El ministro Julio De Vido le dio una extensa entrevista a Tiempo Argentino con jugosas definiciones económicas y políticas.

–La política energética siempre está en el centro de las críticas. ¿Qué balance hace de su gestión?

–El domingo se cumplen diez años del anuncio del Plan Energético. Es muy significativo, primero  por los logros que hemos conseguido pero además por el contexto y las circunstancias en las que se anunció. Fue en el 2004 y Néstor (Kirchner) nos había mandado, el 4 o  5 de abril de ese año, a Venezuela, en el marco de una charla que había tenido con Hugo (Chávez) donde ya se había empezado a instalar el famoso tema de la "Crisis energética". En aquel momento el sector era casi todo privado. La generación del Estado era el 8% y el resto era privado. Entonces armamos un fideicomiso de intercambio de combustible por productos industriales con Chávez. A partir de ahí el intercambio con Venezuela pasó de U$S 156 millones en 2004 a U$S 3000 millones en el 2013.

–¿Puede repasar usted cuáles considera que son los logros en materia energética durante estos años?

–El primer hito fue el acuerdo con Venezuela porque rompió la lógica de las petroleras de dolarizar el mercado, pero el más importante fue la recuperación de YPF como resultado de la presión de que nuestra principal compañía se había transformado en una empresa financiera y no en una petrolera. Ellos producían sobre lo que había, no descubrían nuevas reservas, o sea que las reservas se iban terminando y generaban un desabastecimiento. No hay que olvidar que la ley que envía la presidenta para recuperar YPF se llama "Ley de soberanía hidrocarburífera". Es la ley que garantizará el abastecimiento del combustible, porque esa era la razón por la cual se generó el proceso expropiador, porque nos desabastecían para llevarnos a tarifas dolarizadas. La primer batalla que perdieron con el acuerdo con Venezuela intentaron ganarla desabasteciendo y la presidenta respondió con una medida de fondo.

El modelo pervivirá, la presidenta será la referente más importante de la política argentina en el próximo quinquenio.

–¿Cuál era entonces el nivel de reserva de la Argentina?

–Cuando asumimos eran nueve años de gas y 12 de petróleo. YPF infló las reservas para exportar 20 millones de m³ de gas a Chile por día. Ese gas en frontera se vendía a U$S 2 y en Santiago lo vendían a U$S 27, una clara maniobra de evasión impositiva y que generaba un proceso de desabastecimiento del mercado argentino. Esperamos que la justicia algún día investigue este hecho. De haber contado con el gas que tanto (Alieto) Guadagni como otros ex secretarios (de Energía) autorizaron exportar a precio vil a Chile, cediéndole en transferencia recursos que equivalen a un quinto del PBI chileno, hubiéramos ahorrado cinco años de importación de GNL, que representan US$ 30 mil millones. Nosotros recortamos esas exportaciones en el 2005 y en el 2007 las mantuvimos por el terremoto y todavía queda. Todo ese gas que dejamos de exportar a Chile se volcó al mercado argentino. Y necesitamos más energía para el crecimiento. YPF luego bajó la producción y tuvimos que importar. A partir de ahí la presidenta tomó la decisión de recuperar la compañía. Hoy hay prácticamente 200 años de reservas entre gas y petróleo en función de los descubrimientos de Vaca Muerta. Si bien Repsol había dado un indicio de su existencia lo iban a poner en valor cuando estuvieran dolarizados, cosa que no es nuestra política ni lo será nunca porque eso es lo mismo que el proceso de Convertibilidad, es quitarle competitividad a la economía y quitarle una estructura de costo propio al mercado argentino, en donde el Estado no puede estar ni indiferente ni ausente. Ahora se materializó el acuerdo con Repsol y se perfeccionó la expropiación. Además, Argentina importaba gas de Bolivia en la época neoliberal y se cortaron las importaciones, lo que fue un error estratégico porque dejaba afuera del mercado de gas a Chaco, Corrientes, Misiones, norte de Entre Ríos y norte de Santa Fé, cosa que nosotros hemos recuperado a través de las importaciones de gas de Bolivia.

–¿Por qué no se recuperó antes de YPF? ¿ No se demoró demasiado?

–En un hecho histórico de esa naturaleza hay que esperar las circunstancias necesarias para llevarlo adelante. Creo que cuando estuvieron dadas las variables para generar una expropiación que fuera presentable ante la sociedad y ante el mundo, la presidenta no perdió ni un segundo y lo operó.

–¿Qué obras prevén de acá al fin del mandato de Cristina?

–La Argentina tenía un sistema nacional interconectado que estaba en función del país central. Solamente teníamos transporte energético o líneas de alta tensión en el sur de Córdoba, el sur de Santa fe y Buenos Aires. Hoy funciona un sistema interconectado que integra el 100% del territorio. Con la línea NEA/NOA anillamos el norte, porque antes había una que iba a Yacyretá, una muy precaria que iba por tramos que venían y eran asistidos radialmente desde Santa Fe o Córdoba. En el caso de Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, San Luis, Tucumán, Jujuy, ni hablar de Chaco y Formosa, que recibía energía desde el Paraguay. Chaco tenía una conexión muy breve, Santiago del Estero también, y el Chaco salteño no tenía ninguna posibilidad de contar con energía eléctrica de calidad. La Patagonia estaba desconectada, el sistema llegaba a Choele Choel, de allí a Río Gallegos hay 1800 kilómetros. Entonces se hizo esa conexión. Se unió Tucumán con Chaco y Formosa y a su vez se vinculó Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca y Tucumán. El sistema quedó totalmente anillado dándole una absoluta seguridad del Río Colorado al norte. Para alimentar una línea en Río Gallegos se invirtieron $ 7000 millones para llevar energía eléctrica a 120 mil personas que consumen 50 megawats. Cualquier estudio de valor presente en esto sería ridículo. Eso también es subsidio. En el sistema de transporte eléctrico, también ha sido revolucionario. Se construyeron más de 5000 kms de líneas, había 8000. En materia de generación eléctrica producíamos 14 mil megavatios, en 2004, con el mayor consumo y en este verano llegó a 24 mil megas de consumo, y hemos construido cerca de 9000 megas. En este momento están en construcción 3000 megas más: 700 en Atucha que a fines de mayo empieza al 5% y en tres o cuatro meses estaremos en la pretensión máxima del reactor. Lo que la presidenta inauguró en 2011 fue el montaje total de la Planta, pero luego vienen todas las pruebas para una Central de esa naturaleza, con el agravante de que había sido abandonada por el constructor, el arquitecto de Siemmens, porque Alemania se había retirado del mercado. Nos encontramos con una carpa y el reactor desmontado. Por eso cuando hablamos de seguridad jurídica en Argentina habría que tener en cuenta unas cuantas cosas. Se formó un equipo de trabajo con empresas nacionales, privadas y públicas, y nosotros estamos en condiciones de reproducir casi en un 80% la tecnología que cuando asumimos no teníamos. Luego tenemos la Central de Vuelta de Obligado, que se inaugura este año, con 600 megas más, y Brigadier Lopez en Santa Fe y de Ensenada, dos centrales inauguradas dos años atrás. Estamos generando, casi 3400 megavatios. Y hay dos más, que en término de cinco años estarán generando, como la del Chihuido en Neuquén. Hay en marcha un plan de represas a mediano y largo plazo por U$S 19 mil millones, con una obra muy importante de abastecimiento de agua a todo el norte de Santa Cruz y sur de Chubut, que abastecerá de agua a toda la zona petrolera y permitirá desarrollar algunas agrícolas en el norte de Santa Cruz. Estas obras eléctricas e hidroeléctricas fueron las que llevamos  a China, Rusia y Brasil. Son once obras de represa.

–Una crítica recurrente de ciertos sectores apunta a que antes la Argentina tenía un superávit energético y ahora es deficitaria.

–Teníamos un 54% de pobreza y cerca del 30% de indigencia al asumir, por lo cual ese superávit era trucho: tarifas dolarizadas, cerca de 150 mil fábricas cerradas, y depresión. Aquel superávit estaba hecho sobre el hambre del pueblo argentino, que explotó en diciembre de 2001. La Argentina creció el 83%, estamos demostrando que en transporte eléctrico y en generación eléctrica hemos crecido casi el 60 o 70%, con obras a corto y mediano plazo que garantizan el abastecimiento. Estimamos que en 2019 el abastecimiento de gas y petróleo estará incipiente y se consolidará.

–¿En qué períodos, la Argentina tuvo autoabastecimiento?

–En la década del '90 y un poco con los militares. Por eso siempre peleamos por el autoabastecimiento, porque sabemos que tenemos las posibilidades. Siempre fuimos sujetos de la presiones de las compañías petroleras para "quererlo" en tanto y en cuanto nos fijaran los precios, que es lo mismo que no tenerlo, porque si producir el gas me sale lo mismo que importarlo... no sirve. Nuestra política es producirlo acá, a coste argentino, ¿o los salarios de acá son los mismos que en Houston o en Indonesia? Hay un costo argentino que hay que respetar, costo más rentabilidad. Se creció en cantidad de autos de 6 a 12 millones, y hay nafta. Está claro que se importa una parte, pero vamos en un camino de recuperación. El problema surge cuando se paraliza la política de ampliación de tecnología nuclear y cuando tenemos parada 15 años Yacyretá. Argentina debería tener hoy cinco centrales nucleares, y tiene tres (Embalse, Atucha I y Atucha II). Vamos por las otras dos que faltan: el Carem, que es un  reactor nacional de potencia capaz de generar energía eléctrica, inclusive exportamos a Australia. El Carem es observado por el mundo con mucho interés, porque es un reactor de casi 150 megavatios que permitirá a la Argentina tener tecnología nuclear a partir de uranio enriquecido. Imagínese: si Atucha II que inauguramos ahora tuviera que generar gasoil, el sobrecoste de combustible anual sería de U$S 1500 millones. Argentina importa cerca de U$S 11.000 millones en combustible. Se hace con obras la sustitución, se hace  con desarrollo de reservas como el caso de Vaca muerta. Ahora, el desarrollo estratégico de la reserva, es argentino y las está poniendo en valor YPF en manos del Estado nacional.

–Los cortes de energía del verano volvieron a exponer los problemas  de las distribuidoras Edenor y Edesur. ¿Cuál es la situación hoy?

–En el área metropolitana, que es la que manejamos nosotros, tenemos cerca de 200 obras en ejecución y hubo multas por $ 300 millones. El tema no son las multas, sino las inversiones en el marco de la tarifa actual. Las inversiones las estamos haciendo nosotros, lo que redundará en la mejora del servicio

–¿No se repetirá esa situación?

–Las críticas a estas empresas las hice en su momento y podría repetirlas. Ninguna de las dos estuvo a la altura de las circunstancias en la ola de calor pasada, aunque la ola existió. Cuando hay una situación climática extraordinaria los problemas de corte existirán siempre. Nuestra tarea es que sean cada vez menos y menores. Creo que Edesur, sobre todo, tiene mucho trabajo por delante. Hay 208 obras, entre las empezadas o en estudio de costo, de las casi 1000 que queremos tener terminadas de acá a fin de año, generarán una mayor confiabilidad en el servicio. Pero si mañana hacen 10° bajo cero o 45°, o nieva como en junio 2007...

–¿Hay una fecha prevista para la reducción de subsidios eléctricos?

–No, hay una política que comenzó en los subsidios eléctricos a fines de 2010 en algunos barrios, los countries, en barrios cerrados. Vamos a buscar el  punto de equilibrio, que cada uno pague en relación a lo que realmente puede, siempre sobre la base del coste argentino, cuidando los márgenes de competitividad de la industria. No hay fechas, si hay continuidad.

–Además de Chevron, ¿hay otras empresas que hayan demostrado interés por invertir en YPF?

– Por supuesto, y sobre todo luego de finalizado el acuerdo expropiatorio, habrá muchas sorpresas. Petrobras y otros están interesados en asociarse con YPF. La empresa petrolera, en general, piensa en sacar la mayor rentabilidad más que en sostener una estructura de costo, pero siempre quiere sacar más petróleo.

–¿Cuándo se realizarán los anuncios sobre nuevas inversiones?

–En realidad hay negociaciones, es vida empresaria. Anticipar una decisión es ayudar a que fracase. (Miguel) Galuccio está llevando a cabo una gestión muy buena en YPF y ha demostrado mucha habilidad en los acuerdos con Chevron y está trabajando también en avanzar con las provincias propietarias del recurso.

–Esta etapa del gobierno termina en un año y medio. ¿Cómo harán para sostener lo que se hizo?

–Haciendo política. Nosotros nos iremos pero no dejaremos de hacer política desde afuera. Seguiremos hablando, interviniendo. Acá no hay último día. Y conociéndola a Cristina, mucho menos. Falta mucho: algunos están desesperados, encolumnándose tras uno u otro candidato. Están las PASO, y ahí se dirime todo. ¿Cuál es el problema?

–Y de cara al 2015, ¿tiene alguna preferencia por alguno de los precandidatos del peronismo?

–No. A mí me conduce la presidenta, tengo su preferencia y por supuesto la acompañaré firmemente en sus funciones. Los candidatos tienen que mostrarse, decirle a la gente lo que van a hacer, algunos reivindican totalmente el modelo, otros no tanto, otros tratan de diferenciarse dentro de mi mismo partido. A mí el FPV (Frente para la Victoria) es el que me expresa y representa. Soy un militante peronista del FPV. El peronismo por sí solo no expresa a la mayoría de la sociedad argentina, quizá exprese a la minoría más importante, pero el peronismo será historia si es capaz de armar un frente como el FPV. Los objetivos que planteó Néstor el 11 de mayo de 2004 hoy son logros. Nadie tiene que ponerse colorado al reivindicarlo. Algunos les tienen más miedo a estos críticos que son fracasados del pasado. Y lo más probable es que levanten como propio lo que hemos hecho con Cristina. El FPV es mucho más amplio que el peronismo.

–¿Cómo analiza las críticas de la convergencia empresaria formada por la Asociación Empresaria Argentina (AEA)  y otros grupos?

–AEA representa claramente a los medios monopólicos. Me da la sensación de que esta convergencia empresaria es un grupo multifacético, con distintos dirigentes que van a las reuniones y declaran cosas que no firmaron. Pasó con la UIA y con la Cámara de la Construcción. Creo que hay asociaciones gremiales y empresarias muy fuertes, algunas más críticas que otras del proyecto. Pero, por ejemplo,  la Asociación de Industriales Metalúrgicos cuando asumimos eran un grupo de empresarios fundidos y hoy están haciendo centrales eléctricas, son protagonistas de la Televisión Digital Abierta, los decodificadores, las plantitas emisoras que hemos exportado a Venezuela. Hay empresas y asociaciones muy valiosas.

–¿Por qué cree que algunos empresarios a los que les ha ido muy bien estos años cuestionan tan duramente al modelo?

–Porque muchos ven el 10 de diciembre de 2015 como  un fin de ciclo, y acá no habrá ningún fin de ciclo. Todas estas realidades, todos estos beneficios para la gente, quizá no sean debidamente valorados, pero serán oportunamente puestos en valor y reivindicados. El modelo pervivirá, la presidenta será la referente más importante de la política argentina en el próximo quinquenio,  aunque no le convenga a sus intereses. Les escucho decir que hay que abrir la economía, y ellos son empresarios nacionales. Si la economía se abre, ellos duran cinco minutos, se evaporan como ocurrió en la década del '90. Falta formación de cuadros dirigentes. Muy pocas entidades empresariales tienen al frente cuadros políticos, y se cae en la tentación de hablar de lo que los grandes medios plantean como políticamente incorrecto.

–¿Y el sindicalismo?

–La CGT que hoy conduce (Antonio) Caló es la que me representa como peronista y trabajador. Ha entendido en profundidad el proceso histórico argentino, el rol político que le cabe al sindicalismo.

–Pero no se puede obviar a Moyano que ha sido muy crítico.

–Moyano fue candidato en la lista de De Narváez. Rompe desde la política. Tiene otra visión, otra concepción de la política.

–¿Hay margen para que Moyano pueda volver?

–A mí me parece que no es un problema para la sociedad hoy. Es una necesidad de él y no del proyecto.

–¿Ve algún proyecto alternativo desde la oposición?

–Honestamente, sería mejor que lo hubiera, pero no veo ningún proyecto alternativo, ni en salud, ni en vivienda, ni en educación, ni en subsidios, ni en tema previsional, ¿mantendrán el 6 % del PBI en lo educativo? La gente tiene que ser consciente de que cuando no se explicita lo que se va a hacer, es porque siempre se va a atentar contra sus preferencias. Cuando no nos explicaron un plan, vinieron por nosotros. Plan, no tienen. Otros, lo tienen, pero no lo pueden explicar.

–¿El massismo por ejemplo?

–Por ejemplo. Hacen campaña con la tapa de los diarios, no con la caminata, no con la gente. Ninguno de ellos tiene un equipo técnico trabajando. Cuando Kirchner tenía el 4% de intención de voto, formamos el equipo técnico y recorrímos el país.

–¿Cómo se imagina el 11 de diciembre de 2015?

–Militando, en el FPV, con la referencia de Cristina.