Nota de Tiempo Argentino

No vamos a permitir que sigan saqueando el bolsillo de los argentinos", advirtió ayer la presidenta Cristina Fernández y les pidió a los empresarios que sean prudentes con los precios y que reinviertan sus ganancias para consolidar una "burguesía con conciencia nacional". Luego de anunciar el aumento de las jubilaciones en un 11,31% en marzo y de la asignación escolar anual que pasará de 170 a 510 pesos que repercutirán en la demanda agregada, también interpeló a los dirigentes sindicales para que cuiden y controlen el acuerdo de precios y defiendan el salario de los trabajadores. En ese contexto, hizo referencia a la política cambiaria y detalló que casi la totalidad de las 439.011 operaciones de compra de dólares validadas por la AFIP en la última semana pertenecen a trabajadores en relación de dependencia de altos ingresos y aceptó que "este proceso de acumulación ha generado diferencias también dentro de la propia estructura laboral".

"Hay tanta cadena nacional con mala onda y desánimo y tratando que los argentinos bajemos los brazos, que me pareció oportuno e importante comunicarles a todos los argentinos que una vez más los derechos en la Argentina se siguen ampliando", explicó la presidenta al anunciar por cadena nacional el primer tramo del aumento a los jubilados contemplado por la Ley de Movilidad Jubilatoria en el marco de un discurso que duró más de 40 minutos y en el que repasó y sentó posición sobre todos los temas de la agenda política. En los pasillos de la Casa Rosada se comentaba que la cadena de ayer fue "el regreso total" de la mandataria al escenario público tras su operación y, a la vez, el inicio del año político.

Tras anunciar un incremento del 200% en la asignación por ayuda escolar anual que se articulará con el programa Progresar que se lanzó hace 15 días, pasó al análisis de las variables de la economía y puntualizó en la responsabilidad de cada uno de los sectores. El Salón de las Mujeres del Bicentenario y los patios internos de la Casa Rosada estaban colmados; la escucharon el Gabinete completo, casi todos los gobernadores, intendentes bonaerenses, dirigentes sociales, sindicalistas y empresarios. Ante ellos, Cristina remarcó que la teoría económica más ortodoxa y liberal considera a esas medidas "populistas", pero insistió en defender los lineamientos básicos del modelo económico del kirchnerismo: "Vamos a garantizar el crecimiento de la economía a partir del consumo popular y de la inversión empresaria porque nadie invierte si no hay posibilidades de que la gente le compre lo que produce".

Después, de manera didáctica, repasó los "aumentos" que sí fueron responsabilidad del gobierno: se refirió a las paritarias y la inversión en infraestructura, pero también a la compra de medicamentos a los laboratorios y a la inversión en ciencia y tecnología. "Nosotros aumentamos todo esto, pero del otro lado parece ser que sólo aumentan los precios", disparó Cristina contra los empresarios y les recordó que el modelo económico les garantiza la ganancia porque tienen asegurada la demanda. "En vez de fugar al exterior divisas, que las inviertan en su país", les pidió y, tras citar la experiencia de varios países desarrollados, insistió en la necesidad de construir una burguesía "con conciencia nacional".

Pero esta vez, las críticas no fueron sólo para los empresarios. Con tono cálido primero, y después en una referencia directa al titular de la CGT, Antonio Caló, que la escuchaba desde la primera fila, se dirigió a los "compañeros dirigentes sindicales". Les reprochó que como respuesta a "maniobras especulativas de mercado" su único recurso de negociación sea pedir aumentos salariales y los convocó a que participen de manera activa en el control del programa Precios Cuidados. "A mí me gustaría ver a mis compañeros dirigentes sindicales acompañar en cada supermercado, en cada hipermercado, en cada farmacia a que los precios cuidados estén y que sean respetados", expresó y los llamó a ser protagonistas: "Los sindicatos no pueden estar ausentes, porque los trabajadores fueron muchas veces el pato de la boda".

La presidenta también eligió ese escenario para referirse, por primera vez desde la apertura del cepo y la devaluación, al "tan mentado tema del dólar". Según detalló, en los primeros días de diciembre, la AFIP validó 439.011 operaciones para compra de divisas por 223 millones de dólares de las cuales se efectivizaron transacciones por 140 millones y aclaró que casi la totalidad pertenecen a trabajadores en relación de dependencia. Aclaró, que según esos datos, "uno de los gremios que más gana" –en una referencia velada al gremio de los camioneros– encabeza esa lista y, en función de ese dato, consideró que "evidentemente hay sectores que tienen subsidios que ya no necesitan" porque pueden dedicar el 20% de su salario a comprar divisas. A partir de ese dato y tras mostrar una tapa del diario Página/12 sobre el caso de trabajo esclavo en un campo del ex gobernador Ramón Puerta, la mandataria ensayó una autocrítica que seguramente repercutirá en "la sintonía fina" que se irá aplicando sobre la política para la venta de divisas: "Esta es la otra cosa que vamos a tener que abordar y discutir. Este proceso de acumulación ha permitido, también dentro de la propia estructura laboral, generar diferencias".

Al finalizar su discurso por cadena nacional y en un gesto que se convirtió en costumbre en los últimos actos en la Casa de Gobierno, Cristina se asomó por los balcones internos del edificio para darles un mensaje más cálido a los militantes. Mientras acompañaba el compás de los cánticos con el taco de uno de sus zapatos blancos, les pidió "unidad, solidaridad y organización". Después, replicó el pedido que le había hecho a los sindicalistas y les encomendó reforzar el trabajo territorial: "El trabajo tiene que ser junto a la sociedad. No importan si nos quieren o no. Estar unidos no significa pensar igual o no tener diferencia. Nadie puede estar de acuerdo en que saqueen a los argentinos." Después, en el Patio Malvinas Argentinas, reiteró la importancia de "empoderar" a la sociedad y resaltó el rol de su propia militancia política: "En el camino quedaron afectos y amores, pero hay una historia que nadie va a poder cambiar." Para despedirse, eligió reformular la histórica frase que Néstor Kirchner pronunció al asumir en 2003: "Tengo convicciones que no pienso dejar en ningún sillón presidencial".

Ejemplo en Neuquén

Cansado de las subas de precios, Gabriel Barrios, dueño de una librería en la capital de Neuquén, colocó un cartel repudiando a "los especuladores de la economía". En su discurso de ayer, la presidenta Cristina Fernández destacó la actitud del comerciante.

Apagón de consumo

"Este 7 de febrero hagamos valer nuestros derechos: sumate al apagón de consumo en las grandes cadenas de supermercados y las petroleras. No compremos ningún producto en los grandes supermercados y no carguemos ni un litro de combustible para demostrarles que no avalamos la suba especulativa de los precios que nos imponen a los ciudadanos", es una parte de la convocatoria al "apagón de consumo" el viernes, por 24 horas.