Argentina es uno de los países de América Latina y el Caribe con mayor proporción de personas mayores de 65 años cubiertas por el sistema previsional, según un estudio presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En Argentina, las prestaciones jubilatorias llegan al 90,4% de las personas mayores, un porcentaje que ubica al país en segundo lugar en la escala regional por detrás de Bolivia, donde el nivel de beneficiarios trepa al 96,7% debido a su programa de pensiones no contributivas, que explica casi tres cuartas partes del total.

El estudio "Hacia una pensión digna para todos en 2050" destaca que en la actualidad sólo 4 de cada 10 latinoamericanos y caribeños (44,7%) aporta al pago de un sistema de pensiones.

La proporción de contribuyentes activos, sin embargo, se eleva en el caso de la Argentina a 51,1% del total de trabajadores ocupados.

El promedio nacional de trabajadores con pensión (9 de cada 10) es muy superior al regional (62,5%, es decir, algo más de 6 de cada 10).

El promedio nacional de trabajadores con pensión (9 de cada 10) es muy superior al regional

La Argentina supera así a países como Brasil (donde la cobertura previsional abarca al 84,7% de las personas mayores de 65 años); Chile (82,8%); México (52,6%); y Perú (27,5%).

El informe del BID señala que la mayoría de las pensiones de la región son inferiores a 10 dólares al día, cifra que en el caso de la Argentina también se ubica por encima de ese promedio, con una media de entre 15 y 20 dólares.

Para 2050, advierte el organismo, unos 140 millones de adultos habrán alcanzado la edad de jubilación, y en ausencia de reformas, entre 47 y 60% de estas personas (de 66 a 83 millones de personas) "no habrá ahorrado lo necesario para recibir una pensión adecuada".

El estudio señala que "una reforma que otorgue una pensión universal y fomente el trabajo formal podría costar en torno a 1% del producto interno bruto".

"Asegurar una pensión antipobreza para todos los ciudadanos y favorecer la creación de empleo formal es factible en América Latina y el Caribe", indica el organismo.

Durante el acto de presentación del estudio, en Washington, el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, resaltó que fomentar el trabajo formal es clave para garantizar un sistema sostenible de pensiones.

“Creemos que una reforma de pensiones que impulse la creación de empleo formal no sólo tendría impacto sobre la productividad, sino que también fomentaría la inversión en infraestructuras y en el capital humano de la región”, afirmó Moreno.

Carmen Pagés-Serra, coautora del informe y jefa de la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del BID, apuntó que “las reformas deben establecer una pensión digna para todos".

El estudio del BID concluye que la reforma podría ser financiada a través de impuestos al consumo, como el IVA, o de impuestos sobre las materias primas, entre otras recetas impositivas.