El médico mendocino Alejandro Suvire creó una camilla inteligente que compite junto a otros 5 proyectos por ganar el concurso “Primeras 72 horas”, un desafío a jóvenes innovadores de todo el mundo, promovido por Unicef y Socialab, que busca soluciones rápidas frente a necesidades básicas y humanitarias producidas por una emergencia o una catástrofe respondiendo a las necesidades de los niños y sus familias durante estas horas cruciales, en lo que refiere a salud, agua y alimento, energía e información y telecomunicaciones.

El invento de Alejandro Suvire se trata de un dispositivo que se arma en tres minutos bajo el cuerpo del paciente sin tocarlo, y al hacerlo evita generar nuevas lesiones o empeorar las existentes.

El nombre oficial del artefacto es “camilla mecánica adaptable no convencional” y sirve para trasladar pacientes politraumatizados o en grave estado de salud aprovechando los reparos anatómicos de la espalda y las piernas, es decir, las curvaturas naturales que ofrecen el cuello, la zona baja de la espalda, las rodillas y los tobillos. Una vez que se han inmovilizado la cabeza y el cuello del paciente, con la colocación del collarín ortopédico y la sujeción de la cabeza con dos almohadones de goma espuma a cada lado de la cara, se comienza a armar el dispositivo. A través de estos espacios libres que ofrece la anatomía humana se desliza una serie de tablillas de fibra de carbono que pasan por debajo del paciente y que luego se sujetan a un marco con unas fijaciones. Con un bastidor con tensores de acero inoxidable, se levanta el marco y por acción de la gravedad la camilla se arma sin haber tocado a la persona.

El invento ya está patentado en 130 países y fue justamente este trámite el que le permitió acceder al concurso organizado por Unicef. Asimismo el invento ya recibió múltiples distinciones, en septiembre fue reconocido con el premio Incubando Salud, una distinción de una incubadora de proyectos de salud única de Latinoamérica.

De ganar el concurso organizado por Unicef, el proyecto recibirá U$S15.000 para desarrollar la idea, una mentoría en Socialab Latinoamérica y la posibilidad de ser parte de los laboratorios de innovación de Unicef para su escalabilidad a nivel global.