Espectáculos
01.02.2010
El lago de Yacyretá se elevará a una cota de 81 metros
El progreso que registran las obras de elevación de la cota de Yacyretá configura, junto con la conclusión de la usina de Atucha II, los dos mayores proyectos energéticos de los últimos veinte años.
Por:
INFOnews
En una semana la Entidad Binacional de Yacyretá (EBY) tiene previsto alcanzar un nuevo hito en las obras de completamiento de ese proyecto hidroeléctrico.
El lago del embalse de esa represa se elevará hasta la cota de 80 a 81 metros con lo cual la usina obtendrá una ganancia en su potencial generador equivalente a otros 200 MW.
Los trabajos de conclusión de ese proyecto hidroeléctrico en realidad ya tenía liberada la traza del embalse hasta esa nueva altura en razón de haberse finalizado con las tareas de relocalización de pobladores, lo que implicó el pago de las consabidas indemnizaciones de tierras e inmuebles.
La usina hasta el presente viene generando con una cota de 80 metros de altura sobre el nivel del mar.
Atento a los progresos que se registran en las obras ambientales que estuvieron durante muchos años pendientes de realizarse existe la posibilidad de que en el curso de este año, o a más tardar en los primeros meses del 2011, se haya obtenido finalmente la altura de diseño de 83 metros prevista en el proyecto original de esa obra.
Esa cota permitirá a esa usina binacional producir más de 19.500 GW/h en el año, en lugar de los 16.500 actuales que se obtienen siempre y cuando el Paraná arrastre un caudal no menor a los 13.200 metros cúbicos por segundo, volumen que sería un 10% mayor que el módulo medio que se verificó en ese río en los registros efectuados durante las últimas siete décadas.
Atento a la atmósfera de cooperación que evidencian las autoridades designadas por el presidente Fernando Lugo, se abriría las puertas a la posibilidad de lanzar los trabajos de construcción de una nueva usina de 220 a 260 MW en el brazo Aña Cuá.
Ello no implicaría una modificación de ese vertedero de 16 compuertas, tal como se proyectó en la frustrada licitación internacional convocada en el 2000.
Esos trabajos permitirían ocupar al menos la tercera parte de los trabajadores que están hasta el presente ocupados en las obras ambientales que están ejecutándose en ambas orillas, para lograr alcanzar la cota 83.
La estudio la factibilidad de construir una usina en ese brazo del Paraná no obligaría a tocar el actual vertedero, lo que permitiría mejorar la capacidad de escurrimiento que se registra en esa parte del complejo Yacyretá.
Con el futuro montaje de una usina en el brazo Aña Cuá, que se ubica en el extremo norte de lo que quedó sin inundar en la isla de Yacyretá, el conjunto de ese proyecto hidroeléctrico permitiría obtener una producción de energía, en momentos de caudales abundantes, de hasta 21.000 GW/h al año, o sea un 17 o 18 por ciento del total de la demanda eléctrica que registró el Sistema Interconectado Nacional en el 2008 y el 2009.
Cabe recordar que Yacyretá durante doce años (1994-2006) estuvo generando con una altura de 76 metros en su lago artificial, lo cual puso en peligro la seguridad física de sus veinte turbinas.
Por esa circunstancia esas máquinas soportaron durante muchos años problemas de trepidación por funcionar con una altura inadecuada en su salto de agua.
Frente a la falta de novedades que existe con el Brasil sobre los proyectos hidroeléctricos de Garabí y Roncador, la posibilidad de lanzamiento los trabajos de construcción de una usina en el brazo Aña Cuá reportaría una apreciable reactivación económica en el Paraguay.
Sin embargo, el Ministerio de Planificación siempre sostuvo que antes del lanzamiento de esa nueva inversión los socios condóminos en Yacyretá debían esforzarse en concluir con el proyecto de esa usina cuyos trabajos de las obras civiles de la represa se adjudicaron a un consorcio (Eriday) liderado por Impregilo y la francesa Dumez.
Luego, por la peregina idea del gobierno de Carlos Menem de terminar Yacyretá con el concurso de capitales privados, los trabajos de conclusión del proyecto estuvieron completamente paralizados entre 1994 y el 2004.
A partir de ese último año la administración del ex presidente Néstor Kirchner resolvió lanzar con recursos del Tesoro nacional el desarrollo de las obras ambientales pendientes, tareas en la que hasta fines del 2009 se asignaron cerca de u$s1.887 millones.
De esa suma las dos terceras partes tuvieron por destino trabajos ejecutados en la orilla paraguaya dónde sobresalen por su magnitud física el canal y el cierre del río Aguapey, obras que evitaron que ante el recrecimiento del embalse de Yacyretá se vieran anegadas valiosas tierras en el vecino país.
Cabe destacar que con el Paraguay existe la posibilidad técnica de lanzar las históricamente demoradas obras de una nueva represa (Corpus) que haría factible obtener en seis o siete años una producción de energía algo superior a la que aportará Yacyretá.
Según los estudios hasta ahora disponibles Corpus podría erigirse en un emplazamiento del alto Paraná existente unos pocos kilómetros aguas arriba de la ciudad de Posadas.
EL BUQUE REGASIFICADOR FUNCIONA A PLENO
El buque regasificador “Excelsior” que Enarsa contrató para suplir durante el pasado invierno los envíos de gas que la boliviana YPFB no logró cumplir por el retraso inversor que existe en sus yacimientos petroleros, comenzó por estos días a inyectar unos 6 millones de metros cúbicos diarios a la red troncal de gasoductos. Así se hizo factible afrontar las necesidades de combustible de los ciclos combinados como Belgrano y San Martín, que están trabajando a plena capacidad. Ese buque, que estuvo durante cuatro meses inactivo al punto de no haberse registrado el arribo a Bahía Blanca de ningún buque con GNL, se puso a trabajar a pleno para hacer frente a la previsible ola de calor que en algún momento debía acaecer este verano. Al asegurar una debida provisión de gas natural para consumo de las usinas se evitó recurrir al uso de gasoil, que tiene un precio seis veces mayor que el que reciben los productores locales de gas natural, con excepción de la importación de Bolivia, que se paga a un valor tres veces mayor que el que se reconoce a las petroleras nacionales.
ERNESTO DE PAOLA
El lago del embalse de esa represa se elevará hasta la cota de 80 a 81 metros con lo cual la usina obtendrá una ganancia en su potencial generador equivalente a otros 200 MW.
Los trabajos de conclusión de ese proyecto hidroeléctrico en realidad ya tenía liberada la traza del embalse hasta esa nueva altura en razón de haberse finalizado con las tareas de relocalización de pobladores, lo que implicó el pago de las consabidas indemnizaciones de tierras e inmuebles.
La usina hasta el presente viene generando con una cota de 80 metros de altura sobre el nivel del mar.
Atento a los progresos que se registran en las obras ambientales que estuvieron durante muchos años pendientes de realizarse existe la posibilidad de que en el curso de este año, o a más tardar en los primeros meses del 2011, se haya obtenido finalmente la altura de diseño de 83 metros prevista en el proyecto original de esa obra.
Esa cota permitirá a esa usina binacional producir más de 19.500 GW/h en el año, en lugar de los 16.500 actuales que se obtienen siempre y cuando el Paraná arrastre un caudal no menor a los 13.200 metros cúbicos por segundo, volumen que sería un 10% mayor que el módulo medio que se verificó en ese río en los registros efectuados durante las últimas siete décadas.
Atento a la atmósfera de cooperación que evidencian las autoridades designadas por el presidente Fernando Lugo, se abriría las puertas a la posibilidad de lanzar los trabajos de construcción de una nueva usina de 220 a 260 MW en el brazo Aña Cuá.
Ello no implicaría una modificación de ese vertedero de 16 compuertas, tal como se proyectó en la frustrada licitación internacional convocada en el 2000.
Esos trabajos permitirían ocupar al menos la tercera parte de los trabajadores que están hasta el presente ocupados en las obras ambientales que están ejecutándose en ambas orillas, para lograr alcanzar la cota 83.
La estudio la factibilidad de construir una usina en ese brazo del Paraná no obligaría a tocar el actual vertedero, lo que permitiría mejorar la capacidad de escurrimiento que se registra en esa parte del complejo Yacyretá.
Con el futuro montaje de una usina en el brazo Aña Cuá, que se ubica en el extremo norte de lo que quedó sin inundar en la isla de Yacyretá, el conjunto de ese proyecto hidroeléctrico permitiría obtener una producción de energía, en momentos de caudales abundantes, de hasta 21.000 GW/h al año, o sea un 17 o 18 por ciento del total de la demanda eléctrica que registró el Sistema Interconectado Nacional en el 2008 y el 2009.
Cabe recordar que Yacyretá durante doce años (1994-2006) estuvo generando con una altura de 76 metros en su lago artificial, lo cual puso en peligro la seguridad física de sus veinte turbinas.
Por esa circunstancia esas máquinas soportaron durante muchos años problemas de trepidación por funcionar con una altura inadecuada en su salto de agua.
Frente a la falta de novedades que existe con el Brasil sobre los proyectos hidroeléctricos de Garabí y Roncador, la posibilidad de lanzamiento los trabajos de construcción de una usina en el brazo Aña Cuá reportaría una apreciable reactivación económica en el Paraguay.
Sin embargo, el Ministerio de Planificación siempre sostuvo que antes del lanzamiento de esa nueva inversión los socios condóminos en Yacyretá debían esforzarse en concluir con el proyecto de esa usina cuyos trabajos de las obras civiles de la represa se adjudicaron a un consorcio (Eriday) liderado por Impregilo y la francesa Dumez.
Luego, por la peregina idea del gobierno de Carlos Menem de terminar Yacyretá con el concurso de capitales privados, los trabajos de conclusión del proyecto estuvieron completamente paralizados entre 1994 y el 2004.
A partir de ese último año la administración del ex presidente Néstor Kirchner resolvió lanzar con recursos del Tesoro nacional el desarrollo de las obras ambientales pendientes, tareas en la que hasta fines del 2009 se asignaron cerca de u$s1.887 millones.
De esa suma las dos terceras partes tuvieron por destino trabajos ejecutados en la orilla paraguaya dónde sobresalen por su magnitud física el canal y el cierre del río Aguapey, obras que evitaron que ante el recrecimiento del embalse de Yacyretá se vieran anegadas valiosas tierras en el vecino país.
Cabe destacar que con el Paraguay existe la posibilidad técnica de lanzar las históricamente demoradas obras de una nueva represa (Corpus) que haría factible obtener en seis o siete años una producción de energía algo superior a la que aportará Yacyretá.
Según los estudios hasta ahora disponibles Corpus podría erigirse en un emplazamiento del alto Paraná existente unos pocos kilómetros aguas arriba de la ciudad de Posadas.
EL BUQUE REGASIFICADOR FUNCIONA A PLENO
El buque regasificador “Excelsior” que Enarsa contrató para suplir durante el pasado invierno los envíos de gas que la boliviana YPFB no logró cumplir por el retraso inversor que existe en sus yacimientos petroleros, comenzó por estos días a inyectar unos 6 millones de metros cúbicos diarios a la red troncal de gasoductos. Así se hizo factible afrontar las necesidades de combustible de los ciclos combinados como Belgrano y San Martín, que están trabajando a plena capacidad. Ese buque, que estuvo durante cuatro meses inactivo al punto de no haberse registrado el arribo a Bahía Blanca de ningún buque con GNL, se puso a trabajar a pleno para hacer frente a la previsible ola de calor que en algún momento debía acaecer este verano. Al asegurar una debida provisión de gas natural para consumo de las usinas se evitó recurrir al uso de gasoil, que tiene un precio seis veces mayor que el que reciben los productores locales de gas natural, con excepción de la importación de Bolivia, que se paga a un valor tres veces mayor que el que se reconoce a las petroleras nacionales.
ERNESTO DE PAOLA







