El informe de la Organización Internacional del Trabajo, denominado “Empleo Global, Tendencias 2014” fue publicado el 21 de enero del 2014 y presenta los últimos datos y proyecciones sobre varios indicadores del mercado laboral a nivel mundial, incluyendo el empleo, el desempleo, la pobreza laboral y el empleo vulnerable. Afirma que la débil recuperación de la economía mundial ha fracasado en generar una mejora en los mercados laborales, con el desempleo alcanzando los 202 millones a nivel global en 2013.

El informe advierte sobre los riesgos de una recuperación mundial pero sin empleo y estima que durante 2013 la economía lanzó al desempleo a más de 5 millones de personas en todo el mundo (202 millones total). Sin embargo en este marco América Latina “no contribuyó ni con 50.000 desempleados a la cifra mundial de personas sin trabajo, o lo que es igual, sólo le correspondió alrededor de un 1 % del aumento total del desempleo en 2013”. Suma que desde la crisis de 2008 la cifra de desempleados ha aumentado en 62 millones de personas a nivel global, pero advierte que de seguir esta tendencia para 2018 “habrá aumentado otros 13 millones”.

El informe destaca que el país pudo capear la crisis internacional de 2008 reduciendo el desempleo desde el 8.5% en 2007 al 7.3% en 2013, y estima una cifra similar para 2014/2016. En este marco el informe llama a “destinar más recursos a las políticas sociales y del mercado de trabajo” a nivel global para atacar el flagelo de la falta de empleo, la precarización y el desempleo juvenil.

En el mismo sentido, el informe publicado durante 2013 en conjunto por OIT-Banco Mundial (“Catálogo de medidas de política adoptadas para hacer frente a la crisis financiera y económica”[2]) destaca el despliegue de políticas activas para proteger el empleo como eje de la inclusión social: “En América Latina, los principales mecanismos de repartición del trabajo tuvieron lugar en Argentina, Colombia, Costa Rica, México y Uruguay.

El estudio señala la ampliación de “la cobertura de las asignaciones familiares —prestaciones ofrecidas de ordinario a los beneficiarios de la seguridad social— a los trabajadores del sector informal.

Argentina reactivó el Programa de Recuperación Activa, que había sido ideado durante la crisis de 2002. Consistía en un suplemento salarial mensual proporcionado a los empleados por un periodo de hasta 12 meses, sobre la base de acuerdos con los empleadores, para no tener que proceder directamente al despido, y más bien ajustar los programas laborales”. Asimismo valora la aplicación del país de “políticas para respaldar la búsqueda de empleo”, ampliación de los seguros de desempleo, la expansión de “planes de pensiones no contributivas o de sistemas de seguro de salud no contributivos”.

Lo que es más, el estudio señala la ampliación de “la cobertura de las asignaciones familiares —prestaciones ofrecidas de ordinario a los beneficiarios de la seguridad social— a los trabajadores del sector informal. Si bien no se dispone de datos sobre la incidencia del programa es una de las pocas intervenciones que podrían haber beneficiado a trabajadores del sector informal que no eran pobres”. Pero el informe, no sólo señala las medidas coyunturales para afrontar la crisis, sino las estructurales, como “la renacionalización del sistema de pensiones y las reducciones de las cotizaciones a la seguridad social”.

Respecto a la informalidad laboral, el informe “Empleo Global, Tendencias 2014” destaca las políticas activas por más de una década en la Argentina en post de atacar este flagelo: “Brasil y Argentina han estado aplicando políticas explícitas durante casi una década