La fiebre chikungunya, una enfermedad originada en África que es transmitida por el mismo mosquito que es portador del dengue, puede llegar a Argentina este verano, según informó el Ministerio de Salud de la Nación.

Si bien rara vez puede causar la muerte, la fiebre provoca fuertes dolores en las articulaciones, que pueden llegar a prolongarse durante meses o incluso años para algunas personas, según explicó la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En los últimos siete meses, la chikungunya se expandió rápidamente por América: la cantidad de afectados creció de cero a más 300 mil.

Los pacientes generalmente no necesitan ser internados, pero es importante que sean detectados para evitar que sean picados por otros mosquitos y sigan trasmitiendo el virus.

"La fiebre provoca fuertes dolores en las articulaciones, que pueden llegar a prolongarse durante meses o incluso años para algunas personas".

Además, para aumentar la prevención, es importante prestar atención a los recipientes en los que se acumula agua, ya que esa es la manera en que se cria el portador de la enfermedad.

En 1952 fue la primera vez que la fiebre chikungunya fue mencionada, en Tanzania. El término, en el idioma makondes de los habitantes del significa sudeste tanzanio, significa “lo que hace doblarse”, en referencia al fuerte dolor que ocasiona.

En 2013 llegó a América, cuando se detectaron dos casos en la isla caribeña francesa de St. Marteen. Dede entonces, la cantidad de afectados comenzó a crecer.

Incluso ya fue registrado el primer caso “autóctono”, que fue transmitido por un mosquito local en Florida, según anunció el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) el 17 de julio. También fueron descubiertos casos “importados”, ocasionados por viajeros que visitaron las zonas endémicas, en Brasil, Paraguay y Chile.

“Es probable que el próximo verano tengamos casos en la Argentina. El virus viene propagándose hacia el sur, hay un gran movimiento de personas que circulan hacia y desde zonas endémicas, y en el país existe el vector, el mosquito Aedes Aegypti, el mismo que para el dengue”, explicó el director de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación, Juan Herrmann.

Además, aseguró que es posible que se desarrolle un brote de chikungunya y que no se trate sólo de casos aislados. “Depende de tres factores: el primero es que haya o no un adecuado control sobre la presencia del mosquito. No se trata prioritariamente de fumigar, sino de ‘descacharrar’: eliminar los recipientes con agua que funcionan como criaderos”, declaró.

“El segundo factor es que los servicios de salud de las distintas provincias tengan una adecuada ‘sospecha clínica’: ante toda consulta por fiebres inespecíficas, hay que sospechar e investigar la posibilidad de chikungunya. Y el tercer factor está dado por la susceptibilidad de la población a este virus”, aseguró el funcionario.

No existe una vacuna contra el virus, pero pueden tratarse los dolores “con analgésicos y antifebriles como el paracetamol. Es preferible no usar aspirina. El paciente puede transmitir la enfermedad durante el período febril, por lo cual es importante que utilice repelentes o tules para evitar picaduras de mosquitos. La chikungunya no se transmite en forma directa a otras personas”, declaró Herrmann.