Suele ser moneda corriente que grandes empresas con sede en varias ciudades del mundo estén sospechadas de vulnerar el sistema fiscal de cada país. Google no fue la excepción a la regla y la administración pública multaría a la empresa aunque se demoraría un tiempo, según publicó el portal Europa Press.

Este conflicto entre Google y el fisco francés tiene varios años. De hecho, dio lugar al registro de la sede de la compañía americana en el país europeo el 30 de junio de 2011. Esto permitió a la cartera de Hacienda francesa obtener gran cantidad de datos y documentación sobre cómo Google optimizaba el pago de sus impuestos a través de sus diferentes filiales.

De acuerdo al portal, en Francia, Google declara ingresos levemente inferiores a los 150 millones de euros al alegar que la facturación por los enlaces patrocinados que se muestran en sus búsquedas corresponden a su filial irlandesa.

El monto rondaría los 1.000 millones de euros

De esta manera, la compañía líder en informática, sólo tuvo que pagar 5,5 millones en impuestos a la Hacienda francesa.