Política
11.02.2010
Política en red
El juez Lorenzetti negó por Facebook su candidatura y reveló una tendencia: cada vez más dirigentes usan la web para exponer ideas y sumar votantes.
Por:
INFOnews
Por Deborah Maniowicz
El primero de febrero, antes de dirigirse a su despacho en la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti posteó en su página personal de la red social Facebook: “La versión (de una candidatura a vicepresidente junto a Julio Cobos) fue tan absurda e insostenible que me pareció innecesario desmentirla. No es malo que un juez se dedique a la política. (Pero) hasta tanto eso no suceda, no hay que creer en los rumores.” Lo llamativo no fue la desmentida sino el medio que eligió para difundir su mensaje.
Desde que el ex jefe de Gobierno porteño Jorge Telerman, pionero en la materia, notificó por Internet, en plena campaña a jefe de gobierno porteño, que se bajaba de la elección, muchos dirigentes siguieron sus pasos. Entre ellos, las diputadas del Pro Gabriela Michetti y Paula María Bertol; el diputado por Nuevo Encuentro Popular y Solidario, Martín Sabbatella; el legislador oficialista Diego Kravetz y el jefe de gobierno Mauricio Macri, optan por las redes sociales a la hora de hacer grandes anuncios, exponer plataformas y reclutar militantes. Hacer click es más sencillo y menos cansador que recorrer el país. Permite analizar el costo de cada palabra escrita y llegar al electorado más joven. Pero, ¿en qué plano queda el ciudadano que no tiene acceso a la web? ¿Los políticos evitan el contacto personal para no quedar expuestos a las críticas? ¿El desafío de la era globalizada esconde la degradación de la política?
Para Adriana Amado Suárez, socióloga especializada en medios, “hay una sobrestimación de las redes sociales cuando de sociales no tienen nada. Muchas veces, incluso, no son los políticos de puño y letra quienes responden los mensajes sino sus asesores, y eso lo hace doblemente virtual. Tener un mail te quita tiempo; tener uno público, uno personal y uno del partido más; participar en redes ya es un absurdo porque en lugar de conectarte te aleja de la realidad. El uso que los políticos le dan a los portales responde a su egocentrismo, a querer ser alabados y dar la sensación de que llegan a multitudes”.
Desde que el vicepresidente Julio Cobos votó en contra de las retenciones móviles al sector agropecuario fueron contadas las veces que dio notas a la prensa. Sin embargo, su página en Facebook está siempre actualizada. El 20 de enero, por caso, en medio del debate sobre la remoción de Martín Redrado de la presidencia del Banco Central, Cleto rogó: “Le pido a la Presidente que por el bien del país reconsidere su decisión y viaje a China. Cada vez que he estado a cargo del Poder Ejecutivo he cumplido con las funciones correspondientes y nunca he tomado ninguna decisión, ni firmado ningún decreto, ni he realizado ninguna acción en contra de las políticas del Poder Ejecutivo Nacional”. Quince días antes también había despertado la atención de más de un militante cibernauta cuando pasado el mediodía tipeó: “Al radicalismo, a diferencia del peronismo, nunca se le perdona nada. El justicialismo tiene la particularidad de que cuando las cosas le salen mal se lo atribuyen a los movimientos. Estoy dispuesto a romper ese mito de que el radicalismo no puede gobernar”.
El éxito que tienen en televisión las secciones “A la calle con Malnatti” –Telenoche, Canal 13– o “Decícelo en la cara” –CQC, Telefé–, donde se junta a los políticos con los ciudadanos para que puedan expresarle en la cara críticas y elogios a sus mandatarios, es comparable al fenómeno online donde los políticos buscan ser leídos y los ciudadanos transmiten dudas, realizan planteos y aplauden gestiones.
Bertol, Michetti y Kravetz están en el trono de los mandatarios que más publicaciones suben por día. Sus post no incluyen mensajes apocalípticos sino que describen su jornada diaria. Cuentan novedades de sus bloques, anticipan proyectos y detallan viajes. El legislador porteño incluso reflexiona online: “Lo bueno de los viernes es que las reuniones son más breves”. Y Michetti, hasta describió la jura de los nuevos diputados por Twitter: “Estoy en el recinto de diputados, mi familia en el palco justo atrás mío. Los peronistas cantan la marcha”.
“La política profesional tradicional viene degradándose, viene separándose de la sociedad civil. Tal vez estemos en el umbral de una nueva forma de hacer política. El desafío tecnológico está en todas partes y a toda hora. Los políticos no quedan afuera. Saben que su relación con la sociedad ha sufrido un gran desgaste en los últimos años. Y buscan acercarse a la aceptación de la sociedad civil”, explica el encuestador y politólogo Ricardo Rouvier.
El vicejefe de gobierno Juan Manuel Abal Medina coincide con Rouvier. “Es una forma directa, simple y desacantonada de hacer conocer una opinión o desmentir un rumor. No reemplaza una conferencia de prensa o una entrevista pero si al típico comunicado”.
En medio del debate sobre el matrimonio gay, Macri al mismo tiempo que envió una gacetilla a los medios anunció en simultáneo por Facebook, YouTube y Twitter que no iba a apelar el fallo que habilitaba la unión. “El mundo va en esta dirección. Tenemos que convivir y aceptar esta realidad. Tuve un debate interno importante, sopesando mi formación, mi historia en la búsqueda de las mejores costumbres y mejores libertades para la sociedad. Siento que es un paso adelante”, expresó Mauricio.
La razón por la cual Macri eligió la web para dar un mensaje tan delicado es clave: “Aquellos que quieren expresarse sobre temas delicados utilizan espacios propios para asegurarse que el lector va a recibir el mensaje tal cual ellos quieren: sin cortes por falta de espacio ni tergiversaciones –explica Juan Manuel Aurelio, director de proyectos de la consultora Julio Aurelio–. De todas formas, la comunicación es sólo interna ya que le hablan a sus `amigos´, a personas que ya se identifican con ese espacio. Son pocas las veces que logran difusión masiva”.
Sobre la difusión de los mensajes posteados, la consultora de Analogías Analía del Franco difiere: “Los políticos que develan cosas por la web saben que los grandes medios van a tomar las publicaciones ya que todos los periodistas googlean y tienen cuenta en Facebook. Todavía la comunicación política 2.0 no está tan desarrollada y que un dirigente haga anuncios online es una novedad”.
Otro de los políticos que sentó posición de forma cibernética durante las últimas semanas fue Martín Sabbatella: “Nosotros apoyamos el uso de las reservas y la remoción del presidente del Banco Central. Martín Redrado debería renunciar ya. Estamos convencidos de que es la política la que debe marcar el rumbo de la actividad financiera del país, y no a la inversa”, escribió en Facebook.
La importancia que los políticos depositan en las redes sociales quedó reafirmada con este artículo: Abal Medina y Anibal Ibarra, entre otros políticos, recibieron un cuestionario propuesto por este medio a través de Facebook y en menos de una hora los dos habían contestado.
La Coalición Cívica, el partido liderado por Elisa Carrio, también sacó los frutos de la tecnología 2.0. Durante la última campaña electoral consiguió, a través de un grupo en Facebook, 1600 fiscales de mesa.
En períodos electorales, el presidente norteamericano Barack Obama desarrolló su propia red social, consiguió cinco millones de seguidores y posteó más de 139 mil videos. Con su triunfo sentó precedente. Sin embargo el legislador porteño Aníbal Ibarra no atribuye a Internet la avalancha de votos: “Los votos dependen del contenido que se transmite. Las redes sociales son una herramienta más. De lo contrario sería subestimar al público que recibe el mensaje”.
Así las cosas, los candidatos locales en las elecciones legislativas de 2009 siguieron el ejemplo del actual presidente estadounidense. Cobos, los diputados Francisco De Narváez y Carlos Heller, Macri, Pino Solanas y Michetti abrieron cuentas en Twitter antes de la elección legislativa. Durante la campaña llegaron a postear hasta 210 veces al mes.
Las redes sociales continúan perfilándose como medios que transforman las maneras de vincularse. La política se verá también modificada por estas herramientas ya que, quienes la ejerzan, deberán adaptarse a las nuevas maneras que tienen los votantes de relacionarse entre sí y con el mundo. Ya hay varios adelantados. Queda por preguntarse cómo será el mapa argentino de la política web 2.0.
El primero de febrero, antes de dirigirse a su despacho en la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti posteó en su página personal de la red social Facebook: “La versión (de una candidatura a vicepresidente junto a Julio Cobos) fue tan absurda e insostenible que me pareció innecesario desmentirla. No es malo que un juez se dedique a la política. (Pero) hasta tanto eso no suceda, no hay que creer en los rumores.” Lo llamativo no fue la desmentida sino el medio que eligió para difundir su mensaje.
Desde que el ex jefe de Gobierno porteño Jorge Telerman, pionero en la materia, notificó por Internet, en plena campaña a jefe de gobierno porteño, que se bajaba de la elección, muchos dirigentes siguieron sus pasos. Entre ellos, las diputadas del Pro Gabriela Michetti y Paula María Bertol; el diputado por Nuevo Encuentro Popular y Solidario, Martín Sabbatella; el legislador oficialista Diego Kravetz y el jefe de gobierno Mauricio Macri, optan por las redes sociales a la hora de hacer grandes anuncios, exponer plataformas y reclutar militantes. Hacer click es más sencillo y menos cansador que recorrer el país. Permite analizar el costo de cada palabra escrita y llegar al electorado más joven. Pero, ¿en qué plano queda el ciudadano que no tiene acceso a la web? ¿Los políticos evitan el contacto personal para no quedar expuestos a las críticas? ¿El desafío de la era globalizada esconde la degradación de la política?
Para Adriana Amado Suárez, socióloga especializada en medios, “hay una sobrestimación de las redes sociales cuando de sociales no tienen nada. Muchas veces, incluso, no son los políticos de puño y letra quienes responden los mensajes sino sus asesores, y eso lo hace doblemente virtual. Tener un mail te quita tiempo; tener uno público, uno personal y uno del partido más; participar en redes ya es un absurdo porque en lugar de conectarte te aleja de la realidad. El uso que los políticos le dan a los portales responde a su egocentrismo, a querer ser alabados y dar la sensación de que llegan a multitudes”.
Desde que el vicepresidente Julio Cobos votó en contra de las retenciones móviles al sector agropecuario fueron contadas las veces que dio notas a la prensa. Sin embargo, su página en Facebook está siempre actualizada. El 20 de enero, por caso, en medio del debate sobre la remoción de Martín Redrado de la presidencia del Banco Central, Cleto rogó: “Le pido a la Presidente que por el bien del país reconsidere su decisión y viaje a China. Cada vez que he estado a cargo del Poder Ejecutivo he cumplido con las funciones correspondientes y nunca he tomado ninguna decisión, ni firmado ningún decreto, ni he realizado ninguna acción en contra de las políticas del Poder Ejecutivo Nacional”. Quince días antes también había despertado la atención de más de un militante cibernauta cuando pasado el mediodía tipeó: “Al radicalismo, a diferencia del peronismo, nunca se le perdona nada. El justicialismo tiene la particularidad de que cuando las cosas le salen mal se lo atribuyen a los movimientos. Estoy dispuesto a romper ese mito de que el radicalismo no puede gobernar”.
El éxito que tienen en televisión las secciones “A la calle con Malnatti” –Telenoche, Canal 13– o “Decícelo en la cara” –CQC, Telefé–, donde se junta a los políticos con los ciudadanos para que puedan expresarle en la cara críticas y elogios a sus mandatarios, es comparable al fenómeno online donde los políticos buscan ser leídos y los ciudadanos transmiten dudas, realizan planteos y aplauden gestiones.
Bertol, Michetti y Kravetz están en el trono de los mandatarios que más publicaciones suben por día. Sus post no incluyen mensajes apocalípticos sino que describen su jornada diaria. Cuentan novedades de sus bloques, anticipan proyectos y detallan viajes. El legislador porteño incluso reflexiona online: “Lo bueno de los viernes es que las reuniones son más breves”. Y Michetti, hasta describió la jura de los nuevos diputados por Twitter: “Estoy en el recinto de diputados, mi familia en el palco justo atrás mío. Los peronistas cantan la marcha”.
“La política profesional tradicional viene degradándose, viene separándose de la sociedad civil. Tal vez estemos en el umbral de una nueva forma de hacer política. El desafío tecnológico está en todas partes y a toda hora. Los políticos no quedan afuera. Saben que su relación con la sociedad ha sufrido un gran desgaste en los últimos años. Y buscan acercarse a la aceptación de la sociedad civil”, explica el encuestador y politólogo Ricardo Rouvier.
El vicejefe de gobierno Juan Manuel Abal Medina coincide con Rouvier. “Es una forma directa, simple y desacantonada de hacer conocer una opinión o desmentir un rumor. No reemplaza una conferencia de prensa o una entrevista pero si al típico comunicado”.
En medio del debate sobre el matrimonio gay, Macri al mismo tiempo que envió una gacetilla a los medios anunció en simultáneo por Facebook, YouTube y Twitter que no iba a apelar el fallo que habilitaba la unión. “El mundo va en esta dirección. Tenemos que convivir y aceptar esta realidad. Tuve un debate interno importante, sopesando mi formación, mi historia en la búsqueda de las mejores costumbres y mejores libertades para la sociedad. Siento que es un paso adelante”, expresó Mauricio.
La razón por la cual Macri eligió la web para dar un mensaje tan delicado es clave: “Aquellos que quieren expresarse sobre temas delicados utilizan espacios propios para asegurarse que el lector va a recibir el mensaje tal cual ellos quieren: sin cortes por falta de espacio ni tergiversaciones –explica Juan Manuel Aurelio, director de proyectos de la consultora Julio Aurelio–. De todas formas, la comunicación es sólo interna ya que le hablan a sus `amigos´, a personas que ya se identifican con ese espacio. Son pocas las veces que logran difusión masiva”.
Sobre la difusión de los mensajes posteados, la consultora de Analogías Analía del Franco difiere: “Los políticos que develan cosas por la web saben que los grandes medios van a tomar las publicaciones ya que todos los periodistas googlean y tienen cuenta en Facebook. Todavía la comunicación política 2.0 no está tan desarrollada y que un dirigente haga anuncios online es una novedad”.
Otro de los políticos que sentó posición de forma cibernética durante las últimas semanas fue Martín Sabbatella: “Nosotros apoyamos el uso de las reservas y la remoción del presidente del Banco Central. Martín Redrado debería renunciar ya. Estamos convencidos de que es la política la que debe marcar el rumbo de la actividad financiera del país, y no a la inversa”, escribió en Facebook.
La importancia que los políticos depositan en las redes sociales quedó reafirmada con este artículo: Abal Medina y Anibal Ibarra, entre otros políticos, recibieron un cuestionario propuesto por este medio a través de Facebook y en menos de una hora los dos habían contestado.
La Coalición Cívica, el partido liderado por Elisa Carrio, también sacó los frutos de la tecnología 2.0. Durante la última campaña electoral consiguió, a través de un grupo en Facebook, 1600 fiscales de mesa.
En períodos electorales, el presidente norteamericano Barack Obama desarrolló su propia red social, consiguió cinco millones de seguidores y posteó más de 139 mil videos. Con su triunfo sentó precedente. Sin embargo el legislador porteño Aníbal Ibarra no atribuye a Internet la avalancha de votos: “Los votos dependen del contenido que se transmite. Las redes sociales son una herramienta más. De lo contrario sería subestimar al público que recibe el mensaje”.
Así las cosas, los candidatos locales en las elecciones legislativas de 2009 siguieron el ejemplo del actual presidente estadounidense. Cobos, los diputados Francisco De Narváez y Carlos Heller, Macri, Pino Solanas y Michetti abrieron cuentas en Twitter antes de la elección legislativa. Durante la campaña llegaron a postear hasta 210 veces al mes.
Las redes sociales continúan perfilándose como medios que transforman las maneras de vincularse. La política se verá también modificada por estas herramientas ya que, quienes la ejerzan, deberán adaptarse a las nuevas maneras que tienen los votantes de relacionarse entre sí y con el mundo. Ya hay varios adelantados. Queda por preguntarse cómo será el mapa argentino de la política web 2.0.







