Durante décadas la televisión nacional estuvo regida por el numeroso rating que generan los programas de chimentos. Desde los inicios de la comunicación, las “revistas del corazón” dieron grandes dividendos a empresarios que llenaron sus bolsillos a costa de que el público conozca vida y obra de las personalidades admiradas del cine y la televisión. Con el avance del tiempo, las andanzas de Marilyn Monroe con los hermanos Kennedy fue un punto mínimo en el entramado social de vidas privadas que se vuelven públicas a través de los medios masivos. 

 Jorge Rial y Luis Ventura, dos tipos con código: 

El hombre de Munro, representante de clase trabajadora, desde hace más de dos décadas dejó atrás a su jefe Lucho Aviles para convertirse en el más conocido portavoz del chisme en la televisión abierta. Rial personifica cada mediodía a un “tipo” de barrio, con códigos, que defiende sin tapujos a sus amigos y, si es necesario, “sepulta” a sus enemigos. Después de trabajar años en gráfica, el "batacazo", para ser un personaje reconocido de la televisión, lo dio ingresando al Hospital Borda para mostrar la vida del hermano de Susana Gimenez, un enfermo psiquiátrico que estaba internado en ese nosocomio.

Quien se mostró como mano derecha del conductor de Intrusos en todo este tiempo, fue el periodista Luis Ventura. El hombre oriundo de Lanús compatibilizó perfectamente con el código de barrio que Rial propone cada mediodía para llevar a cabo su programa televisivo. Ventura, casado con Estelita, padre de familia y con un pefil más bajo pero más sanguineo, supo secundar en diferentes programas al ex marido de Silvia D´Auro al punto de consultarle en vivo: “Jorge decime a partir de ahora: ¿quién es tu familia?”, cuando Rial anunció al aire su controvertido divorcio con la madre de sus hijas.

De estrellas a estrellados: 

Cientos de rumores sobrevolaron cuestionando la ética de estos dos periodistas durante los últimos años, pero el micrófono y las cámaras les otorgaron la posibilidad de hacer descargos -minuto a minuto y en sus múltiples medios- ante millones de personas que podían dudar sobre esos chismes sin confirmación. Infidelidades, casting sábanas, propuestas indecentes, maltrato y machismo fueron algunas de las acusaciones que cargaron sobre sus espaldas y de las que pudieron salir airosos.

Todo estaba controlado, hasta la pelea con Diego Maradona (quien pasó de ser un padre presente en la niñez de Dalma y Giannina a uno abandónico con Diego Sinagra, Jana Maradona y el pequeño Diego Fernando). Otros de los personajes que fluctuaron su perfil según la relación amistosa o comercial que tenían con los reyes del chimento fue Wanda Nara o Nazarena Vélez: La primera rubia apareció en la portada de la revista que dirige Luis Ventura diciendo que era virgen y a los pocos días un video se propagó en toda la web mostrando como la joven hacía una fellatio. Cuando la actual esposa de Icardi, se casó con Maxi López y vendió las imágenes de la boda a otra publicación gráfica de la competencia, Rial y Ventura se mostraron tan molestos que -hasta entonces su protegida- pasó a ser una mujer que tenía dos líneas de celulares por sus trabajos non sanctos. De igual manera fue el caso de Vélez quién en épocas de trabajar con Gerardo Sofovich fue asidua invitada al programa Intrusos y en otros momentos tuvo entrada limitada al canal de la calle Fitz Roy. En este ida y vuelta de estrellas a estrellados, pasaron entre otros personajes, Silvia Suller, Graciela Alfano, Marcelo Tinelli, Ricardo Ford y hasta la propia Mirtha Legrand.

Pero en el vaivén de los chismes nadie queda exento y desde un tiempo a esta parte, tanto Rial como Ventura se farandulizaron y comenzaron a formar parte de los teatros de revista y de los chimentos del día. Con una cámara y un micrófono como arma para defenderse, los reyes del chimento llegaron a un punto tal donde no bastó su propio multimedio para contraargumentar a su favor.

Rial, el hombre de códigos, mostró su peor faceta machista recién separado de la madre de sus hijas cuando se lució viajando a Europa con una joven modelo conocida por realizar fotos hot. Su nueva novia, La Niña Loly, (también llamada Troly en muchos medios, Intrusos incluso) pasó a tener nombre propio: Mariana Antoniale. La chica sexy comenzó a ser reconocida y solicitada por muchos programas y de a poco se mostraba como la madre ideal para las hijas de Rial. En tanto, el conductor pidió y consiguió la tenencia de las menores denostando al aire a su ex Silvia D´Auro, mientras que su pareja aprovechaba para sumar horas de cámara y reforzar el concepto de su novio contra otra mujer: "Desde que yo vivo con ellos, hace un año, las chicas no volvieron a ver a la madre", dijo Antoniale en relación a Silvia.

Pero las vueltas de la vida son impensables y parece ser que, finalmente, Loly tampoco se comportó como madre cuidadosa con las menores. Aunque hasta algunos meses atrás, la joven era la salvación familiar, Mariana Antoniale, de un día para otro, pasó a ser una persona que junto a Marcelo Tinelli lo hacía quedar como un payaso, que llevaba a las menores a boliches nocturnos y una mujer que "arrendaba su corazón" al mejor postor. Pero el motivo que más ofendió a Rial, no fue el uso comercial que hizo Loly de su relación amorosa, sino que -cuando se hizo público su chichoneo buscando un encuentro sexual a cambio de trabajo con la ganadora de Gran Hermano-Antoniale no aceptó sus disculpas.

El pedido de perdón fue público, pero el hacerse cargo de la situación no implicó asumir la culpa del asunto sino trasladarsela a la mujer que lo había metido en ese entuerto: “Me harté de un montón de cosas, de la mentira, de la extorsión, de las buenitas, de las putas, de las zorras, de las extorsionadoras, de los delincuentes, de los socios. Me harté. Entonces, hoy te voy a pasar con un camión por arriba. Porque ya empecé a descubrir tu juego. A vos Marianela te hablo, a vos. Que sos una zorra, pero además tenés una asociación ilícita con gente cuyos nombres conozco y cuyas fotos voy a dar", argumentó en su desmentida Rial (minimizando el hecho de que intentó tener un encuentro sexual ofrenciendo un trabajo a una persona, a la cual termina descalificando agrediendo verbalmente usando viejas retóricas machistas para relativizar su desliz).

En medio de este escándalo, en el que no solo Rial expuso su intimidad familiar y a sus dos hijas menores, Luis Ventura -que hasta ese entonces había sufrido diferentes tragedias personales y familiares- dejó embarazada a una mediática cordobesa que hoy repudia por televisión por no haberse sometido a un aborto. A diferencia del reconocimiento del desliz de su amigo, Ventura optó por solicitar un ADN del niño que había nacido prematuro y se encontraba con asistencia respiratoria en neonatología de un hospital cordobés.

Las mujeres para los reyes del chisme se vuelven objetos, ellos pueden juzgarlas, darles nombres, hacerlas estrellas, convertirlas en putas o en madres ejemplares.

Ventura realizó su descargo en el mismo programa de televisión que días antes Rial usó para mencionar que Loly expuso y dañó a su hija y donde también afirmó que la modelo no le había sido infiel, dejando en claro su hombría a todos los espectadores, aunque haya videos y fotos que digan lo contrario. Finalmente, el estudio de sangre dio positivo y un nuevo niño llegó al mundo. Su padre le pidió a su madre que lo aborté ya que él no la ama y lo único que hizo fue acceder a sus insistentes pedidos de sexo “fui permeable ante el ofrecimiento de sexo”, dijo Ventura después de afirmar que Luzzi abortó el embarazo de un hombre famoso casado y con hijos: “Abortó el hijo de un famoso casado y no quiso abortar conmigo".

Los códigos de la misoginia: 

Los reyes del chimento, parecen haber caído al pozo más profundo de su carrera. Su machismo políticamente aceptado en la televisión nacional pasó todos los límites. Ya no se solapa su postura misógena y agresiva hacia el género femenino. Quienes creían ser dueños de la verdad sobre la vida privada de los famosos (según la realidad que crean en su cotidianidad), también expresan, desde una lógica sexista, cómo deben comportarse y que deben hacer las mujeres que los rodean:

Estela Ventura es la señora esposa, compasiva y compañera, ante cualquier desliz de su marido deberá defender a su hombre. Mientras tanto, a Fabiana Liuzzi se la tilda como una mujer fácil que ofrece sexo y luego no quiere abortar. Silvia D`Auro, durante 20 años fue una persona que cuidaba la fortuna familiar pero un día se convirtió en una mala madre, que al ser abandonada por su hombre, ella abandona a sus hijas. Marianela Mirra, es la zorra extorsionadora que delinque tras un juego de seducción. Y Loly Antoniale, la joven a la que el señor adulto la hizo ser Mariana y darle un nombre propio.

Pareciera que las mujeres para los reyes del chisme se vuelven objetos, como a Wanda o Nazarena, ellos pueden juzgarlas, darles nombres, hacerlas estrellas, convertirlas en putas o en madres ejemplares. Ellos lo deciden, ellos lo manifiestan y ellos lo venden en sus publicaciones. 

Si consideramos que un punto de rating se acerca a los 100 mil espectadores, quizás podamos tener noción del tipo de mensaje lamentable que reciben cerca de 1 millón de personas, día a día, en este tipo de programas televisivos donde las mujeres quedan representadas tras el discurso machista y violento de dos tipos con códigos sexistas.