Espectáculos
12.01.2010
El regreso de los fantasmas al fútbol africano
El ataque terrorista a la selección de Togo en la previa de la Copa de África encendió nuevamente el alerta en la FIFA. A meses de la máxima cita, desde Sudáfrica dicen que “el atentado no tendrá efecto en el Mundial”.
Por:
INFOnews
Andrés Randazzo
Una ráfaga de ametralladora destrozó el micro. “Llovían balas por todos lados”, dijo Emanuel Adebayor, referente de la Selección de Togo, atacada ferozmente en su ingreso a Angola, país donde se desarrolla la Copa de África. Dos integrantes de la delegación murieron, varios futbolistas resultaron heridos. El llanto y la impotencia siguieron a la desesperación. Togo debía debutar ayer en el certamen continental y, pese a que sus jugadores querían presentarse para “jugar por el honor de los que se habían muerto”, el Jefe de Estado decidió que el plantel regrese a su país.
“Este ataque no estaba dirigido contra los jugadores togoleses sino contra las fuerzas angoleñas que encabezaban el convoy”, declaró el secretario general del Frente de Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC), Rodrigues Mingas. El FLEC es un movimiento separatista que lleva 30 años luchando por la independencia de la provincia norteña de Cabinda. “Es muy triste, es muy duro para África. Ahora tendremos que vivir con ello”, agregó Adebayor, compañero de Carlos Tevez y Pablo Zabaleta en Manchester City.
La lupa en el Mundial. El hecho fue, además de un duro golpe para la Copa de África, un llamado de atención para la FIFA, a meses de la Copa del Mundo que se jugará por primera vez en la historia en el continente Negro. “El atentado no tendrá ningún efecto en el Mundial. África no es un país, sino un continente de 53 estados”, comentó Rich Mkhondo, jefe de comunicación de la Copa del Mundo. “El ataque dramático e inaceptable contra el equipo de Togo no debe ser subestimado, aunque tiene que servir de motivación para que nuestro país y el resto del mundo trabajen todavía más para la eliminación del terrorismo”, agregó Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica.
La inseguridad en el país anfitrión de la Copa del Mundo es el tema que desvela a Josep Blatter. Se dedicará un total de 117 millones de dólares para evitar inconvenientes en el Mundial: la policía desplegará 41 mil hombres durante el mes que durará la competencia.
En Sudáfrica, el 50% de la población está por debajo de la línea de la pobreza, hay una media de 18.000 asesinatos anuales y, en el mismo lapso, se denuncian 37.000 violaciones y otros 118.000 casos de lesiones corporales.
En noviembre del año pasado, un ataque encendió la alarma en los organizadores de la máxima cita del fútbol: dos pasajeros de la flamante red de colectivos fueron baleados por la denominada “mafia de los taxis”, que vio como con su servicio perdía terreno ante la mejora del transporte público.
A pesar de todo, la Copa de África sigue su marcha. Ninguna otra selección dio un paso a costado. El repudio fue generalizado y la lupa se posó en la organización de un torneo tan pintoresco como cuestionado. Mientras, el reloj avanza y el Mundial de Sudáfrica está cada vez más cerca.
Una ráfaga de ametralladora destrozó el micro. “Llovían balas por todos lados”, dijo Emanuel Adebayor, referente de la Selección de Togo, atacada ferozmente en su ingreso a Angola, país donde se desarrolla la Copa de África. Dos integrantes de la delegación murieron, varios futbolistas resultaron heridos. El llanto y la impotencia siguieron a la desesperación. Togo debía debutar ayer en el certamen continental y, pese a que sus jugadores querían presentarse para “jugar por el honor de los que se habían muerto”, el Jefe de Estado decidió que el plantel regrese a su país.
“Este ataque no estaba dirigido contra los jugadores togoleses sino contra las fuerzas angoleñas que encabezaban el convoy”, declaró el secretario general del Frente de Liberación del Enclave de Cabinda (FLEC), Rodrigues Mingas. El FLEC es un movimiento separatista que lleva 30 años luchando por la independencia de la provincia norteña de Cabinda. “Es muy triste, es muy duro para África. Ahora tendremos que vivir con ello”, agregó Adebayor, compañero de Carlos Tevez y Pablo Zabaleta en Manchester City.
La lupa en el Mundial. El hecho fue, además de un duro golpe para la Copa de África, un llamado de atención para la FIFA, a meses de la Copa del Mundo que se jugará por primera vez en la historia en el continente Negro. “El atentado no tendrá ningún efecto en el Mundial. África no es un país, sino un continente de 53 estados”, comentó Rich Mkhondo, jefe de comunicación de la Copa del Mundo. “El ataque dramático e inaceptable contra el equipo de Togo no debe ser subestimado, aunque tiene que servir de motivación para que nuestro país y el resto del mundo trabajen todavía más para la eliminación del terrorismo”, agregó Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica.
La inseguridad en el país anfitrión de la Copa del Mundo es el tema que desvela a Josep Blatter. Se dedicará un total de 117 millones de dólares para evitar inconvenientes en el Mundial: la policía desplegará 41 mil hombres durante el mes que durará la competencia.
En Sudáfrica, el 50% de la población está por debajo de la línea de la pobreza, hay una media de 18.000 asesinatos anuales y, en el mismo lapso, se denuncian 37.000 violaciones y otros 118.000 casos de lesiones corporales.
En noviembre del año pasado, un ataque encendió la alarma en los organizadores de la máxima cita del fútbol: dos pasajeros de la flamante red de colectivos fueron baleados por la denominada “mafia de los taxis”, que vio como con su servicio perdía terreno ante la mejora del transporte público.
A pesar de todo, la Copa de África sigue su marcha. Ninguna otra selección dio un paso a costado. El repudio fue generalizado y la lupa se posó en la organización de un torneo tan pintoresco como cuestionado. Mientras, el reloj avanza y el Mundial de Sudáfrica está cada vez más cerca.







