"¡Esa es mi casa!", vociferó un hombre mientras sonreía y señalaba la pantalla. En ese momento se proyectaban en la Legislatura porteña imágenes del Centro de Integración Monteagudo, un gran hogar ubicado en el barrio de Parque Patricios en el que conviven 114 hombres de entre 18 y 84 años que antes de estar ahí dormían en la calle.

Organizado por la diputada socialista Virginia González Gass, ayer la Legislatura de la Ciudad reconoció la tarea colosal que realiza la ONG Proyecto 7 en el Monteagudo. Entre representantes de varias agrupaciones sociales y políticas, funcionarios, los muchachos del Centro de Integración y periodistas, el Salón San Martín se llenó en lo que fue una emotiva ceremonia.

"Yo soy la cabeza, la cara -y no la más bonita- de un trabajo de muchísima gente y de muchos años". Así, entre bromas, Horacio Ávila, el titular de Proyecto 7 que vivió durante años en situación de calle, dejó en claro que el Monteagudo es parte de una gran lucha colectiva desde el 2010, cuando la ONG aceptó la propuesta del Gobierno porteño de hacerse cargo del establecimiento.

"Existen Monteagudos porque hay un sistema muy cruel que expulsa a las personas en situación de calle”

En el Centro, ubicado en Monteagudo 435, muchas decisiones son tomadas en asamblea entre los hombres que se alojan allí y los profesionales y referentes del espacio. "Sin ánimo de soberbia, es la única casa sostenida por la misma gente en situación de calle", destacó un orgulloso Ávila al tiempo que advirtió: "Existen Monteagudos porque hay un sistema muy cruel que expulsa a las personas en situación de calle”.

En un sentido discurso, Ávila nombró a muchos compañeros que forman parte de esta "casa grande", como la calificó: psicólogos, trabajadores sociales, talleristas, personal de maestranza, cocineros, profesores, fotógrafos, médicos, a los trabajadores del Buenos Aires Presente (BAP) y a los que ya no están. "Este reconocimiento está dedicado a los que fallecieron en la calle", finalizó. 

El Monteagudo cuenta con atención clínica y psicológica con profesionales in situ. Allí funciona una sede del programa Fines para la finalización del secundario y un microemprendimiento de panadería, además de la articulación con proyectos laborales externos.

En lo relativo a la formación y el empleo, tiene un proyecto integral en torno al cual los hombres pueden asistir a talleres de fotografía, arte, escritura, historia y radio, y el trabajo realizado es volcado en la revista “Nunca es tarde”, la primera publicación realizada íntegramente por personas en situación de calle.

Luego de Ávila, tomó la palabra el asesor legal del Espacio Carlos Mugica, que nuclea a más de 50 organizaciones que luchan contra la problemática de las personas que viven a la intemperie. El abogado destacó la "lucha intensa" de las agrupaciones por la Ley 3.706 que garantiza los derechos para las más de 17 mil personas que están en situación de calle en la Capital Federal. Dicha norma fue gestada por Proyecto 7 y la diputada González Gass allá por el 2010. 

Después habló Lila, docente del Centro Educativo Isauro Arancibia, que se dedica desde hace 15 años al aprendizaje de chicos y jóvenes que atraviesan una situación de alta vulnerabilidad social. Actualmente cuentan con 180 estudiantes, la mayoría no tienen techo, y 50 trabajadores. "Estamos muy orgullosos de ser maestros y maestras de chicos que se levantan cada día de la vereda para venir a estudiar", expresó. 

Tanto ella como Dante, un joven egresado del Centro y actual trabajador del establecimiento, manifestaron su preocupación ante la posibilidad de que se baje la edad de imputabilidad penal de los menores a los 14 años, tal como opinaron algunos políticos durante la campaña electoral. "Es mejor dar un incentivo para que los chicos tengan un proyecto y no estén en la cárcel. Como salí yo, pueden salir todos", anheló Dante.

En lo que siguió de la jornada el grupo Amigos en el Camino relató cómo son las recorridas nocturnas que realizan, el Comedor de Barrancas contó la necesidad que tienen de un espacio techado para el apoyo escolar que se brinda sobre el pasto y un integrante del proyecto EcoBolsas destacó al emprendimiento como una "herramienta de trabajo que apunta a la inclusión social". Todos resaltaron la importancia del Espacio Carlos Mugica y del trabajo en red que les permite ayudarse entre sí.

Con la reciente reglamentación de la Ley 3.706, las agrupaciones que lucharon por la norma se sentaron en una mesa de trabajo con la autoridad de aplicación, el Ministerio de Desarrollo Social porteño. La propuesta de las ONGs tiene tres ejes principales, según contó el integrante del Espacio y trabajador del Hogar Albisetti, Gustavo Viviani: participación de los personas en situación de calle en los dispositivos instalados, frenar el maltrato y la violencia contra los sin techo - "no está la UCEP, pero la Policía Metropolitana y Espacio Público hacen lo suyo", señaló el militante- y conformar a los paradores y hogares en centros de integración. Ahora están a la espera de una respuesta del Gobierno PRO, que tiene en sus manos una ley que - como alguien dijo ayer- es "un instrumento de liberación e integración" para miles de personas.