sorpresa. Es que Duhalde no venía solo: lo acompañaba parte de su tropa, entre ellos, Daniel Chicho Basile, un verdadero duhaldista de paladar negro. Y por cierto, el recibimiento no fue lo que se dice cordial.
–Te voy a decir sólo una cosa: Vos acá sólo podés poner un pie porque venís con él– dijo el presidente electo, señalando a Duhalde. Éste no atinó a pronunciar palabra alguna.
Kirchner continuó:
–Porque si no, a esta provincia no entrás.
Pocos vocablos para un mensaje. Y quedó clarísimo. Tanto es así que no sólo no volvieron a verse en esa provincia, sino que hoy ya es, en representación del duhaldismo, su enemigo número uno.
En un escenario político electoral precario de liderazgos en la oposición, el duhaldismo busca revancha diferenciándose al máximo del ahora ex presidente. Lo cierto es que personajes como la activista Cecilia Pando, la figura pública más popular de los que defienden el terrorismo de Estado, ahora es una de las compañeras del justicialismo disidente. Figura estelar en el acto de Duhalde organizado la semana pasada por Chicho en su unidad básica, llegó a congregar unos 500 militantes. Pando, claro, no llegó sola.
–¡Pero qué alegría verte acá!– le dijo a los abrazos una mujer de Con vos Buenos Aires, el espacio del Chicho. A Cecilia le brillaron sus ojos.
Parece ser que el reclamo que encabezan los familiares que defienden a represores, nucleados en la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina, fueron correspondidos por Duhalde. Si bien la promesa no incluye frenar los juicios a militares que cometieron crímenes de lesa humanidad, en una reunión a puertas cerrados la tentaron con saldar la deuda que pide: juzgar a quienes integraron organizaciones revolucionarias armadas durante los ’70. Lo cierto es que la relación entre los grupo procesistas y Basile se debe a que muchos de sus integrantes circulan en ambos espacios. Así, los dinosaurios poco a poco se van sumando a las filas del político que sueña en liderar el partido justicialista. Y van con todo. Llena de energía, Pando, poco después de esa reunión, se plantó en la sede de la Secretaría de Derechos Humanos, cuya máxima autoridad, Eduardo Luis Duhalde, fue tildado por ella de “terrorista”. Seguidamente, aparecieron en los medios las declaraciones de Basile al anunciar el deseo de apostar al ex comisario Luis Abelardo Patti –detenido por los secuestros del ex diputado justicialista Diego Muñiz Barreto y José Luis Fernández y por las desapariciones de Carlos Souto y Guillermo D’Amico; por el crimen de Gastón Gonçalves durante la última dictadura militar– como principal candidato en su reemplazo.
Es que, según dijo Basile, su mayor preocupación “es la inseguridad”. Y Patti –que está acusado además por otros delitos de lesa humanidad– sería la persona ideal para erradicar ese problema. Ya el ex presidente Carlos Menem lo había asegurado allá en los ’90. Y así lo definió: “Patti hace todo bien porque limpia a una zona de Buenos Aires de delincuentes”. Es que Patti ya había dejado asentada su posición cuando sostuvo que “para esclarecer un hecho, la policía tiene que cometer no menos de cuatro delitos, entre otros, los de privación ilegítima de la libertad, apremios y violación de domicilio”.
Basile, entusiasmado con la idea de sumarlo, dialoga dos veces por semana con el ex comisario, líder del Partido Unidad Federalista (Paufe) que lo llama desde la cárcel de Marcos Paz. Lo último que habló tuvo que ver con que Patti ya inició los trámites para que le otorguen el permiso para presentarse como candidato.
Oriundo de Las Flores, un pueblo ubicado a 187 de Buenos Aires, Basile, según cuentan sus habitantes “tiene prohibida la entrada” allí. Basta con revisar las elecciones en su distrito para dar cuenta de que en su territorio natal pocos los quieren. “Hizo carrera porque desde arriba bien lo sostuvieron”, cuentan. Todavía en dictadura, y durante los ’80 cuando era diputado provincial manejó un negocio inmobiliario volcado a la usura. Ese negocio fue el que le costó ingreso al pueblo. Cierto es que Basile se destacó por sus asuntos comerciales, los que montó mientras era diputado. Tuvo varios canales de televisión por cable en el interior y formó parte de la red de cables de la provincia. En 1999 creó una consultora de medios llamada Coinco SRL. Ubicaba en Santa Fe al 1200, la empresa supo acumular denuncias por fraude laboral. En ella, tuvo alrededor de 100 empleados, contratados básicamente para hacer tareas de relevamiento de medios para la campaña de Duhalde. Sus ex empleados lo denunciaron por trabajo esclavo, precarización laboral, contratos en negro, maltrato y otros fraudes laborales.
Convertido en secretario de medios durante la presidencia de Duhalde, su trayectoria política giró en el cultivo de la amistad que lleva con el ex caudillo bonaerense.
En su historia, también tuvo reiterados intentos con los sectores que quedaban de la derecha peronista pero no le fue bien. Fanático de Boca, fue uno de los hinchas que pudo viajar a Japón en el 2000. De esa pasión, su amistad con Mauricio Macri, a quien también acompañó durante su campaña por las elecciones de 2007 como jefe de gobierno porteño.
Al último duhaldista, en las Flores lo definen como “el japonés que quedó en la selva cuando terminó la guerra”.
gjuvenal@miradasalsur.com
Faltaba poco para que Néstor Kirchner asumiera como presidente de la República. Estaba en su tierra natal esperando la llegada de su entonces amigo y ex presidente Eduardo Alberto Duhalde, con quien se había citado para terminar de definir algunas cuestiones de la agenda que se le venía. Lo cierto es que al aterrizar el avión, se abrió la compuerta y le cayó una sorpresa. Es que Duhalde no venía solo: lo acompañaba parte de su tropa, entre ellos, Daniel Chicho Basile, un verdadero duhaldista de paladar negro. Y por cierto, el recibimiento no fue lo que se dice cordial.
–Te voy a decir sólo una cosa: Vos acá sólo podés poner un pie porque venís con él– dijo el presidente electo, señalando a Duhalde. Éste no atinó a pronunciar palabra alguna.
Kirchner continuó:
–Porque si no, a esta provincia no entrás.
Pocos vocablos para un mensaje. Y quedó clarísimo. Tanto es así que no sólo no volvieron a verse en esa provincia, sino que hoy ya es, en representación del duhaldismo, su enemigo número uno.
En un escenario político electoral precario de liderazgos en la oposición, el duhaldismo busca revancha diferenciándose al máximo del ahora ex presidente. Lo cierto es que personajes como la activista Cecilia Pando, la figura pública más popular de los que defienden el terrorismo de Estado, ahora es una de las compañeras del justicialismo disidente. Figura estelar en el acto de Duhalde organizado la semana pasada por Chicho en su unidad básica, llegó a congregar unos 500 militantes. Pando, claro, no llegó sola.
–¡Pero qué alegría verte acá!– le dijo a los abrazos una mujer de Con vos Buenos Aires, el espacio del Chicho. A Cecilia le brillaron sus ojos.
Parece ser que el reclamo que encabezan los familiares que defienden a represores, nucleados en la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina, fueron correspondidos por Duhalde. Si bien la promesa no incluye frenar los juicios a militares que cometieron crímenes de lesa humanidad, en una reunión a puertas cerrados la tentaron con saldar la deuda que pide: juzgar a quienes integraron organizaciones revolucionarias armadas durante los ’70. Lo cierto es que la relación entre los grupo procesistas y Basile se debe a que muchos de sus integrantes circulan en ambos espacios. Así, los dinosaurios poco a poco se van sumando a las filas del político que sueña en liderar el partido justicialista. Y van con todo. Llena de energía, Pando, poco después de esa reunión, se plantó en la sede de la Secretaría de Derechos Humanos, cuya máxima autoridad, Eduardo Luis Duhalde, fue tildado por ella de “terrorista”. Seguidamente, aparecieron en los medios las declaraciones de Basile al anunciar el deseo de apostar al ex comisario Luis Abelardo Patti –detenido por los secuestros del ex diputado justicialista Diego Muñiz Barreto y José Luis Fernández y por las desapariciones de Carlos Souto y Guillermo D’Amico; por el crimen de Gastón Gonçalves durante la última dictadura militar– como principal candidato en su reemplazo.
Es que, según dijo Basile, su mayor preocupación “es la inseguridad”. Y Patti –que está acusado además por otros delitos de lesa humanidad– sería la persona ideal para erradicar ese problema. Ya el ex presidente Carlos Menem lo había asegurado allá en los ’90. Y así lo definió: “Patti hace todo bien porque limpia a una zona de Buenos Aires de delincuentes”. Es que Patti ya había dejado asentada su posición cuando sostuvo que “para esclarecer un hecho, la policía tiene que cometer no menos de cuatro delitos, entre otros, los de privación ilegítima de la libertad, apremios y violación de domicilio”.
Basile, entusiasmado con la idea de sumarlo, dialoga dos veces por semana con el ex comisario, líder del Partido Unidad Federalista (Paufe) que lo llama desde la cárcel de Marcos Paz. Lo último que habló tuvo que ver con que Patti ya inició los trámites para que le otorguen el permiso para presentarse como candidato.
Oriundo de Las Flores, un pueblo ubicado a 187 de Buenos Aires, Basile, según cuentan sus habitantes “tiene prohibida la entrada” allí. Basta con revisar las elecciones en su distrito para dar cuenta de que en su territorio natal pocos los quieren. “Hizo carrera porque desde arriba bien lo sostuvieron”, cuentan. Todavía en dictadura, y durante los ’80 cuando era diputado provincial manejó un negocio inmobiliario volcado a la usura. Ese negocio fue el que le costó ingreso al pueblo. Cierto es que Basile se destacó por sus asuntos comerciales, los que montó mientras era diputado. Tuvo varios canales de televisión por cable en el interior y formó parte de la red de cables de la provincia. En 1999 creó una consultora de medios llamada Coinco SRL. Ubicaba en Santa Fe al 1200, la empresa supo acumular denuncias por fraude laboral. En ella, tuvo alrededor de 100 empleados, contratados básicamente para hacer tareas de relevamiento de medios para la campaña de Duhalde. Sus ex empleados lo denunciaron por trabajo esclavo, precarización laboral, contratos en negro, maltrato y otros fraudes laborales.
Convertido en secretario de medios durante la presidencia de Duhalde, su trayectoria política giró en el cultivo de la amistad que lleva con el ex caudillo bonaerense.
En su historia, también tuvo reiterados intentos con los sectores que quedaban de la derecha peronista pero no le fue bien. Fanático de Boca, fue uno de los hinchas que pudo viajar a Japón en el 2000. De esa pasión, su amistad con Mauricio Macri, a quien también acompañó durante su campaña por las elecciones de 2007 como jefe de gobierno porteño.
Al último duhaldista, en las Flores lo definen como “el japonés que quedó en la selva cuando terminó la guerra”.







