"La República Popular de Donetsk se crea dentro de los límites administrativos de la región", leyó el documento uno de los líderes del autoproclamado Consejo Popular de Donetsk (CPD), que no reconoce a las nuevas autoridades de Ucrania. Al mismo tiempo, el nuevo órgano de poder regional solicitó ayuda a Moscú "para resistir ante la junta de Kiev".

Los ocupantes de la sede gubernamental anunciaron la convocatoria de un plebiscito para refrendar la declaración de independencia. Se estima que la fecha del mismo será "no más tarde que el 11 de mayo".

Además los activistas prorrusos pidieron ayuda militar a Moscú para poder "resistir ante la junta de Kiev". Creen que "Ucrania está sumida en una sucesión de acontecimientos catastróficos, que llevan a la sociedad hacia un colapso socioeconómico, la guerra civil y la división. La junta de Kiev ha iniciado represiones y arrestos contra la población rusoparlante".

En un mensaje a la nación, el presidente interino de Ucrania, Alexandr Turchínov, advirtió que se adoptarán medidas antiterroristas contra los manifestantes que han tomado las armas en el este de Ucrania para hacer frente a las autoridades centrales. Asimismo acusó a Moscú de estar detrás de las manifestaciones prorrusas y los asaltos a edificios gubernamentales en el este del país y aseguró que la defensa en la frontera con Rusia ha sido reforzada. "Lo que hemos presenciado ayer es la segunda ola de la operación especial de la Federación de Rusia contra Ucrania", subrayó Turchínov.

No obstante adelantó que la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania debatirá mañana "el endurecimiento de la responsabilidad penal por el separatismo y otros crímenes contra el Estado, y la prohibición de partidos políticos y organizaciones civiles que defienden las posturas separatistas y trabajan en contra de su propio Estado". 

"Alexandr Turchínov, advirtió que se adoptarán medidas antiterroristas contra los manifestantes que han tomado las armas en el este de Ucrania para hacer frente a las autoridades centrales".

"Respeto las distintas posturas políticas, incluidas las de nuestros oponentes. Pero el separatismo y el empleo de las armas contra el propio Estado, algo que amenaza directamente la seguridad y la vida de nuestros ciudadanos, no es política, es un crimen grave. Y contra los criminales actuaremos con determinación", aseveró Turchínov.

Por su parte, la primera ministra y candidata a la presidencia de Ucrania, Yulia Timoshenko se mostró convencida de que los "focos de desestabilización" que se observan en el este del país serán eliminados de "manera pacífica" en cuestión de días. En su opinión, las autoridades de Donetsk afrontan con profesionalidad los intentos de desestabilizar la situación en esa zona.

"Nadie quiere una guerra", agregó Timoshenko, en alusión a una posible intervención militar rusa en las regiones surorientales de Ucrania.

La Bolsa de Moscú sufrió una caída de en torno al 3 por ciento en sus dos índices nada más conocerse la noticia sobre el nuevo giro en las protestas en Donetsk y otras ciudades del este de Ucrania fronterizas con Rusia.

Las manifestaciones prorrusas y los asaltos a las sedes estatales en el este de Ucrania se suceden periódicamente desde la destitución del presidente Víctor Yanukóvich por una revuelta popular en febrero pasado. 
Yulia Timoshenko se mostró convencida de que los "focos de desestabilización" que se observan en el este del país serán eliminados de "manera pacífica" en cuestión de días.

El asalto y la toma de la sede del Ejecutivo regional en Donetsk, el tercero en lo que va de mes, se produjo ayer después de una manifestación prorrusa en la capital de la región minera, una de las más ricas del país y patria chica del depuesto Yanukóvich.

Las manifestaciones prorrusas y los asaltos a las sedes estatales en el este de Ucrania se repiten desde el vuelco de poder en Kiev a finales del pasado mes de febrero, algo que hace temer a las autoridades ucranianas de que pueda repetirse el escenario de Crimea.

La península de Crimea se incorporó a Rusia tras celebrar un referéndum el pasado 16 de marzo, después de una intervención militar rusa bajo el pretexto de que la población, mayoritariamente rusa, estaba amenazada por los radicales ultranacionalistas ucranianos.