Nota de Tiempo Argentino

Tuvieron que esperar más de un año para zarpar, pero al fin, mañana podrán comenzar su anhelado viaje de instrucción. La Fragata Libertad llevará a la promoción de guardiamarinas egresados de la Escuela Naval Militar a recorrer distintos puertos de América Latina, pasado el trago amargo de su detención en Ghana, en 2012. Y esta vez no navegará sola; otros siete veleros, cuatro de ellos de países vecinos, la acompañarán para surcar los océanos en patota.

Leandro Oria tiene 22 años, es rosarino y siempre lo apasionaron los barcos y los aviones. Dejó su casa natal para vivir en la isla Río Santiago, frente a la ciudad bonaerense de Ensenada, donde hizo su instrucción como suboficial de la Armada durante cuatro años. Es uno de los 62 estudiantes que egresaron, de un total de 230 interesados que habían comenzado esta aventura en todo el país. "Además de las clases, teníamos deportes a la tarde y las noches libres, pero es cierto que a muchos compañeros se les hace muy difícil por el desarraigo", cuenta el integrante de la 44ª travesía, bautizada Velas Latinoamérica 2014, pues la Fragata será acompañada por embarcaciones de Colombia, Ecuador, Venezuela, Chile y Uruguay, en conmemoración del bicentenario de la victoria obtenida en el combate naval de Montevideo.

Tucumana, 27 años, la ansiedad de la partida se le revela a Samira Dip en la sonrisa. Es una de las 20 mujeres que zarparán mañana desde el Puerto de Buenos Aires. "Soy una de las más grandecitas de la promoción, entré con el límite de edad", admite como si fuera un secreto. También tendría que haber hecho el viaje el año pasado, pero durante la temporada "en comisión" que pasaron los egresados en la base de Puerto Belgrano, ella encontró su vocación dentro del barco: contabilidad y finanzas. "Es mi especialidad, ya sea en tierra o mar. Es la responsabilidad de estar a cargo de la administración del material y los recursos a la hora de la zarpada, conocer el racionamiento, para que todo lo demás pueda funcionar al 100%", explica, y cuenta que estudió tres años de Derecho, "pero no me encontraba, hasta que un amigo de mi papá me contó de la Escuela Naval y algo de la nada salió de adentro mío". Los guardiamarinas, la primera jerarquía de oficiales de la Armada, también pueden elegir entre las especialidades de maquinista, comunicante o artillero.

Samira señala lo enriquecedor de un viaje en el que habrá "gente nueva, oficiales de la Armada de Uruguay y de otros países, de otras culturas". Es que durante esta travesía participarán, en distintos momentos, cadetes uruguayos, brasileños, bolivianos, paraguayos y colombianos. Será un viaje especial. El buque escuela había sido detenido ilegalmente durante 77 días, a finales de 2012, en el puerto africano de Tema, en Ghana, por una acción judicial de fondos buitre que intentaron embargar un bien del patrimonio argentino. "Liberada" por un tribunal internacional, la Fragata Libertad arribó el 9 de enero de 2013 al puerto de Mar del Plata, donde fue recibida por miles de personas. Ahora, los cadetes tienen por delante, en los próximos 270 días, un itinerario enteramente latinoamericano: tocarán puertos de Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, República Dominicana, México y Haití, de Cuba después de muchos años de ausencia, y de Surinam, por primera vez en la historia de la Fragata.

Al saludar ayer a los egresados, durante la ceremonia de la orden de zarpada, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, les recordó desde la cubierta del barco que "cuando sucedió lo de Ghana, lo que fue agredido no fue un gobierno, ni siquiera la fragata, sino que fue agredido este sentimiento".

Samira y Leandro lo escuchaban firmes en sus uniformes blancos, bajo las velas recogidas de la Fragata. La joven tucumana recuerda cuando se enteró de la detención: "No lo podía creer. Imagínese: una está los cuatro años de escuela imaginando que va a llegar su viaje de instrucción, que va a volcar todos sus conocimientos para comprobar si una tiene madera para esto. Me enojó porque pensaba que se podía llegar a perder parte de lo nuestro. Es como que la Patria no son solamente las personas, sino también aquellas cosas históricas que encierran un valor". Leandro, por su parte, estaba "seguro de que la fragata iba a salir. Un barco así no se puede retener, es como la embajada argentina en los países que visita, tenía toda la fe en que iba a volver."