El 26 de octubre de 2010 Laly Baliner diseñaba y cosía la primera muñeca de tela de Cristina Fernández para regalársela a una amiga por el cumpleaños. Al día siguiente el país se conmocionaba con la muerte de Néstor Kirchner.

Ese día gris Laly estuvo en la plaza, se abrazó con muchas compañeras y lloró en más de una oportunidad. Cuando llegó a su casa se puso a diseñar el muñeco de Néstor: este era con alitas y se lo regaló a otra persona querida.

Los que se enteraron de estos muñecos empezaron a pedirle que les hiciera uno. El precio era simbólico, más que nada para costear los materiales. Pero todos los días aparecía un nuevo amigo o conocido que quería el suyo.

Militante de la agrupación Les Madres, por esos días ellas luchaban para que se les reconociera la co-maternidad y todos los derechos correspondientes a los niños nacidos previamente a la sanción de la ley de matrimonio igualitario.

Se les ocurrió que una de las maneras de llegar a Cristina era enviándole las muñequitas de tela de Laly. Así la Presidenta fue recibiendo, cada vez más seguido, una muñeca y una carta donde se le pedía que firmara el decreto de necesidad y urgencia para reconocer a los hijos de estas madres.

Un día suena el teléfono en la casa de Laly y el que llamaba era Oscar Parrilli (secretario general de la Presidencia). “Me dijo que a la Presidenta le encantaban mis muñequitas y que quería que hiciera a todos los presidentes constitucionales para el Museo del Bicentenario. Por último me dijo que hiciéramos una reunión para explicarle nuestras necesidades por la lucha que veníamos llevando a cabo con Les Madres”, le cuenta Laly Baliner desde su taller de La Paternal a INFOnews.

"Hago todo sola: desde el diseño hasta la costura. En 3 años llevo hechos 2600 muñecos, lo que marca que es un emprendimiento pequeño”.

Al mes, el decreto estaba firmado y la muñequita de Cristina se hacía famosa en cadena. Laly y su agrupación estaban felices por el logro, muchas personas se comunicaban con ella para comprarle una y otras tantas se encargaban de escribirle mensajes amenazantes en Facebook, llamarla por teléfono para insultarla y hasta llegaron a romperle los vidrios del auto.

“Al principio me asusté un poco pero después me di cuenta que era gente llena de odio, gente que no se banca la alegría de los otros, porque al fin y al cabo lo que hago es algo inofensivo como una muñeca pero que para nosotros fue una herramienta de lucha”, dice Laly.

Una computadora y una máquina de coser es todo lo que Laly necesita para la creación de estos muñecos que hoy se han multiplicado y los hay de Mercedes Sosa, Spinetta, Marx, Belgrano, San Martín, Maradona, Messi, Hebe de Bonafini, Milagro Sala, China Zorrilla y los presidentes latinoamericanos Chávez, Correa, Lula, Evo y Dilma.

“No hago muñecos con los cuales no sienta ningún grado de identificación, salvo cuando me tocó hacer el de Menem para el Museo del Bicentenario”, cuenta Laly y se ríe mientras se acuerda de ese muñeco.

Cada muñeco mide entre 30 y 36 centímetros y está numerado. Cuestan 130 pesos y se venden por su página de internet, su fan page de Facebook y en algunos lugares como Los Octubres, el Museo Evita y el Centro Cultural de la Cooperación. “No vivo de esto ni tengo una empresa como muchos creen. Hago todo sola: desde el diseño hasta la costura y en tres años llevo hechos 2.600 muñecos, lo que marca que es un emprendimiento pequeño”, explica Baliner.

Ayer salió a la luz la muñeca de Estela de Carlotto para recordar los 36 años de lucha de Las Abuelas de Plaza de Mayo y la muñeca de Milagro Sala volvió a cobrar protagonismo “para bancarla por el ataque sufrido”.

En pocos días se cumplirá un año más de la muerte de Néstor Kirchner y varios muñequitos del ex presidente con sus alitas saldrán del taller de Laly para mantenerlo vivo en la memoria.

“Quiero seguir haciéndolos a mi modo: uno por uno. El día que se vuelva algo industrial dejo hacerlos porque perderían el espíritu con el que fueron creados”, dice la artista.