El 23 de octubre se cumplen 62 años del nacimiento de Federico José Moura, líder y vocalista de Virus, la banda que, con letras sutiles y alegóricas, revolucionó estética y musicalmente al rock nacional.

Fue el cuarto de seis hermanos de una familia compuesta hasta ese momento por un hijo y dos hijas, que vivía en calle 12 al 1514 en la ciudad de La Plata.

Murió en compañía de su madre la madrugada del 21 de diciembre de 1988 en su departamento de San Telmo por un paro cardiorespiratorio, víctima del SIDA.

A través de los relatos de sus amigos, hermanos, compañeros de banda y otros músicos, en INFOnews repasamos la vida y carrera de este emblema del rock.

Niñez y adolescencia

Federico nació el 23 de octubre de 1951, misma fecha que Charly García; hijo de Pico Moura y Velia Oliva, abogado especialista en derecho civil, y maestra y pianista aficionada, respectivamente.

Luego nacieron sus hermanos Julio (1956) y Marcelo (1960), quienes serían sus compañeros en Virus en guitarra y teclado.
Su infancia transcurrió en la escuela Anexa dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, donde realizó sus estudios primarios y en La Plata Rugby Club donde practicaba rugby al igual que el resto de sus hermanos varones.

Desde muy pequeño despertó interés por la música: a los 4 años su madre lo sentaba en el piano para enseñarle a tocar.
A los 15 años, mientras cursaba la secundaria en el Colegio Nacional de La Plata, formó su primer grupo: Dulcemembriyo, ocupando el rol de bajista durante cuatro años.

Su madre lo definió como un buen alumno y destacó que “jamás se llevó una materia a diciembre”. Sin embargo, afirmó que no mostraba demasiado interés por los estudios debido a la ausencia de materias relacionadas con el arte.

Luego de la secundaria, estudió tres años de arquitectura pero dejó para incursionar en la moda y viajar por el mundo para conocer las nuevas tendencias.

A mediados de los setenta, su padre le abrió su primer local de ropa en Buenos Aires. Federico diseñaba las prendas, y pese a su éxito económico, decidió cerrarlo porque se aburría detrás del mostrador.

Paralelamente, Jorge, su hermano mayor, era secuestrado y desaparecido por la dictadura militar el 8 de marzo de 1977. “Su muerte es de nuestra familia, de lo que le pasó a esta sociedad y nunca una estrategia de mercado", explicó Federico sobre su rechazo a hacer pública la tragedia.

Marcelo Moura: “Lo más emotivo fue verlo cantar con 40 grados de fiebre"

Radicado en el país, formó en La Plata junto a su amigo de la infancia Mario Serra y su hermano Ricardo la banda punk Las Violetas, debutando como cantante. Decidieron probar suerte en Europa, y acordaron con Mario viajar por separado, ya que Federico haría una escala en Río para visitar a un amigo.

Pero Brasil le gustó demasiado, decidió quedarse a vivir allí y le escribió a Mario para comunicarle su decisión. Subsistió diseñando y fabricando cinturones y artículos de cuero.

Virus

En La Plata y con el alejamiento de Federico, los hermanos Serra se sumaron a Marabunta, la banda de Julio y Marcelo Moura y Enrique Muguetti, para darle forma a Duro. La voz estaba a cargo de Laura Gallegos, pero no era lo que buscaban.

Por ello, a fines de 1980, los Moura viajaron a Río para presentarle la idea a Federico, que se entusiasmó con el proyecto y volvió a la capital bonaerense.

Así nacía Virus, con Federico como vocalista, Julio Moura y Ricardo Serra en guitarra eléctrica, Marcelo Moura en teclados, Enrique Muguetti en bajo y Mario Serra en batería.

El debut de la banda llegó el 11 de enero de 1981 en la Asociación Universal en La Plata, cuando Federico tenía 29 años.

Fue un grupo pionero que incorporó nuevos instrumentos como la batería electrónica y el teclado sintetizador. Sumó al rock ritmos bailables, y letras hedonistas, provocadoras, ambiguas y sensuales.

El 21 de septiembre de 1981 brindaron su primer recital masivo en el Festival Prima Rock, con un público que los rechazó, ya que la música y la estética del grupo chocaban con la que ofrecía el rock nacional en esa época.

“Nuestras letras son simples. El que no las pesca es porque no piensa”, ironizaba Federico.

“Nos cagaron a naranjazos, yo bajé del escenario llorando. Y Federico me dijo `Boludo, ¿no te diste cuenta que mientras nos tiraban naranjas bailaban?´”, contó Julio Moura.

El periodista y escritor Sergio Marchi relató entre risas que “Fede devolvía de taquito las naranjas que le tiraban”. Durante el festival, un desafiante Federico le gritó al público: “¡A ver si levantan esos culos y bailan un poquito!”.

El periodista y escritor, Sergio Marchi, considera que “era un tipo muy iluminoso. Rompió esquemas dentro del rock argentino. Era muy fino, amable e inteligente.

Se los acusó de frívolos y despreocupados, e incluso el público llegaba a hablar de Virus como una banda gay, en alusión a la homosexualidad del vocalista.

Marcelo: “Las críticas a él no tenían nada que ver con lo musical, se metían con su vida personal. Lo vi llorar por eso”.

Julio: “Federico tenía una lectura muy interesante, no le importaban las críticas. Estaba más allá. Su vida privada era suya, el contacto intenso era con la música. Al margen de su sexualidad era un tipo muy masculino. No hablábamos de eso, tampoco había mucho que explicar”.

Agrega que “lo que le molestaba a Federico, y también a nosotros, era que no se apuntara al hecho musical sino a la intimidad del grupo. Quería crítica musical, no chimenterío”.

Poco importaron las críticas. “La época del ‘loco, me copo y toco’ ya pasó. Hay que hacer las cosas bien. Aquí se entiende por rock desorganización, improvisación. Y eso es lo que hay que cambiar todos juntos”, decía Federico.

En 1984, Virus y Soda Stereo coincidieron en una empresa discográfica. La formación liderada por Cerati trabajaba en su primer disco, y quedaron fascinados cuando les ofrecieron a Federico como productor de la placa. Incluso Soda fue banda soporte de Virus en varios recitales.

Paralelamente, la carrera de la banda platense iba en ascenso y la masividad llegó con Agujero interior y Locura, disco que vendió más de 200.000 placas. Esto los catapultó a giras por el exterior, aumentando su popularidad en Sudamérica.

Florecieron problemas de convivencia y la banda comenzó a hacer terapia en grupo junto a la psicóloga Vivian Loew durante un corto período.

Federico no compartía habitación con nadie. Decidía prácticamente todo respecto a la banda, contrataba y despedía gente y se encargaba de mantener diálogo con la empresa discográfica.

Se alejó de la banda Marcelo Serra, por lo que Federico llamó a su amigo Daniel Sbarra para que lo reemplace.

Llegó Virus en Vivo, grabado en directo durante una serie de recitales en el Estadio Obras de Buenos Aires los días 14, 15 y 16 de mayo de 1986.

El periodismo tildó a Federico de frío y distante con el público, imagen contrapuesta a la que ofrecía el rock “callejero” de Riff, Sumo o los Redonditos de Ricota.

Al respecto, Julio explica que “en algún punto era frío y distante. En el escenario exponía su música, por el contrario no quería exponer su personalidad. Por ahí la gente lo interpretaba como frío, pero para mí era elegante”.

Para Borgna, “fue siempre un gran seductor, arriba y abajo del escenario. Manejaba una energía muy particular en la escena. De seducción y a su vez de mucha calidez”.

Marchi: “Tenía un carisma muy especial, muy delicado. No era el típico rockstar”.

Un año después el grupo lanzó Superficies de placer (1987). La revista Rolling Stones incluyó la placa entre los mejores 100 discos del rock argentino.

Pero no eran todas buenas para el grupo: Federico enfermó y sufría un notable deterioro físico. Marcelo recuerda: “Lo más emotivo fue verlo cantar con 40 grados de fiebre, y cuando salía a tocar se le pasaba todo”.

Enfermedad y muerte

Para grabar ese disco, Virus viajó a Río de Janeiro. Federico estuvo dos semanas en cama sin poder comer, y por consejo de su entorno visitó a dos médicos, que le recetaron antibióticos para combatir la neumonía que le diagnosticaron.

"Me encontré con los Moura en Río y lo vi muy mal a Federico, para mí que tiene SIDA", relataba Charly García.

Como su estado no mejoraba, Zoca, la esposa brasilera de Charly García, le recomendó un especialista, que aconsejó a Federico realizarse el test detector del Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA), una nueva y desconocida enfermedad para la época.

El test dio positivo, y contrariamente a lo imaginado, tomó su enfermedad de buen humor.

Marcelo: “Nos shockeó, fue como una patada al hígado. Se armó como una onda de desazón general. Lo que había sido un plan antiestrés (grabar en Brasil), terminó siendo lo más estresante del mundo. Terminamos el disco a las patadas; todos los valores se cambiaron de un día para otro”.

Julio: “Yo me quería morir cuando me enteré el resultado, y él me dijo 'no te preocupes, yo no me voy a morir'. Tenía una fuerza tremenda”.

Daniel: “Fue un referente en mi vida por como sobrellevo su enfermedad. Nunca decayó su humor, su cabeza brillante. Me sorprendió mucho, aceptó lo que le pasaba”.

La enfermedad avanzó sobre él: llegó a pesar 35 kilos, y le impidió continuar con las presentaciones de Virus, que trabajaba en su nuevo disco Tierra del Fuego.

El 21 de mayo de 1988, tuvo su última actuación en el Teatro Fénix del barrio porteño de Flores y optó por alejarse de la exposición pública.

Durante el recital, Federico exclamó: “Extrañé los espectáculos, la gente, el escenario, la guita”, y cuando terminó dijo “muchas gracias y hasta dentro de 1 año y medio, o tal vez un poco más”.

Julio: “Su deseo de vida y hacer música lo mantuvo hasta su último día con mucha lucidez. A mí me dolió muchísimo, sentí que se iba en un momento que tenía mucho por dar. Sabía que se iba a morir pero quería vivir. Yo estaba hecho mierda, no podía subir al escenario, Fue el peor momento de mi vida”.

Daniel Sbarra: "Fue un referente en mi vida por como sobrellevo su enfermedad. Nunca decayó su humor, su cabeza brillante. Me sorprendió mucho, aceptó lo que le pasaba".

Por insistencia del propio Federico, el grupo no abandonó la grabación, y pidió a Marcelo que ocupe el rol de cantante. Llegó a coescribir dos letras: Un amor inhabitado con Julio y Lanzo y escucho con Daniel, que contó que “Federico fue un día al estudio a grabar Tierra del Fuego y se dio cuenta que no podía”.

Los cinco integrantes de Virus viajaron para la mezcla del disco a Nueva York, y regresaron un mes y medio después con el trabajo terminado.

Marcelo pisó suelo argentino y salió hacia el Centro de Estudios Médicos e Investigaciones Clínicas, donde estaba internado su hermano desde unos días antes que el grupo viaje a Estados Unidos.

Le llevó una copia en cassette, pero no había grabador en la clínica y su estado era muy delicado como para poder disfrutar de la música.

Muchos periodistas sabían que Federico tenía SIDA, pero se negaron a informarlo en los medios, respetando su decisión y la de su familia.

Los médicos del CEMIC vieron que no había nada por hacer y le dieron el alta para que pueda pasar sus últimos momentos en su casa.

Gabriela Borgna, periodista y amiga de Federico: “Salió de la internación para fallecer en su casa, estaba muy delgado y muy débil. Lo llamé para ir a verlo a su departamento de San Telmo y me dijo 'no Gabriela, prefiero que te quedes con la imagen que tenés de mí'.Tenía su costado coqueto, quería preservarse en la belleza”.

En la noche del viernes 20 de diciembre, intentó cantarle a su madre un tango que compuso, pero sólo se lo pudo silbar al oído y se durmió en sus brazos para nunca despertar.

Murió a los 37 años de edad como consecuencia de una insuficiencia cardiorespiratoria. Sus restos fueron velados en una casa mortuoria de Villa Crespo.

Se hicieron presentes amigos, parientes y especialmente representantes del rock nacional. En tanto, la familia por privacidad impidió que la prensa ingrese al lugar. Los integrantes de Virus permanecieron en todo momento junto al ataúd.

Federico Moura fue enterrado el jueves 22 a las 10 de la mañana en el Cementerio de la Chacarita. Años después sus restos fueron retirados e incinerados.

Su último registro oficial son las canciones folclóricas "A mí me dicen el tonto" y "En Atamisqui", incluidas en el compilado "Grito en el cielo" (1988), de Leda Valladares, que reunió a varios artistas.

Cuatro días después de su muerte, el 25 de diciembre de 1988, Virus y Soda Stereo, lo despidieron tocando Wadu-wadu en La Casona de Lanús. “A ese hombre alado que fue Federico Moura”, decía Gustavo Cerati.

Siete meses después, Virus presentó Tierra del fuego en el teatro Coliseo, con la participación de Charly García, Andrés Calamaro, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati. Patricia Sosa y Fito Páez lo veían desde la platea. Este espectáculo, fue considerado como el homenaje del rock a Federico.

Charly García: "Federico va a ser recordado como un gran artista. Pero yo voy a sentir la falta de un gran amigo”.

Según Adrian Melo, autor de El amor de los muchachos “El artista hizo del glamour y de la diversión un culto. La música de su grupo, signada por la alegría, el baile y el romanticismo fue catalogada de frívola, moderna u homosexual. Entre el hedonismo y los juegos de palabras, sus letras hablan de encuentros entre la gente, de sexo y contacto físico”.

En 2013, Sergio “Cucho” Costantino realizó un documental en el que propone un recorrido por la historia de Virus a través de la vida de Federico.

Luego de explorar la vida de Miguel Abuelo, el director sacó en “Imágenes paganas" para registrar las vivencias de uno de los emblemas del rock nacional.

"Hasta ese momento (el de su aparición) el rock era más clásico, hasta casi aburrido. Federico irónicamente nos hacía pensar, con glamour, elegancia y belleza”, dijo Constantino.

En la madrugada del 21 de diciembre, murieron la primavera y la luz de Federico, un año después que Luca Prodan y a 9 meses de Miguel Abuelo.