El hombre había concurrido al edificio el 25 de julio, luego del reclamo de una vecina del 9° piso, quien se quejaba por la "baja presión" del gas.

Según el diario La Capital de Rosario, el empleado cortó el servicio para que se arreglara una pérdida, pero no puso un cepo inviolable [estipulado en la reglamentación técnica], y ello permitió permitió que, el día de la explosión, el gasista accionara la válvula de corte para realizar sus tareas.

 

Tres meses después de la explosión, finalmente la Jussticia formalizó una acusación sobre Litoral Gas, prestataria del servicio y agente de control.

Pese a los pedidos de nulidad por parte de su defensora el hombre fue indagado ayer y finalmente quedó procesado.

En los próximos días, otros dos compañeros suyos y dos empleados jerárquicos de Litoral Gas declararán en el marco de la causa.