El pasado lunes 14 de abril el gobierno de la provincia de Buenos Aires entregó a los trabajadores de la Cooperativa Textiles Pigüé los documentos que los acreditan como propietarios de la ex fábrica Gatic, un acto que puso fin a un áspero proceso cuyo triste puntapié inicial fue a comienzos de la década pasada, durante las horas más difíciles de la Argentina reciente.
 
Por aquellas horas, la vida cotidiana de la fábrica contrastaba con la serenidad habitual del partido bonaerense de Saavedra. Muchos de los miembros de la cooperativa recuerdan todavía los alambres de púa y los móviles policiales que adornaban la puerta de calle; un cuadro denso que no había otra que mirar todos los días y que, sumado al habitual concierto de rumores que suele fluir en esos contextos, conformaba un cóctel difícil de soportar.
 
Lejos de aquella realidad, ese lunes el ministro de la Producción, Ciencia y Tecnología de la provincia de Buenos Aires, Cristian Breitenstein, encabezó lo que el conjunto de la cooperativa ve como el trampolín hacia la realización de los objetivos inmediatos: la entrega de la escritura traslativa de dominio, que abrirá el acceso al crédito, según se espera.
 
De ese modo, el lunes se selló un proceso cuya fase final despegó en 2007, dijo a Tiempo Argentino el director de Análisis Productivo y Empresas Recuperadas bonaerense, Agustín Rabadan, quien diferenció este de otros casos de recuperación por el rol que asumió el Estado provincial como acreedor en el proceso de quiebra. La provincia obtuvo la propiedad y, después, Ley de Expropiación mediante, se la transfirió a la cooperativa. Esta, por su parte, cedió seis parcelas para emprendimientos productivos al Municipio de Saavedra.
 
La expectativa está en que, con el título de propiedad en mano, la cooperativa pueda avanzar en la gestión de los préstamos que necesita para duplicar la producción y el empleo.
En 2007, el llamado Fideicomiso Ley 12.726 de recuperación crediticia realizó una cesión de créditos a la cartera de la Producción, que compensó esos préstamos en el proceso de la quiebra. "Como la provincia era acreedora privilegiada de la vieja Gatic y existía la Ley de Expropiación en la localidad de Pigüé, en ese proceso se compensaron los créditos y la provincia pasó a ser la titular de dominio", precisó Rabadan. Después de poner los bienes a nombre de la provincia, se acordó con la cooperativa y el Municipio de Saavedra la firma de la escritura y el registro de los bienes a nombre de los trabajadores, lo que se concretó en enero pasado. Es la primera vez que en la provincia se recupera así una empresa. En el caso de la ex Gatic, colaboraron también otros organismos públicos, como la Fiscalía del Estado, la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA), la Escribanía del gobierno, el Registro de la Propiedad y el Ministerio de Producción. Para las autoridades, el hecho es considerado "un hito".
 
El lunes, durante el acto oficial, se destacó que Textiles Pigüé es la primera empresa recuperada de la provincia en la cual los trabajadores conformados en cooperativa reciben la escritura a su nombre, mientras que el Municipio de Saavedra obtiene la posesión de cuatro inmuebles de la ex Gatic para ampliar el agrupamiento industrial –ubicado en el km 132 de la Ruta Nacional 33– y desarrollar actividades productivas.
 
La expectativa está en que, con el título de propiedad en mano, la cooperativa pueda avanzar en la gestión de los préstamos que necesita para duplicar la producción y el empleo.
 
En diálogo con Tiempo Argentino, el tesorero y socio fundador de la Cooperativa Textiles Pigüé, Pedro Sánchez, destacó que "la escrituración es el comienzo de la etapa del crecimiento, porque vamos a tener acceso al sistema financiero, lo que a su vez va a servir para mejorar las máquinas, la producción y, atado a eso, el capital de trabajo para incorporar más compañeros" al proyecto.
 
Hoy, la cooperativa da trabajo a 123 personas, un número que, si se considera el panorama que plantea el mercado, podría duplicarse. Según el tesorero Sánchez, la fábrica tiene una demanda de trabajo que con la maquinaria actual no puede satisfacer.
 
En ese sentido, la posibilidad de acceder a los recursos económicos es clave. "El objetivo es ese, en potencia tenemos la capacidad para producir 200 mil kilos de tela por mes, pero hoy estamos en la mitad." Para cumplir ese fin, la cooperativa apunta a comprar una máquina de teñido de carga de cien kilos, que vale entre 300 y 400 mil pesos, y una máquina que pueda tejer 90 cm de ancho, que cuesta unos $ 200 mil. Hay "varios créditos" en estudio y se espera la aceleración de los tiempos a partir de la escrituración.
 
Luis Caro, presidente del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores, celebró la mediación del gobierno bonaerense en el proceso de la recuperación. En charla con este medio, consideró que la actuación provincial "es lo que tendrían que haber hecho en muchos casos los bancos nacionales: compensar los créditos. Así, el Estado se hizo acreedor de la fábrica y una parte le quedó a la municipalidad, que ahora va a poder consagrarla a la producción. Es un buen acuerdo", festejó el dirigente.
Caro agregó que "hoy hay cerca de 300 emprendimientos recuperados y cerca de 20 mil obreros organizados" en rubros diversos. El proceso comenzó en los meses previos al trágico fin de año de 2001, con un desempleo en el orden del 22 por ciento. En la actualidad "la recuperación está consolidada por ley, gracias a la Ley de Quiebras, que la presidenta (Cristina Fernández) promulgó el 29 junio de 2010", recordó el titular de la asociación de empresas recuperadas.
 
HISTORIA. A mediados de 2001 la vieja factoría de la familia Backellián entró en convocatoria de acreedores. En ese momento, la deuda era de 700 millones de pesos más una deuda posconcursal de $ 140 millones. El cese de la producción se produjo en octubre de 2003, junto con el retiro de los dueños. Ni despedidos ni suspendidos, los trabajadores tomaron la decisión de quedarse en la planta para armar una cooperativa. Pero en el proceso no faltaron los sinsabores. En mayo de 2004, tras retomar la producción, fueron desalojados bajo la acusación de usurpadores. A partir de la sanción de la Ley de Expropiación, en febrero del año siguiente, reanudaron definitivamente las actividades.
 
La Cooperativa Textiles Pigüé fabrica 40 variedades de telas para capellada de zapatillas, 70 tipos de telas para indumentaria deportiva, medias, cordones, cinta gross, puños y cuellos para los rubros textil, calzado, indumentaria y espumado. Sus instalaciones cuentan con un sector de tintorería que está entre los más grandes del país. Además, el área de espumado produce poliuretano para pegar telas para el calzado. En tanto, en el sector de cortado se confeccionan las capelladas del calzado.