Desde Israel. Enviado especial*

En una entrevista que se publicará recién el próximo fin de semana, el papa Francisco se manifestó consternado por la Inquisición que llevó a cabo la Iglesia Católica contra las personas que profesaban otras religiones. “La Iglesia persiguió a los judíos durante siglos. ¿Cómo puede ser que se persiga a otros por practicar una fe diferente a la mía?”, dijo ante el micrófono del periodista Henrique Cymerman. La frase fue pronunciada después del histórico encuentro del último domingo entre el presidente israelí Shimon Peres, el líder de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas y el propio Papa en el Vaticano.

“Hay que aprovechar este empujón para hacer más cosas en el futuro”, propuso en la entrevista que, dentro de unos días, será transmitida por televisión y traducida simultanéamente a cinco idiomas.

El vínculo entre Francisco y Cymerman comenzó el año pasado, cuando se conocieron a partir de la gestión de un rabino, y desde ese entonces no paró de crecer en términos de confianza. Tanto es así que, durante el primer reportaje que el periodista israelí le hizo al Papa, le propuso visitar Medio Oriente como una contribución para la paz en la región y lo ayudó a preparar el viaje que se concretó hace unas semanas y tuvo un segundo capítulo el domingo pasado en el Vaticano, cuando los tres líderes realizaron una ceremonia interrreligiosa por la paz. Ese día, el primer israelí que viajó en un avión papal fue nombrado “ángel de la paz” por el máximo jefe católico, como un agradecimiento por sus gestiones.

A pocas horas de su llegada a Israel tras esa visita de fuerte carga simbólica, Cymerman dio una entrevista a un grupo de jóvenes periodistas de la que participó un redactor de INFOnews. A continuación, un resumen de las definiciones más importantes.

Una vida consagrada a la palabra

Cuando era apenas un joven judío que iba al colegio en su Portugal natal, Henrique Cymerman pasaba cada tarde por la casa de su abuelo, su gran referente. “¿Qué buena pregunta hiciste hoy?”, le decía el anciano a un niño que, sin saberlo, iba a convertirse en periodista. Unos años después, cuando tenía 16, tuvo la oportunidad de cenar con los filósofos Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, a quienes les comentó su deseo de estudiar periodismo. “Tenés trabajo para toda la vida”, le respondieron los ensayistas entre risas.

A los 18, Cymerman decidió irse a vivir a Israel. En Portugal, había sentido en carne propia la discriminación contra el pueblo judío: como estudiante en un colegio católico, un cura le impidió jugar en un partido de fútbol por no compartir la fe mayoritaria. En definitiva, no se sentía un ciudadano de plenos derechos y esa fue la razón que lo llevó a mudarse a Medio Oriente. A los 54 años, se encontró con el Papa y le narró esta situación. La respuesta que recibió de su interlocutor fue que había que trabajar para que no se repitan esos hechos en ninguna parte del mundo.

El inesperado encuentro, de consecuencias importantes para millones de personas, comenzó a gestarse en abril de 2013 en el Hotel Alvear de Buenos Aires. Cymerman había terminado de dar una conferencia cuando el rabino Abraham Skorka le propuso conocer al Pontífice. La cita se concretó el 13 de junio de ese año. Allí, Francisco accedió a brindar la primera entrevista televisiva y se mostró interesado por la situación de Israel y Palestina.

"No podés atacar a un judío si sos un buen cristiano, porque es la raíz de tu fe".

“¿Qué tiene usted con los judíos?”, le preguntó el periodista. “Es que dentro de cada cristiano hay un judío”, respondió el sacerdote. Después de la entrevista, Francisco mantuvo una conversación privada con Skorka y Cymerman en la que inquirió: “¿Qué puedo hacer por Israel?”. “Venir: que este sea su primer viaje decidido por usted, porque tendrá un impacto mundial enorme. Ahora, tendrá que ir también a Jordania y a la Autoridad Palestina”, le dijo el periodista. “El tema es que tengo invitación de Israel pero no de los palestinos”, intercedió Francisco. Acto seguido, Cymerman movió sus contactos y llamó por teléfono a Mahmud Abbas. Quince minutos después, la invitación de esa parte ya estaba formalizada.

Un año de mediación. Eso fue el tiempo que debió transcurrir entre el momento en que se gestó la idea y la visita, que se hizo en dos partes. Primero, el Papa se reunió en Medio Oriente con los líderes en disputa por separado. Y, el último domingo, logró convocar a los dos a un rezo interreligioso en la mismísima sede del Vaticano. “Él le llama oración, pero como él mismo me dijo el lunes en su habitación: ´Una oración es una oración, pero también la oración tiene política y la política tiene oración´”, reveló Cymerman.

Un encuentro inesperado

El del domingo fue el evento más surrealista de mi vida: ver a rabinos cantando salmos en hebreo, con imanes musulmanes y cardenales con vestidos largos, todos juntos y mezclados. Fue algo de lo que aun no podemos prever el alcance que va a tener en el largo plazo”, consideró el periodista israelí.

Al finalizar la ceremonia, el Papa recibió a Cymerman en su habitación y le dijo: “Gracias por todo lo que hiciste: te voy a nombrar ángel de la paz”. Durante la entrevista, que va a ser publicada el próximo fin de semana, el Sumo Pontífice pidió “aprovechar este empujón para hacer más cosas en el futuro” y se mostró preocupado por el antisemitismo. “La realidad, como me dijo el papa Francisco, es que la Iglesia Católica persiguió al pueblo judío de forma sistemática en distintas épocas de la historia. Me dijo ´Yo no puedo entender la Inquisición. ¿Cómo es posible que la Iglesia se dedique a perseguir personas que mantienen otra fe? No podés atacar a un judío si sos un buen cristiano, porque es la raíz de tu fe´”, contó Cymerman.

Para graficar lo que llamó “la filosofía del Papa”, repitió un chiste que le dijo en Roma. “En el Vaticano, hay curas a los que no les gustan los judíos. Yo vi a un grupo y les dije: ´Había un grupo de sacerdotes que maldecían a los judíos frente a un dibujo de Jesús y de María en la pared. Cuando ellos estaban diciendo esas cosas, Jesús salió de la pintura y le dijo a María: mamá, vámonos de aquí que tampoco nos quieren”.

Cymerman rescató la actitud de Francisco ante los judíos. El periodista puso al actual pontífice a la altura de Juan XXIII y lo diferenció de Juan Pablo II y de Benedicto XVI: del primero porque llegó a visitar Israel cuando ya era anciano y estaba sin fuerzas, y del segundo porque prefiere “mantener las reservas”. De Francisco rescató su vocación de cambios en un ambiente lleno de resistencias y vaticinó, pese a que “las heridas están demasiado abiertas y profundas”, que el Papa “sorprende y va a seguir sorprendiendo en este tema”.

*La entrevista a Henrique Cymerman se produjo en el marco del grupo Social Media del programa educativo-cultural Taglit Birthright Argentina, del que participa Pablo Méndez Shiff junto a otros jóvenes periodistas y comunicadores sociales argentinos.