El intendente de Hurlingham, Luis Acuña, alineado al Frente Renovador, perdió la mitad de concejales que estaban en juego en la elección del domingo, ya que sólo obtuvo cinco de las bancas cuando en los comicios de 2011 –por aquel entonces alineado al kirchnerismo- se había quedado con los 10 candidaturas en juego.

El opaco papel que jugó el intendente entre todos los distritos gobernados por el massismo en la primera sección electoral profundizó la crisis dentro del gobierno local: hoy por la mañana renunció el secretario General de Gobierno municipal, Claudio Branda.

El malestar del intendente quedó así de manifiesto, pero también en que los rumores indican que ese lugar podría ser ocupado por uno de los hijos del intendente y actual concejal, Fabrizzio Acuña, o su secretaria privada y mano derecha, Veronica Pérez.

La crisis interna en las filas de Acuña se profundizó, luego de protagonizar una de las peores elecciones de un intendente massista en el primer sección electoral. Es que en Hurlingham, el Frente Renovador logró una de las distancias más cortas al superar al Frente para la Victoria, que encabezó Juan Zabaleta, por tan sólo siete puntos.

El hijo del intendente alcanzó el 41 por ciento de los votos, quedando a siete puntos por debajo del promedio del resto de los candidatos del Frente Renovador de esta sección electoral, mientras que Zabaleta logró un 34 por ciento de los votos, 7,5 puntos por encima del promedio de los candidatos del kirchnnerismo en la primera sección.

Con este resultado, y lejos de quedarse con la totalidad de las candidaturas en juego, Acuña sólo logró cinco bancas, contra cuatro del Frente para la Victoria y una del Frente Amplio Progresista (FAP).