Uno de los temas más sensibles en el debate público es las drogas ilegal es el narcotráfico y pese a ser un tema tan delicado que debería requerir rigurosidad en el tratamiento está dominado por la hipocresía y la falsa moral.

Uruguay comenzó un experimento que puede ser ejemplo para otros países: la venta legal de marihuana en farmacias a un precios que oscilará entre 22 a 22 pesos el gramo cerca de un dólar. El modelo uruguayo tiene sus características que para quien le interesa lo puede estudiar. Lo más relevante es que es una política que va a contramano de la que ha fracasado por décadas la de la criminalización de la producción y el consumo personal.

El sábado pasado hubo masivas manifestaciones en muchos países y en Argentina, que tuvieron escasa visibilidad, reclamando la legalización de la marihuana y ese pedido no es para favorecer a los traficantes y al delito asociado al narcotráfico sino todo lo contrario y esta es la gran trama a demostrar. Quienes más elevan la voz contra las drogas ilegales son los que están protegiendo el negocio de los narcotraficantes. ¿Por qué se preguntarán? Parece un contrasentido. Pero no lo es. Y tiene una simple y contundente explicación económica. La ilegalidad permite construir un monopolio u oligopolio de la distribución de la droga en la que son dueños quienes tienen más capital y más poder violento para imponerse en el mercado. O sea la prohibición determinada por los gobierno es el mejor negocio para el negocio del narcotráfico. Mantiene mercados cautivos para vender el producto a precios altos precisamente por la prohibición. En la práctica con la prohibición el Estado impulsa el mercado ilegal con sus bandas ilegales y a la vez es el responsable de combatirlas invirtiendo recursos millonarios en policías y en la Justicia con parte de esos funcionarios siendo cómplices o socios de esa red delictiva.

Como antecedente para entender este tema está la famosa Ley Seca que fracasó en el Frente Social Económico y Político para ser anulada finalmente en 1933 en EEUU. La venta de bebidas alcohólicas se legalizó en EEUU cuando el Estado se dedicó a controlar esa actividad y a cobrar impuestos de la comercialización. Y el consumo dejó de ser reprimido para ser tratado la adicción como un asunto de salud pública. La historia vuelve a repetirse esta vez a escala global con la producción de materia prima, elaboración y comercialización de drogas prohibidas por ley.

La historia es la siguiente. La administración Nixon declaró la guerra contra nuevas y viejas drogas aprobando la Drug Abuse Prevention and Control en 1970 que prohibió una serie de drogas casi con las mismas razones que el alcohol durante la Ley Seca. Esa persecución influyó en todos los demás países para que endurecieran las penas contra el comercio y consumo y para que se creasen brigadas específicas contra los estupefacientes.

El gobierno de Nixon impulsó la redacción de la convención internacional de la ONU de 1971 sobre sustancias psicotrópicas y en 1998 la Asamblea General de la ONU comprometió a sus países miembros a alcanzar un mundo libre de drogas y eliminar o reducir significativamente la producción de opio cocaína y canabis. Postulados de buenas intenciones para alivianar el pánico moral que acompaña la prohibición similares a los grupos de mujeres y asociaciones puritanas que combatían el consumo de bebidas alcohólicas durante la vigencia de la Ley Seca en EEUU. De antemano se sabe que es una promesa que no se puede cumplir. La cuestión no es estar a favor o en contra de la droga, la clave es construir consenso que son perjudiciales para la salud las drogas. La cuestión es estar a favor o en contra del narcotráfico y los crímenes asociados. Para estar en contra del delito y las muertes que provoca el golpe para derrotarlo está, aunque te suene paradójico, en la legalización. Después parte del dinero que se destina a combatirlo servirá para campañas sanitarias y de difusión para combatir de verdad el flagelo de las drogas. Para llegar a eso es necesario acompañar este proyecto con el consejo tradicional de Cheque en Blanco. No tengas miedo, no siempre se choca andando a contramano.

Editorial de Alfredo Zaiat del 10 de mayo de 2014 realizado en el programa "Cheque en blanco", que se emite por Vorterix los sábados de 9 a 12.