Espectáculos
23.06.2010
Gremios contra el trabajo forzoso
Millones de personas son víctimas de maniobras que muchas veces se realizan bajo falsas promesas de trabajo. Un informe de la Central Sindical Internacional advierte sobre este flagelo universal.
Por:
INFOnews
Por Héctor Medina
Aunque muchas veces se piensan como prácticas erradicadas siglos atrás, el trabajo forzoso y el tráfico de personas siguen teniendo una vergonzosa actualidad en numerosos países, incluida la Argentina, donde cada tanto se devela la trama de padecimientos que atraviesan personas de otros países que se ven reducidas a condiciones inhumanas de trabajo por patrones inescrupulosos.
En vista de esta realidad extendida por los cinco continentes, gremios de todo el mundo nucleados en la Central Sindical Internacional (CSI) presentaron un informe reciente sobre la situación de los trabajadores forzosos en todo el mundo, y destacaron el rol que los sindicatos pueden jugar para fomentar la erradicación de estas prácticas.
Al respecto, el secretario general de la CSI, Guy Ryder, explicó que “la globalización y la creciente brecha entre países ricos y pobres ha fomentado la migración por el trabajo, la cual, junto con las restrictivas normativas de migración, es mayoritariamente clandestina y abusiva. Durante siglos pasados, los barcos europeos proporcionaban asentamientos coloniales en las Américas con esclavos africanos. Hoy en día existen agentes laborales que suministran a los mercados de trabajo industrializados trabajadores procedentes del mundo en desarrollo que son forzados a aceptar cualquier tipo de términos y condiciones de transporte y trabajo. La trata de trabajadores es el tercer mayor negocio del crimen organizado después de las drogas y el tráfico de armas”.
Agrega el dirigente británico que “el movimiento sindical internacional ha tenido un rol histórico en la lucha contra el trabajo forzoso a través de legislaciones abolicionistas y leyes internacionales, la sindicalización, el diálogo social y la asistencia directa. En la práctica, aunque las cifras de trabajadores forzosos han disminuido considerablemente, el final de la esclavitud no es todavía una realidad. La comunidad global por entero tiene que hacer mucho más”, añadió.
El informe de la CSI recuerda que “aun cuando el comercio de esclavos fue abolido hace doscientos años, hoy día son muchos los millones de personas que siguen viviendo en la esclavitud como trabajadores forzosos. El trabajo forzoso adopta numerosas formas, incluida la servidumbre por deudas y la trata de personas, pero siempre implica que las personas se ven obligadas a trabajar contra su voluntad bajo la amenaza de alguna forma de pena o castigo”.
De acuerdo con el documento llamado “Cómo luchar contra el trabajo forzoso y la trata de personas”, el trabajo forzoso existe en todos los continentes y afecta tanto a los países desarrollados como a los que se encuentran en desarrollo. En este aspecto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calculó en el 2005 que existen por lo menos 12,3 millones de personas víctimas del trabajo forzoso en todo el mundo, y que los niños representan entre el 40 y el 50% de las víctimas. El organismo laboral internacional destaca por su parte que “el trabajo forzoso u obligatorio implica la violación tanto de los derechos fundamentales de la persona humana como los fundamentales en el trabajo. El trabajo forzoso es la antítesis del trabajo decente, razón por la cual la OIT reconoce su eliminación como uno de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, que ha de ser respetado por todos sus países miembros”.
Los datos relevados por la CSI indican que más del 80% de todas las personas víctimas de trata son mujeres y niñas, y cuando la trata se realiza con fines de explotación sexual esta cifra aumenta al 98% de casos.
Las personas víctimas de la trata de seres humanos se encuentran tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, si bien representan un porcentaje claramente significativo de los casos de trabajo forzoso en los países en desarrollo. Por ejemplo, en el Oriente Medio y África del Norte las personas víctimas de trata representan más del 75% del total de trabajo forzoso.
Respecto de los mecanismos de coerción que utilizan los denominados agentes privados para obligar a las personas a trabajar contra su voluntad en condiciones con las que no están de acuerdo, la CSI destaca entre las más importantes a la servidumbre por deudas, las restricciones a la libertad de circulación, las amenazas y el uso de la violencia.
Los empleadores que se aprovechan del trabajo forzoso también manipulan la remuneración y las condiciones laborales para inflar las deudas existentes, o crear una deuda que antes no existía. Esta manipulación puede hacerse a través de uno o más de los siguientes métodos:
• cobro de precios excesivos por el transporte, herramientas, alimentos, alojamiento y los intereses de los préstamos existentes.
• Pago de salarios inferiores al salario mínimo y en especie.
• Suspensión del trabajo por cierto período de tiempo.
• Sustitución de contrato.
• Impago, pago diferido o insuficiente de los salarios.
• Deducciones ilegales de los salarios.
Todas las prácticas anteriores pueden utilizase para incrementar la deuda de los trabajadores, o hacer imposible que puedan pagarla. Y una vez que se ven atrapados en una situación de servidumbre por deudas, muchos se sienten incapaces de negarse a efectuar el trabajo que se les impone, o de impugnar el carácter leonino de las condiciones del préstamo.
El informe señala que el préstamo puede provenir de amigos, familiares o terceros legítimos sobre la base de que el trabajador migrante podrá así mantener a su familia y proveer para su futuro. La idea de volver a casa sin poder pagar su deuda es inconcebible para la mayoría de los migrantes, aun cuando se dan cuenta de que el trabajo que se les prometió no existe y se encuentran trabajando en condiciones de explotación durante un período de tiempo indefinido.
Para la CSI “ésta es, precisamente, la situación en la que se encontraron numerosas mujeres que emigraron de la República Dominicana a la Argentina en la década de los ’90”.
Un estudio sobre estas personas migrantes reveló que más del 50% había pedido una hipoteca sobre su casa o la casa de sus padres, o un préstamo bancario para financiar un viaje para conseguir trabajo en la Argentina. Sin embargo, a su llegada, muchas se encontraron con que el trabajo prometido era mentira y se vieron forzadas a ejercer la prostitución.
La investigación de la OIT reveló que entre las personas víctimas de la trata, el 43% lo son con fines de explotación sexual comercial, el 32% con fines de explotación económica y el 25% son una combinación de ambas. Para el organismo laboral el trabajo forzoso el siglo XXI se debe principalmente a agentes privados que desean una abundante oferta de mano de obra barata, e inclusive gratuita, y se observa particularmente en sectores que requieren una mano de obra intensiva y/o los no reglamentados, tales como:
• Agricultura y pesca.
• Trabajo doméstico.
• Construcción, minería, canteras y fábricas de ladrillos.
• Manufactura, transformación y envasado.
• Prostitución y explotación sexual.
• Comercio y actividades ilegales.
Al mismo tiempo, la OIT estima que uno de cada cinco trabajadores forzosos en el mundo es una persona víctima de trata. La trata de personas implica el desplazamiento de una persona utilizando la violencia, la coacción o el engaño. Según estimaciones de la OIT, el número mínimo de personas víctimas del trabajo forzoso como resultado de la trata es de 2,45 millones. En estos días, mediante la firma de diversos convenios, gobiernos de todo el mundo avanzan hacia formas de eliminación de estas prácticas, que devuelven al ser humano a épocas que parecían superadas.
Aunque muchas veces se piensan como prácticas erradicadas siglos atrás, el trabajo forzoso y el tráfico de personas siguen teniendo una vergonzosa actualidad en numerosos países, incluida la Argentina, donde cada tanto se devela la trama de padecimientos que atraviesan personas de otros países que se ven reducidas a condiciones inhumanas de trabajo por patrones inescrupulosos.
En vista de esta realidad extendida por los cinco continentes, gremios de todo el mundo nucleados en la Central Sindical Internacional (CSI) presentaron un informe reciente sobre la situación de los trabajadores forzosos en todo el mundo, y destacaron el rol que los sindicatos pueden jugar para fomentar la erradicación de estas prácticas.
Al respecto, el secretario general de la CSI, Guy Ryder, explicó que “la globalización y la creciente brecha entre países ricos y pobres ha fomentado la migración por el trabajo, la cual, junto con las restrictivas normativas de migración, es mayoritariamente clandestina y abusiva. Durante siglos pasados, los barcos europeos proporcionaban asentamientos coloniales en las Américas con esclavos africanos. Hoy en día existen agentes laborales que suministran a los mercados de trabajo industrializados trabajadores procedentes del mundo en desarrollo que son forzados a aceptar cualquier tipo de términos y condiciones de transporte y trabajo. La trata de trabajadores es el tercer mayor negocio del crimen organizado después de las drogas y el tráfico de armas”.
Agrega el dirigente británico que “el movimiento sindical internacional ha tenido un rol histórico en la lucha contra el trabajo forzoso a través de legislaciones abolicionistas y leyes internacionales, la sindicalización, el diálogo social y la asistencia directa. En la práctica, aunque las cifras de trabajadores forzosos han disminuido considerablemente, el final de la esclavitud no es todavía una realidad. La comunidad global por entero tiene que hacer mucho más”, añadió.
El informe de la CSI recuerda que “aun cuando el comercio de esclavos fue abolido hace doscientos años, hoy día son muchos los millones de personas que siguen viviendo en la esclavitud como trabajadores forzosos. El trabajo forzoso adopta numerosas formas, incluida la servidumbre por deudas y la trata de personas, pero siempre implica que las personas se ven obligadas a trabajar contra su voluntad bajo la amenaza de alguna forma de pena o castigo”.
De acuerdo con el documento llamado “Cómo luchar contra el trabajo forzoso y la trata de personas”, el trabajo forzoso existe en todos los continentes y afecta tanto a los países desarrollados como a los que se encuentran en desarrollo. En este aspecto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calculó en el 2005 que existen por lo menos 12,3 millones de personas víctimas del trabajo forzoso en todo el mundo, y que los niños representan entre el 40 y el 50% de las víctimas. El organismo laboral internacional destaca por su parte que “el trabajo forzoso u obligatorio implica la violación tanto de los derechos fundamentales de la persona humana como los fundamentales en el trabajo. El trabajo forzoso es la antítesis del trabajo decente, razón por la cual la OIT reconoce su eliminación como uno de los principios y derechos fundamentales en el trabajo, que ha de ser respetado por todos sus países miembros”.
Los datos relevados por la CSI indican que más del 80% de todas las personas víctimas de trata son mujeres y niñas, y cuando la trata se realiza con fines de explotación sexual esta cifra aumenta al 98% de casos.
Las personas víctimas de la trata de seres humanos se encuentran tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, si bien representan un porcentaje claramente significativo de los casos de trabajo forzoso en los países en desarrollo. Por ejemplo, en el Oriente Medio y África del Norte las personas víctimas de trata representan más del 75% del total de trabajo forzoso.
Respecto de los mecanismos de coerción que utilizan los denominados agentes privados para obligar a las personas a trabajar contra su voluntad en condiciones con las que no están de acuerdo, la CSI destaca entre las más importantes a la servidumbre por deudas, las restricciones a la libertad de circulación, las amenazas y el uso de la violencia.
Los empleadores que se aprovechan del trabajo forzoso también manipulan la remuneración y las condiciones laborales para inflar las deudas existentes, o crear una deuda que antes no existía. Esta manipulación puede hacerse a través de uno o más de los siguientes métodos:
• cobro de precios excesivos por el transporte, herramientas, alimentos, alojamiento y los intereses de los préstamos existentes.
• Pago de salarios inferiores al salario mínimo y en especie.
• Suspensión del trabajo por cierto período de tiempo.
• Sustitución de contrato.
• Impago, pago diferido o insuficiente de los salarios.
• Deducciones ilegales de los salarios.
Todas las prácticas anteriores pueden utilizase para incrementar la deuda de los trabajadores, o hacer imposible que puedan pagarla. Y una vez que se ven atrapados en una situación de servidumbre por deudas, muchos se sienten incapaces de negarse a efectuar el trabajo que se les impone, o de impugnar el carácter leonino de las condiciones del préstamo.
El informe señala que el préstamo puede provenir de amigos, familiares o terceros legítimos sobre la base de que el trabajador migrante podrá así mantener a su familia y proveer para su futuro. La idea de volver a casa sin poder pagar su deuda es inconcebible para la mayoría de los migrantes, aun cuando se dan cuenta de que el trabajo que se les prometió no existe y se encuentran trabajando en condiciones de explotación durante un período de tiempo indefinido.
Para la CSI “ésta es, precisamente, la situación en la que se encontraron numerosas mujeres que emigraron de la República Dominicana a la Argentina en la década de los ’90”.
Un estudio sobre estas personas migrantes reveló que más del 50% había pedido una hipoteca sobre su casa o la casa de sus padres, o un préstamo bancario para financiar un viaje para conseguir trabajo en la Argentina. Sin embargo, a su llegada, muchas se encontraron con que el trabajo prometido era mentira y se vieron forzadas a ejercer la prostitución.
La investigación de la OIT reveló que entre las personas víctimas de la trata, el 43% lo son con fines de explotación sexual comercial, el 32% con fines de explotación económica y el 25% son una combinación de ambas. Para el organismo laboral el trabajo forzoso el siglo XXI se debe principalmente a agentes privados que desean una abundante oferta de mano de obra barata, e inclusive gratuita, y se observa particularmente en sectores que requieren una mano de obra intensiva y/o los no reglamentados, tales como:
• Agricultura y pesca.
• Trabajo doméstico.
• Construcción, minería, canteras y fábricas de ladrillos.
• Manufactura, transformación y envasado.
• Prostitución y explotación sexual.
• Comercio y actividades ilegales.
Al mismo tiempo, la OIT estima que uno de cada cinco trabajadores forzosos en el mundo es una persona víctima de trata. La trata de personas implica el desplazamiento de una persona utilizando la violencia, la coacción o el engaño. Según estimaciones de la OIT, el número mínimo de personas víctimas del trabajo forzoso como resultado de la trata es de 2,45 millones. En estos días, mediante la firma de diversos convenios, gobiernos de todo el mundo avanzan hacia formas de eliminación de estas prácticas, que devuelven al ser humano a épocas que parecían superadas.







