Espectáculos
22.03.2010
Asignación por hijo: crecieron los índices de escolaridad y el consumo de alimentos
El beneficio reactivó, a través de las condiciones impuestas para adquirirlo, la estadística de inscripción en colegios públicos, y le dio a la vez un importante empuje al consumo de productos alimenticios básicos.
Por:
INFOnews
Por Leandro Renou
Desde que se puso formalmente en práctica, en noviembre de 2009, la Asignación Universal por Hijo (AUH) –política que asiste socialmente a familias de bajos recursos con montos de entre $180 y $720 mensuales– empezó a forzar una serie de modificaciones en el escenario de inclusión pedagógica y de consumo de alimentos básicos que, según los especialistas, podría transformarse en tendencia si se refuerza el envión con un seguimiento del fenómeno por parte de los estados nacional, provincial y municipales: las últimas cifras que grafican el nivel de adhesión a la AUH evidencian que, por un lado, en comparación con los primeros meses del año pasado, han crecido más de un 30% los pedidos de vacantes en instituciones educativas de carácter público; y, por otro, también ha subido la venta de productos alimenticios de primera necesidad entre un 10 y un 15%.
En cuanto al detalle de la escolaridad, la mayor cantidad de inscriptos se ha dado, sobre todo, en establecimientos secundarios y jardines de infantes.
En tanto, en materia de alimentos, el segundo y tercer cordón del Conurbano fueron los puntales de la remontada en el consumo: en orden de importancia, crecieron fuerte las ventas de harina y derivados, aceites y arroz y, por cuestiones estacionales, hubo más movilidad en los rubros textiles y de útiles escolares; en contraposición, los sectores más humildes manifestaron una reacción negativa ante el aumento del precio de la carne, reduciendo en más de un 20% su nivel de compras en comparación con el año pasado.
La AUH se creó a través del Decreto Nº 1602/09, y estipula una asistencia de $180 mensuales por cada hijo menor de 18 años ($720 en el caso de hijos con discapacidad), de los cuales $144 se perciben de manera directa y $36 se acumulan en un fondo que se cobra a fin de cada año, siempre y cuando el beneficiario haya cumplido al pie de la letra con las exigencias de escolaridad y vacunación.
Hasta el momento, la AUH la cobran alrededor de 3.500.000 hijos de padres desocupados, con trabajo informal y sueldos inferiores al salario mínimo, y monotributistas sociales o trabajadores del servicio doméstico. En este marco, y teniendo en cuenta la universalidad que debería alcanzar el beneficio, ya se estudian algunos cambios: según adelantó esta semana el titular de ANSES, Diego Bossio, está en carpeta una modificación en la asignación que permitirá ampliar la asistencia a otros 150 mil chicos, incluyendo además a los padres que son monotributistas en las categorías más bajas.
De todas maneras, el funcionario no esquivó el escenario real y reconoció que todavía hay más de 500 mil jóvenes que viven en situación de pobreza y que no logran ser alcanzados por al AUH. Concretamente, de la última Encuesta Permanente de Hogares elaborada por el INDEC, se desprende que hay en la Argentina un 13,9% de la población que vive por debajo de la línea de pobreza, cifra que en el Conurbano Bonaerense alcanza algo más del 12%.
Comercio. El análisis del sector empresarial es positivo respecto a la evolución del consumo, aunque muestra un grado de preocupación por subas en alimentos como la carne vacuna, que han corrido de entre sus clientes a los sectores más desprotegidos. Según explicó Miguel Calvete, vocero de la Cámara de Autoservicios Chinos, el sector oriental de almacenes barriales, en las zonas más humildes, ha experimentado un crecimiento en las ventas del orden del 8 y 10%, “centrado sobre todo en alimentos no perecederos”.
Para Calvete, “es claro que el dinero de la AUH se está volcando al consumo y, en este marco, es importante que los precios de los alimentos básicas se mantengan sin variaciones radicales, para no complicar la cadena de consumo que se viene dando desde fines del año pasado”. La estadística del INDEC respecto al comportamiento de los precios señala que, en la comparación interanual, en febrero de este año se registró una suba en el valor de los alimentos y bebidas en torno del 2,6%, mientras que las carnes treparon un 8,7%. De todas formas, fuentes del mercado adelantaron que, “en lo que va de marzo, está habiendo más subas en alimentos básicos, por lo que hay que empezar a ser cuidadosos”.
En tanto, desde la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), que agrupa a medianos y grandes comercios señalaron que las ventas han crecido un 10% en general, con números que podrían llegar al 15% en los núcleos más pobres, como algunos barrios del Partido de La Matanza, San Isidro y Florencio Varela.
Respecto del impacto en la compra y venta de alimentos de primera necesidad que tendrá la Asignación por Hijo, los economistas manifiestan diferentes puntos de vista: por un lado, los más radicales aseguran que la inflación, hoy, corre más rápido que los montos otorgados y “se terminará comiendo la compensación a los más humildes”.
Los más analíticos, en cambio, si bien señalan a la suba de precios como una amenaza posible, creen que el problema se puede resolver sentando a todos los actores a la mesa. Es el caso del economista, ex subsecretario de Comercio Interior y ex titular de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, Roberto Dvoskin, quien aseguró a BAE que la AUH “va a generar una suba del consumo equivalente a 1 punto del Producto Bruto Interno (PBI)”. Para Dvoskin, quien atravesó en su gestión la hiperinflación más importante de la historia del país, expresó que “es previsible una suba de precios en los alimentos de la canasta básica, pero es solucionable comprendiendo que se trata de un tema social y no económico”.
Por su parte, Fausto Spotorno, del Estudio Orlando Ferreres y Asociados, aporta otra visión al decir que, “naturalmente, la medida es buena a nivel social y va impulsar el consumo, pero es necesario a la vez corregir el desorden que existe en materia de otorgamiento de políticas sociales”. Spotorno plantea la necesidad de que haya más control estatal en la asignación de los diferentes planes de asistencia que coexisten en el país, para así lograr utilizar más eficientemente los dineros del Estado. “Una vez que esté unificado el tema de las asignaciones, y se evalúe cómo se financia la AUH, ahí sí se va a poder ver más claramente la suba en el consumo”, concluyó.
En coincidencia con Dvoskin, el lic. Ernesto Kritz, economista titular de SEL Consultores, que en el marco del último Coloquio de IDEA afirmó que el fondo de la AUH “sea administrado por ANSES, hace que sea más eficaz”, justificó ante este diario su concepto: “la ANSES está técnicamente dotada para hacerlo, y creo que es el medio más adecuado para empezar a poner un control y minimizar los riesgos de la utilización clientelista de los planes sociales”, explicó. Además, en materia de precios, destacó que la AUH “tuvo un primer impacto fuerte y logró que muchas familias salgan de la indigencia”, aunque alertó respecto a la escalada de precios que, de darse, “impactaría de manera negativa en una asignación que, por ahora, sigue siendo una suma fija”.
Revertir la tendencia de la escolaridad privada. En diálogo con Buenos Aires Económico, voceros del Director General de Educación Bonaerense, Mario Oporto, aseguraron que “era la idea que la asignación por hijo generara un efecto positivo en la inscripción a escuelas públicas” y que se trata “del punto de partida de una política que debe seguir creciendo”. Si bien las cifras del impacto en la educación de la AUH son, a priori, positivas, especialistas consultados por BAE aseguran que, por el momento, responden a que, para acceder al beneficio, hay que seguir una serie de condiciones bastante estrictas.
La referencia es a que aún no se percibe un movimiento genuino de retorno de los alumnos a la educación pública, aunque sí podría darse con un respaldo estatal en el control de la regularidad y la calidad educativa del sector. Desde la salida de la convertibilidad y con los sucesivos pedidos de aumento de los gremios de la educación y sus consecuentes paros de actividades, la prioridad para muchas de las familias argentinas fue invertir, en la medida de lo posible, en educación privada, un sector que, sin garantizar calidad, sí cumplía con los cronogramas anuales de clases: actualmente, sólo en la provincia de Buenos Aires, hay más de 3 millones de alumnos, de ese total, 1.400.000 asisten a escuelas privadas.
Justamente, una de las ideas paralelas de la AUH es revertir la tendencia hacia la educación privada, logrando que las familias vuelvan a confiar en la escuela pública. Para Roberto Baradel, titular de SUTEBA, la medida “es muy buena y el dato de mayor inscripción a escuelas públicas es positivo porque indica que hay más inclusión y, como consecuencia, menos chicos que no van al colegio”, y agregó que hoy “está garantizada, con la AUH, la base económica para que las familias puedan enviar a sus hijos a la escuela”. Con los números del crecimiento en la mano, Baradel opinó que ahora hay que reforzar las falencias del sistema actual: “si bien en estos últimos años hubo más inversión en educación que en los ´90 -explicó-, hay que profundizar aún más. Se necesita más dinero para infraestructura y, sobre todo, para capacitación”.
La situación de los niños y jóvenes en edad escolar se hace gráfica con la última estadística de ANSES: en la Argentina hay 12,9 millones de menores de 18 años. De ese total, 3 millones se encuentran fuera del sistema; 2 millones pertenecen al Plan Familias; y 4,5 millones están incluidos en el sistema tradicional de asignaciones familiares.
Por otra parte, hay 400 mil no perciben ningún tipo de beneficio porque sus padres tienen salarios que superan los $4.800, tope para recibir una asignación familiar
Los restante tres millones son menores con cobertura de otros planes sociales.
Desde que se puso formalmente en práctica, en noviembre de 2009, la Asignación Universal por Hijo (AUH) –política que asiste socialmente a familias de bajos recursos con montos de entre $180 y $720 mensuales– empezó a forzar una serie de modificaciones en el escenario de inclusión pedagógica y de consumo de alimentos básicos que, según los especialistas, podría transformarse en tendencia si se refuerza el envión con un seguimiento del fenómeno por parte de los estados nacional, provincial y municipales: las últimas cifras que grafican el nivel de adhesión a la AUH evidencian que, por un lado, en comparación con los primeros meses del año pasado, han crecido más de un 30% los pedidos de vacantes en instituciones educativas de carácter público; y, por otro, también ha subido la venta de productos alimenticios de primera necesidad entre un 10 y un 15%.
En cuanto al detalle de la escolaridad, la mayor cantidad de inscriptos se ha dado, sobre todo, en establecimientos secundarios y jardines de infantes.
En tanto, en materia de alimentos, el segundo y tercer cordón del Conurbano fueron los puntales de la remontada en el consumo: en orden de importancia, crecieron fuerte las ventas de harina y derivados, aceites y arroz y, por cuestiones estacionales, hubo más movilidad en los rubros textiles y de útiles escolares; en contraposición, los sectores más humildes manifestaron una reacción negativa ante el aumento del precio de la carne, reduciendo en más de un 20% su nivel de compras en comparación con el año pasado.
La AUH se creó a través del Decreto Nº 1602/09, y estipula una asistencia de $180 mensuales por cada hijo menor de 18 años ($720 en el caso de hijos con discapacidad), de los cuales $144 se perciben de manera directa y $36 se acumulan en un fondo que se cobra a fin de cada año, siempre y cuando el beneficiario haya cumplido al pie de la letra con las exigencias de escolaridad y vacunación.
Hasta el momento, la AUH la cobran alrededor de 3.500.000 hijos de padres desocupados, con trabajo informal y sueldos inferiores al salario mínimo, y monotributistas sociales o trabajadores del servicio doméstico. En este marco, y teniendo en cuenta la universalidad que debería alcanzar el beneficio, ya se estudian algunos cambios: según adelantó esta semana el titular de ANSES, Diego Bossio, está en carpeta una modificación en la asignación que permitirá ampliar la asistencia a otros 150 mil chicos, incluyendo además a los padres que son monotributistas en las categorías más bajas.
De todas maneras, el funcionario no esquivó el escenario real y reconoció que todavía hay más de 500 mil jóvenes que viven en situación de pobreza y que no logran ser alcanzados por al AUH. Concretamente, de la última Encuesta Permanente de Hogares elaborada por el INDEC, se desprende que hay en la Argentina un 13,9% de la población que vive por debajo de la línea de pobreza, cifra que en el Conurbano Bonaerense alcanza algo más del 12%.
Comercio. El análisis del sector empresarial es positivo respecto a la evolución del consumo, aunque muestra un grado de preocupación por subas en alimentos como la carne vacuna, que han corrido de entre sus clientes a los sectores más desprotegidos. Según explicó Miguel Calvete, vocero de la Cámara de Autoservicios Chinos, el sector oriental de almacenes barriales, en las zonas más humildes, ha experimentado un crecimiento en las ventas del orden del 8 y 10%, “centrado sobre todo en alimentos no perecederos”.
Para Calvete, “es claro que el dinero de la AUH se está volcando al consumo y, en este marco, es importante que los precios de los alimentos básicas se mantengan sin variaciones radicales, para no complicar la cadena de consumo que se viene dando desde fines del año pasado”. La estadística del INDEC respecto al comportamiento de los precios señala que, en la comparación interanual, en febrero de este año se registró una suba en el valor de los alimentos y bebidas en torno del 2,6%, mientras que las carnes treparon un 8,7%. De todas formas, fuentes del mercado adelantaron que, “en lo que va de marzo, está habiendo más subas en alimentos básicos, por lo que hay que empezar a ser cuidadosos”.
En tanto, desde la Cámara Argentina de Supermercados (CAS), que agrupa a medianos y grandes comercios señalaron que las ventas han crecido un 10% en general, con números que podrían llegar al 15% en los núcleos más pobres, como algunos barrios del Partido de La Matanza, San Isidro y Florencio Varela.
Respecto del impacto en la compra y venta de alimentos de primera necesidad que tendrá la Asignación por Hijo, los economistas manifiestan diferentes puntos de vista: por un lado, los más radicales aseguran que la inflación, hoy, corre más rápido que los montos otorgados y “se terminará comiendo la compensación a los más humildes”.
Los más analíticos, en cambio, si bien señalan a la suba de precios como una amenaza posible, creen que el problema se puede resolver sentando a todos los actores a la mesa. Es el caso del economista, ex subsecretario de Comercio Interior y ex titular de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia durante el Gobierno de Raúl Alfonsín, Roberto Dvoskin, quien aseguró a BAE que la AUH “va a generar una suba del consumo equivalente a 1 punto del Producto Bruto Interno (PBI)”. Para Dvoskin, quien atravesó en su gestión la hiperinflación más importante de la historia del país, expresó que “es previsible una suba de precios en los alimentos de la canasta básica, pero es solucionable comprendiendo que se trata de un tema social y no económico”.
Por su parte, Fausto Spotorno, del Estudio Orlando Ferreres y Asociados, aporta otra visión al decir que, “naturalmente, la medida es buena a nivel social y va impulsar el consumo, pero es necesario a la vez corregir el desorden que existe en materia de otorgamiento de políticas sociales”. Spotorno plantea la necesidad de que haya más control estatal en la asignación de los diferentes planes de asistencia que coexisten en el país, para así lograr utilizar más eficientemente los dineros del Estado. “Una vez que esté unificado el tema de las asignaciones, y se evalúe cómo se financia la AUH, ahí sí se va a poder ver más claramente la suba en el consumo”, concluyó.
En coincidencia con Dvoskin, el lic. Ernesto Kritz, economista titular de SEL Consultores, que en el marco del último Coloquio de IDEA afirmó que el fondo de la AUH “sea administrado por ANSES, hace que sea más eficaz”, justificó ante este diario su concepto: “la ANSES está técnicamente dotada para hacerlo, y creo que es el medio más adecuado para empezar a poner un control y minimizar los riesgos de la utilización clientelista de los planes sociales”, explicó. Además, en materia de precios, destacó que la AUH “tuvo un primer impacto fuerte y logró que muchas familias salgan de la indigencia”, aunque alertó respecto a la escalada de precios que, de darse, “impactaría de manera negativa en una asignación que, por ahora, sigue siendo una suma fija”.
Revertir la tendencia de la escolaridad privada. En diálogo con Buenos Aires Económico, voceros del Director General de Educación Bonaerense, Mario Oporto, aseguraron que “era la idea que la asignación por hijo generara un efecto positivo en la inscripción a escuelas públicas” y que se trata “del punto de partida de una política que debe seguir creciendo”. Si bien las cifras del impacto en la educación de la AUH son, a priori, positivas, especialistas consultados por BAE aseguran que, por el momento, responden a que, para acceder al beneficio, hay que seguir una serie de condiciones bastante estrictas.
La referencia es a que aún no se percibe un movimiento genuino de retorno de los alumnos a la educación pública, aunque sí podría darse con un respaldo estatal en el control de la regularidad y la calidad educativa del sector. Desde la salida de la convertibilidad y con los sucesivos pedidos de aumento de los gremios de la educación y sus consecuentes paros de actividades, la prioridad para muchas de las familias argentinas fue invertir, en la medida de lo posible, en educación privada, un sector que, sin garantizar calidad, sí cumplía con los cronogramas anuales de clases: actualmente, sólo en la provincia de Buenos Aires, hay más de 3 millones de alumnos, de ese total, 1.400.000 asisten a escuelas privadas.
Justamente, una de las ideas paralelas de la AUH es revertir la tendencia hacia la educación privada, logrando que las familias vuelvan a confiar en la escuela pública. Para Roberto Baradel, titular de SUTEBA, la medida “es muy buena y el dato de mayor inscripción a escuelas públicas es positivo porque indica que hay más inclusión y, como consecuencia, menos chicos que no van al colegio”, y agregó que hoy “está garantizada, con la AUH, la base económica para que las familias puedan enviar a sus hijos a la escuela”. Con los números del crecimiento en la mano, Baradel opinó que ahora hay que reforzar las falencias del sistema actual: “si bien en estos últimos años hubo más inversión en educación que en los ´90 -explicó-, hay que profundizar aún más. Se necesita más dinero para infraestructura y, sobre todo, para capacitación”.
La situación de los niños y jóvenes en edad escolar se hace gráfica con la última estadística de ANSES: en la Argentina hay 12,9 millones de menores de 18 años. De ese total, 3 millones se encuentran fuera del sistema; 2 millones pertenecen al Plan Familias; y 4,5 millones están incluidos en el sistema tradicional de asignaciones familiares.
Por otra parte, hay 400 mil no perciben ningún tipo de beneficio porque sus padres tienen salarios que superan los $4.800, tope para recibir una asignación familiar
Los restante tres millones son menores con cobertura de otros planes sociales.







