La fiscalía federal alemana detuvo a un ciudadano alemán que, según varios medios, es un empleado del servicio de inteligencia acusado de espiar para Estados Unidos. El organismo fue el encargado de informar a la canciller alemana Angela Merkel sobre la detención el miércoles de un hombre de nacionalidad alemana de 31 años, sospechoso de espiar para servicios de inteligencia extranjeros. Pero las autoridades no identificaron al sospechoso ni a los servicios implicados.

"La canciller fue informada también de este caso", dijo el vocero de Merkel, Steffen Seibert, a reporteros en Berlín.
El vocero rechazó hacer declaraciones sobre los artículos de la revista Der Spiegel y el diario Sueddeutsche Zeitung, que indican que el hombre trabajaba para el servicio de contrainteligencia germano, conocido por su acrónimo BND.

Según la edición digital de Der Spiegel, el hombre habría confesado que vendió sus servicios a Estados Unidos.

Las publicaciones, que no identificaron sus fuentes, dijeron que el hombre era sospechoso de dar información sobre un comité parlamentario alemán que investiga las actividades de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) y otras agencias de inteligencia en Alemania. La fiscalía dijo que la detención fue comunicada a este cuerpo tanto como a la comisión parlamentaria de secretos oficiales de su país. Seibert también dijo que los integrantes del comité habían sido informados del arresto. "Dejaré que ustedes saquen sus propias conclusiones", agregó.

Justo cuando el gobierno alemán buscaba dejar atrás el escándalo de las escuchas al celular de la canciller Angela Merkel, revelado el año pasado por los documentos filtrados por el ex contratista de la NSA Edward Snowden, y trataba de retomar las buenas relaciones con Washington, la detención el agente doble amenaza con reavivar los problemas diplomáticos entre las dos potencias.

Según Martina Renner, miembro del opositor Partido de Izquierda –que es integrante del panel parlamentario–, el caso indica que cualquiera que haya revisado las revelaciones de Snowden en detalle es objeto de escrutinio de las agencias de inteligencia de Estados Unidos. Su panel escuchó el testimonio el jueves de dos ex empleados de la NSA, Thomas Drake y William Binney.

"Si los reportes de los medios (sobre el caso) se confirman, entonces no sólo debe haber una respuesta legal, también debe haber una respuesta política", dijo.

En su testimonio, Drake afirmó que la cooperación entre la NSA y el BND aumentó bastante después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos. Dijo que el BND es un apéndice de la NSA.

Seibert dijo que Merkel discutió "asuntos de política exterior" en una llamada telefónica con el presidente Barack Obama la noche de jueves. Dijo que la conversación se centró en Ucrania pero no confirmó si el arresto también fue discutido.

El Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos rechazó hacer declaraciones. El BND no devolvió las llamadas que se le hicieron para conocer su opinión.

El gobierno de merkel convocó al embajador

El secretario de estado de Relaciones Exteriores alemán, Stephan Steinlein, convocó al ministerio al embajador de Estados Unidos, John B. Emerson, para que "intervenga en un rápido esclarecimiento" de la situación generada tras la detención del supuesto doble agente alemán, informó el ministerio citado por la Deutsche Welle.

Según reveló el periódico alemán Bild, el detenido ejerció como agente doble durante los últimos dos años y podría haber robado 218 documentos confidenciales. “El empleado del servicio de inteligencia alemán se puso en contacto en 2012 con la Embajada de Estados Unidos en Berlín para ofrecerle documentos interesantes”, explicó el diario, citado en la edición de ayer de El País, de España.

Según diversos medios alemanes, el hombre habría vendido a la embajada estadounidense información procedente de la comisión parlamentaria que investiga el escándalo de las escuchas telefónicas llevado a cabo por la NSA, la agencia de seguridad estadounidense.

A cambio de estos papeles, el alemán de 31 años habría recibido 25.000 euros de los servicios secretos estadounidenses. También se habría puesto en contacto con los rusos, pero no llegó a cerrar un acuerdo, continúa el diario.