Martin Scorsese, el genial director estadounidense, ha sido escogido para dirigir una biopic sobre el grupo de punk rock Ramones, según Billboard. El cineasta espera lanzar la película en 2016 para coincidir con el 40° aniversario de la publicación del primer álbum, Ramones. No trascendieron detalles sobre la película, pero Jeff Jampol, que administra los bienes de la banda, dice que será auténtica.

Johnny Ramone, cofundador y único guitarrista de la banda, murió hace casi una década: el 15 de septiembre de 2004. El último miembro original, el baterista Tommy Ramone, murió el mes pasado.

Los Ramones, que no eran hermanos (ninguno de ellos tenía ese apellido), fueron para el rock and roll lo que es Twitter a los medios sociales: una fuente de explosiones revolucionarias de declaraciones cortas que alteró para siempre el viejo modelo. Podían tocar tres canciones antes de que Led Zeppelin terminara su solo de guitarra de introducción. Para su primer show en vivo, el 16 de agosto de 1974 en el CBGB, en el sucio Lower East Side de Manhattan, el set de la banda contenía una docena de canciones de adrenalina podrida, y no duró más de 17 minutos.

El proyecto aún sin nombre de Scorsese todavía no tiene escritor. Ni siquiera ha comenzado el casting, pero es divertido especular con quién interpretará a quién en el film. Tal vez Leonardo DiCaprio, habitual en las películas de Scorsese, se ponga campera de cuero y se deje crecer el cabello para hacer el papel de Dee Dee Ramone. ¿Robert De Niro o Joe Pesci interpretarán al dueño del CBGB, Hilly Kristal? ¿Quién será elegida para el rol de la cantante de Blondie, Debbie Harry, quien supuestamente estuvo en la primera fila en la primera actuación de Ramones en el CBGB?

Thomas Erdelyi, el último miembro original de la banda en irse, tenía 65 años. Tommy era más que un simple baterista: era su arquitecto y su productor. Fue él quien sugirió el look característico de la banda con las camperas de cuero, quien produjo los álbumes y programó los ensayos, y quien incluso escribió la canción que abre su álbum debut: Blitzkrieg Bop.

“Nuestra música es una respuesta a los tempranos Setenta, cuando artistas con grandes egos hacían armonías vocales y tocaban largos solos de guitarra y eran llamados genios”, dijo Tommy a Rolling Stone en 1976. “¡Eso es mierda! Nosotros tocamos rock and roll”.

“Hey! Ho! Let’s go!”. Más que letra, esas cuatro palabras fueron el grito de batalla de Ramones. Su primer recital en el CBGB fue cinco años después, cronológicamente, pero años luz lejano, filosóficamente, de Woodstock. En ese reducto neoyorquino tocaron 74 veces durante 1974, y harían 2.263 shows en vivo antes de separarse, en 1996. En un ataque de cordura poco frecuente para un miembro de Ramones, Tommy dejó la banda después de cuatro años y tres discos, pero seguiría produciendo muchas de sus obras.
Los Ramones fueron la esencia de lo cool porque nada les importaba. No les importaba su apariencia. No les importaba la fama –nunca fueron tapa de Rolling Stone–. No les importaba si sus letras ofendían la sensibilidad de algún director de  programación de FM (“Golpea al mocoso con un bate de béisbol”). Todo lo que a Dee Dee (Doug Colvin), Joey, Johnny y Tommy les importaba era crear salvajes, furiosas pero a veces divertidas melodías.

Eran todo lo reales que el rock and roll se puede volver. Si de verdad hay una Rock ‘n Roll High School, ellos son los chicos cool sentados en la punta de la mesa de la cafetería. Y con la muerte de Tommy, otra vez están todos juntos.