El Gobierno brasileño anunció hoy un recorte de 55.000 millones de reales (30.500 millones de dólares) en su presupuesto anual, a fin de garantizar un crecimiento en torno al 4,5 % en 2012, con una meta de inflación del 4,7 %.

El recorte anunciado representa menos del 3 % del presupuesto y, según sostuvo el ministro de Hacienda, Guido Mantega, será hecho sin afectar los programas sociales ni los proyectos de inversión del Gobierno.

"Será privilegiado un aumento de la inversión pública y privada, pues la inversión es la locomotora del crecimiento en Brasil", dijo Mantega en una rueda de prensa junto a la ministra de Planificación, Miriam Belchior.

Mantega aseguró que también se dará "continuidad a los planes de consolidación fiscal para fortalecer las finanzas públicas, y a los programas de reducción de la deuda pública", a fin de disminuir la "vulnerabilidad".

El ministro aseguró que los planes del Gobierno no suponen un "ajuste fiscal clásico o conservador", porque se mantendrán todas las previsiones presupuestarias destinadas a programas sociales y se crearán condiciones para fomentar aún más la inversión privada.


 

Mantega indicó que la inversión pública y privada en Brasil e equivalente al 16 % del Producto Interior Bruto (PIB) en 2006 y que en 2011 llegó al 19 %, con una tendencia a situarse en torno al 20 % a fines de 2012 y llegar al 24 % en 2014.

También subrayó que Brasil "es uno de los pocos países del mundo que reduce su deuda pública", que era en 2002 equivalente a 60 % del PIB y llegó al 36,5 % a fines del año pasado.

Según el ministro, la meta ahora será que la deuda pública sea equivalente al 35 % del PIB para fines de este año.